viernes, abril 29, 2011

Aprendizaje dospuntocero [Javier García Manzanedo]

Hace unos días asistí como oyente a una mesa redonda dónde se exponían los diversos puntos de vista de cada uno de los participantes acerca del futuro de la función de RRHH y la importancia del capital humano en estos momentos tan especiales en los que nos encontramos en nuestra amada piel de toro.


El resultado; descorazonador, nada nuevo bajo el sol.
Los ponentes, prestigiosos directivos de la función de aún más prestigiosas compañías, vertían el “mantra” que todo lector puede adivinar, a saber; nos tenemos que centrar en las mejores personas, estamos en el momento de las personas…, preferimos hablar de aprendizaje y no de formación, hay que seguir formando a los equipos aún en los tiempos de crisis…..etc.”.


Aunque es digno de destacar y perdónenme; pero no me resisto a compartir con ustedes la visión que nos aporto otro participante de la mesa, acerca de cómo deberá ser el futuro Director de RRHH: “deberá, decía, tener un cerebro pensante, que beba agua, se levante temprano y acuda al gimnasio todos los días”. Ahí es nada, amigos, “ojiplático” me quede. Vamos que el mismísimo Cristiano podría desempeñar dicha función en fin, es broma, como entiendo que fue también lo que allí se manifestó ya que si no….


Bien, lejos de ahondar más en el manido tema, aunque ahora se apellide “2.0” –como si de un lifting se tratara- me gustaría reflexionar sobre la hermana pobre –no por escasa importancia de la función sino más bien por lo –como dirían los británicos- “commodity” de la misma. Sí amigos, nuestra querida función de la formación, o mejor llamada capacitación entendida según nuestra RAE como la función de capacitar es decir, preparar a alguien para una determinada labor.


Dadas las dramáticas circunstancias en las que se encuentra España, la apuesta el próximo lustro por la capacitación de nuestros trabajadores para realizar de forma eficiente nuevas o distintas labores será crítica. Es aquí donde las empresas se la juegan más que nunca.


Ya no valdrá el café para todos, o llenar el presupuesto de cursos –de tal o cual proveedor “histórico”…-, sino que se demandan nuevos aires, levantar la alfombra y dejar entrar aire fresco… buscar nuevos métodos para capacitar, nuevas vías para hacer llegar el conocimiento; génesis del aprendizaje generador de valor.


Para ello, existen ya numerosas soluciones que utilizan la tecnología como aliada para capacitar y no me refiero estrictamente al 2.0 –del que creo que es más una filosofía de compartir información, no una plataforma que garantice adquirir nuevas capacidades-.


Hace muchos años que, siempre que tengo oportunidad hablo de la importancia que el juego –como simulación e interacción con otros- tiene en el aprendizaje de las personas. Gracias al mismo aprendemos y aprehendemos la realidad en nuestros primeros años, ¿por qué se abandona cuando ya somos “mayores”…?. Ahora más que nunca la tecnología nos permite recrear situaciones de trabajo, adquirir nuevos conocimientos, entrenarlos para transformarlos en competencia aprendida pero ojo, no todo lo que lleva el nombre e- seguido de learning es lo anterior y cumple con ese propósito y tampoco todo lo que ahora se hace llamar “juego serio” o “business game”.


Mi recomendación para todas estas empresas es que ¡exploren estas nuevas vías de aprendizaje¡ pero eso sí de la mano de un buen socio que “sepa del oficio” y claro, logren de él un compromiso en que sus trabajadores aprenderán y aprehenderán nuevas capacidades, absténgase en caso contrario…


Dejaremos para otro post el análisis de la palabra Capacitarse, entendida según la RAE como prepararse a sí mismo para llevar a cabo un fin y hasta qué punto las compañías provocan –sí, han leído bien- provocan que esto ocurra desde un modelo con objetivos individualizados, apoyo, guía y puesta a disposición de los mejores recursos. ¿Estaremos ante un nuevo paradigma de la capacitación empresarial?....