Que Rajoy lo tiene complicado, nadie lo duda. Y que le va a resultar difícil explicar a los españoles las duras medidas económicas y sociales que nos esperan, tampoco.
Ahí va a estar parte del éxito o fracaso de su gestión. Deberá saber explicar lo que hace, cómo lo hace y por qué lo hace. Y para eso tiene que contar con un portavoz que sea capaz de transmitir a la ciudadanía lo que se está haciendo y los resultados que se esperan obtener tras tanto sacrificio. Porque sacrificarnos nos vamos a sacrificar.
Y alguien que llegue a la ciudadanía no puede ser un político al uso, por muchos y muy bien preparados que los tenga el Partido Popular. Tiene que ser una persona que esté al cabo de la calle, que conozca los problemas cotidianos y que sepa transmitirlos.
Transmitirlos a los periodistas, muchos de los cuales no llegan a fin de mes, tienen descubiertos en sus cuentas bancarias, están sobreexplotados por sus empresas y tienen sus trabajos que penden de un hilo.
Será necesario crear cierta complicidad con la prensa, que es la que transmite los mensajes del Gobierno. Y quien lo explique tiene que tener problemas similares o haberlos tenido recientemente. O, al menos, cierta sensibilidad para ponerse en la piel de los más desfavorecidos.
No nos vale alguien que esté protegido con el paraguas de la política. Sino quien esté en la calle, y sepa el precio de un café, de máquina o de bar, por ejemplo.
Que luego no le echen la culpa al mensajero o al mensaje, diciendo que no han sabido explicar sus medidas, como ocurre con Zapatero y Rubalcaba, que ahora, con todo el morro del mundo, echan la culpa a la crisis económica internacional y a la mala comunicación, y no a su nefasta gestión que nos deja cinco millones de parados.
Mariano, si no eres capaz de explicarte habrás perdido la batalla.
Fotografía sacada de: rincontatengue.com.ar














