jueves, diciembre 23, 2010

Historias griegas: Las mentiras en la negociación [Javier Fernández Aguado]

El ejemplo de los Sofistas, de Arión, Arquelao, Bato y otros.

El término sofista (sophistes) surgió en el siglo V antes de Cristo. Inicialmente significaba sencillamente sabio (sophos), o también experto o poeta. Con el tiempo comenzó a ser empleado para designar personas que enturbiaban el conocimiento, incluyendo esa denominación en los aerópagos, con el sentido negativo que desde entonces arrastra.

Inicialmente -y a pesar de que es impreciso calificarlos como un grupo unitario-, los sofistas fueron profesores particulares, dedicados a la retórica, la lógica, la gramática, la ética, la política, la física, la metafísica, e incluso las ciencias militares. Posteriormente centraron su atención no tanto en su posible aportación a la ciencia o al bien de sus alumnos, sino en las ventajas que obtenían sus bolsillos. Y, aplicando ante litteram el principio marxista de que el fin justifica los medios, unificaron sus esfuerzos en lo que era más rentable: enseñar a defender cualquier argumento -prescindiendo de su verdad o falsedad- se convirtió en un lucrativo negocio. Tal vez no fueron los primeros, pero sí los más famosos, de ese tipo de empresarios que han separado radicalmente la ética de la técnica: lo que era posible hacer -defendían- no había razón para no llevarlo a cabo, siempre que fuera crematísticamente rentable.

Entre sus primeras tesis se encontraba la distinción entre naturaleza (physis) y la ley y costumbres de cada ciudad o colectivo (nomos). Poco más querían los interesados, porque con esta distinción utilizaban la physis como arma arrojadiza contra la necesidad de obedecer las normas. Bien tramados los silogismos, tranquilizaban las conciencias de quienquiera deseaba saltarse a la torera la legislación. (Hay que añadir que lo que ellos proponían como physis, y sobre la que hacían pilotar su sistema, no era la ley natural, ni nada que se le pareciera, sino más bien intereses biologicistas. He abordado esta cuestión en “Aprender la libertad”, dentro de mi libro Sobre el Hombre y la Empresa ).

Las conclusiones de sabor nihilista que extraían, herían la sensibilidad de los mayores, pero fascinaban a una juventud, cada vez más individualista y cínica. Poco les importaba esto a los sofistas mientras cobrasen sus sabrosas dietas: porque eso sí, las facturas no eran de risa.
Entre los representantes de este lucrativo negocio de la mentira destacó Protágoras (490-420 a.d.C), quien tanto en conferencias públicas, como en congresos o cursos privados -cualquier foro valía si la remuneración era suficiente- se dedicó a expandir sus destructivos principios.
Falsificando todos los conceptos que caían en su entorno, se postuló como defensor de la virtud, asegurando que quienes le escuchaban y seguían su doctrina volvían a casa convertidos en mejores personas. Este agnóstico de lo humano y lo divino, afirmó en el comienzo de una de sus obras: "nada sé acerca de los dioses, si existen o no, o cuáles sean sus características. Muchos aspectos imposibilitan su conocimiento, entre otros, la obscuridad del tema y la brevedad de la vida humana". Y no es que Protágoras fuese ateo, es que veneraba a otro dios -el dinero-, que imposibilitaba compatibilizar con ninguna otra creencia.

Relativista redomado, afirmaba que es el hombre centro y medida de la realidad. Con esto apoyaba su proceso de relativización de cualquier afirmación o conocimiento. Lo único absoluto eran sus facturaciones...

No fue Protágoras hombre de altos vuelos intelectuales, ni se le admitió en las sedes donde se gestionaban entonces conocimientos. Fue más bien mercenario de cursos y cursillos, robertito de seminarios intranscedentes, meretriz de la sabiduría... Sócrates, Platón, Aristóteles..., todos los grandes de la época y posteriores sintieron por él, en fin, lástima. La fortuna acumulada por Protágoras tal vez le llevó a ser uno de los más ricos del cementerio, pero nunca traspasó el umbral de los intelectualmente mediocres.

Muchos hay en las empresas que copian estos comportamientos. Nada hay verdad ni mentira, sólo los resultados. Las cuentas de explotación se convierten para demasiados en las nuevas tablas de la ley, con las que dictaminan justicia sobre la valía de unos y de otros.
Pero, como se menciona en otros lugares, el uso de la mentira es grave particularmente para quien la emplea, porque la consecuencia de falsear es que uno se torna doble. A veces, esa consecuencia antropológica tiene también otras, como la pérdida de la fama, al descubrirse que alguien tiene más de una cara (a veces muchas).

Era Arión un honrado trabajador, músico en Lesbos. Periandro, gobernador de Corinto -su empleador- le permitió dedicarse durante un tiempo a la actividad de freelance, recorriendo la Magna Grecia y Sicilia, cantando.

Al cabo, para regresar a su ciudad de origen, negoció con ciertos marineros el transporte. Éstos, envidiosos del dinero que sosprecharon tenía, aceptaron que subiera a bordo, pero con la perversa intención no de cobrarle como pasajero -honorable transacción mercantil-, sino de aprovecharse del desdichado. Arión algo sospechó y se previno, porque el mentiroso es habitualmente traicionado por lo torvo de su mirada: rara vez miran a los ojos.
Así, cuando al fin salió a la luz la falsía de aquellas alimañas que se habían presentado como honrados empresarios, Arión solicitó un último favor antes de ser arrojado al mar: cantar en esas circunstancias postreras. A ese melodioso grito de ayuda, acudieron los delfines (de cuyos orígenes míticos se habla en estas páginas). Fiándose de su suerte -fortuna audaces audivat, debió de pensar-, saltó sobre el lomo de uno de aquellos, que le condujo hasta Ténaro.
Ya en tierra firme, y tras adorar a Apolo, a quien agradeció su salvación, se dirigió a Corinto. Narró allí sus malaventuras.

