Hace unos días tuvimos la suerte de compartir una tarde con expertos en lo que Jeroen Boschma denomina “Generación Einstein”.La charla se puede seguir en nuestro EOI Live.
Jeroen Boschma no pudo asistir a nuestra cita por eso que se sigue llamando “overbooking aéreo”, pero si pudieron estar con nosotros Annemarie Roozendaal, Phil Kersley de “masmas” y Andrés Colmenares de “Wabi-Sabi”. (www.wabisabilab.com).
Son la generación nacida a partir del 89, jóvenes menores de 22 años, que han crecido con la tecnología como medio para conectarse y socializarse. Su autor ha trabajado muchos años estudiando esta generación: ”son más listos, más rápidos, más sociables”.
Cuesta reconocer estos valores, es posible que sea porque queremos que sean como nosotros cuando teníamos su edad, y nos cuesta reconocer que sus valores han cambiado. Son optimistas, las marcas están omnipresentes en sus vidas, están comunicados “24×7 anytime, anywhere, anyplace”.
Su aprendizaje es distinto, la imagen sustituye a la palabra, y necesitan aprender con una orientación muy clara a problemas, proyectos, a competencias. Para ellos no existe el conocimiento sin un contexto. Hacen zapping con sentido, y no ncesitan verlo todo para captar la idea. Buscan la autenticidad, en ellos, en su tribu y en las organizaciones. Si no eres transparente y auténtico te haces invisible, pasan de ti.
Aprenden más en compañía, y lo más importante en sus vidas es “ser felices y pasarlo bien”.
Esta definición causó fuerte debate en nuestra conferencia, donde invitados a la sesión se preguntaban si esta generación estaba dispuesta a asumir la herencia que les dejamos, y que supone “esfuerzo y sacrificio” para seguir evolucionando la Sociedad y el Planeta.
Dejo abierta la respuesta, la evidencia me demuestra que hay un gap entre las habilidades que hoy necesitan las compañías y las competencias que la nueva generación trae debajo del brazo, pero mi esperanza en ellos me hace pensar que, a su manera, harán evolucionar nuestra Sociedad y nuestras vidas. No me imagino el futuro como tampoco me imaginé el presente, simplemente hay que estar preparado para lo que toca y gestionarlo. Andrés Colmenares puntualizaba, “les tocará gestionar el caos”. Importante matiz, quizás sea una habilidad que tenemos que enseñar como escuela de negocios. El que no sucumba al caos y lo gestione, evolucionará, crecerá, como ahora el que no busca la perfección sino que gestiona la imperfección, este también crece.
Me gusta oir hablar de la economía de la felicidad, de que con un reparto de un 2% de la riqueza erradicaríamos la miseria en el mundo, me hace sentir bien charlar con Phil, un matemático que se podría estar ganando muy bien la vida en un banco londinense y prefiere iniciar un proyecto “++” donde se pregunta ¿cómo podemos ayudar a los jóvenes” y que este esfuerzo sea de valor para las empresas y la sociedad. Me gusta que Andrés me hable de la economía de la felicidad, de gestionar el “kaos” como he mencionado antes. Tenemos ejemplos en los que mirar.
Quizás por todo ello, confío en ellos, en una nueva manera de pensar, ni mejor ni peor, distinta, y con la que quiero conectar, es mi futuro.
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Fotografía sacada de: http://www.talentomexico.com.mx
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