Llegado el barco a puerto, Periandro preguntó por Arión. Continuando con la serie de mentiras, alegaron:
-Murió durante la travesía, no aguantó hasta llegar a tierra...
Apareció entonces Arión, según lo previsto por su gobernante.
Los asesinos -porque no sólo se mata con las armas, demasiadas veces se hace con las palabras que, aunque parezca sorprendente, es peor- fueron condenados a la crucifixión. Otros dicen que acabaron empalados. Lo mismo da para el caso: antes o después se descubre al traficante de mentiras.
Para recordar aquellos sucesos, Apolo transformó en constelación la lira de Arión y el compasivo delfín.

El infortunio acecha a todos, particularmente a los más rectos, a quienes cuesta pensar que sus interlocutores son gentes sin honorabilidad. Era Arquelao hijo de Témeno, y por tanto uno de los descendientes de Heracles. Tras dejar la ciudad de Argos a causa de algunos malentendidos con sus hermanos, se dirigó a Macedonia. Allí fue recibido por Ciseo, el rey, que en aquel momento atravesaba un momento difícil, pues se hallaba a punto de quebrar (es decir, de ser aniquilada su ciudad por los enemigos que la tenían rodeada).

En esta difícil situación, prometió su hija a Arquelao, si éste les libraba de aquella inminente amenaza: los mentirosos actúan de manera zalamera para atraerse la voluntad de quienes pueden ayudarles....

Con la formación que tenía y su esfuerzo, salió airoso de aquella dificultad, y restableció el orden en un solo combate (en un ejercicio volvió a los beneficios, diríamos). Salvado Ciseo, y tomando en consideración a ciertos consejeros malvados, negó la recompensa al esforzado Arquelao. No contento con esto, pensó que el mejor modo de acabar con los "problemas" era asesinar a su redentor. (Muchas veces los retorcidos sienten vómito sólo de ver a quienes de manera honesta y sin otras pretensiones que la del trabajo bien concluido se mueven en su entorno).
Sin atreverse a ir de frente, como sucede con quienes han hecho de la doblez una profesión, hizo preparar un foso, que llenó de brasas ardientes. Recubierto con ramas ligeras, se dispuso a lanzar a Arquelao a aquella trampa mortal.

Pero, como casi siempre, los buenos cuentan con la ayuda de gentes más desinteresadas: un empleado de Ciseo reveló a Arquelao las trapacerías orquestadas por aquel que le debía la vida. Así, fue el mentiroso quien acabó cayendo en su propia trampa. Arquelao, por si acaso, abandonó aquel clima poco aconsejable y se estableció en Ege, también en Macedonia. Pasa por ser uno de los antecesores del mismísimo Alejandro Magno.

Otro ejemplo nos aporta la cultura griega: Apolo, locamente enamorado de Himeneo, hijo de Magnes, descuidaba la custodia del ganado. Y ya hay aquí una primera lección, que algunas empresas se aplican: no admitir amores entre miembros de la misma, principalmente por dos motivos:

1.- Estarán más preocupados por su mutuo cariño que por los intereses de la Compañía. Eso llevará, cuanto menos, a que pierdan tiempo en conversaciones, miradas, "escapadas", etc.
2.- Si surgen problemas, se defenderán mutuamente con ahínco frente a cualquier "ataque" externo.



Sea como fuere, el caso es que Hermes, aprovechando aquellos románticos momentos por los que atravesaba Apolo (¡la normalidad con que aceptaban los griegos la homosexualidad!), se dedicaba a robarle reses. Las trasladaba entonces a Ménalo, en el Peloponeso.
Por allí residía Bato, un anciano. Temeroso Hermes de que aquel vejete hablara, le prometió una ternera si sellaba sus labios. Aceptado el compromiso, quiso Hermes confirmar la solidez moral de aquel que tan prontamente se había predispuesto a colaborar.
Disfrazándose, regresó por aquellos lares, y preguntó al mismo Bato por cierto ganado. Lógicamente prometió algún regalo a quien colaborase en la búsqueda. Infiel a la promesa previamente realizada Bato cantó la gallina. Indignado, Hermes lo transformó en roca.
Búcolo, por su parte, era hijo de Colono de Tanagra (en Beocia). Ocne, su hermana, era notablemente pizpireta, y pretendió a Eunosto, muchacho bien formado y honesto, que se negó a seguir las inmodestas proposiciones. Acudió al expediente de mentir, acusando al pobre chaval de haber intentado violarla. Los crédulos hermanos de la trapacera mataron a Eunosto. Al cabo, sin embargo, Ocne, consumida por los remordimientos, confesó su maldad. Los hermanos tuvieron que huir, porque el padre de Eunosto pasó de timorado padre a ansioso vengador. La desvergonzada acabó por suicidarse.
Por citar un último paradigma, hablemos de Cafena. Era ésta una mozuela de la ciudad de Críaso (zona de Caria). Guiados por Ninfeo, se había establecido por allí una colonia de griegos procedentes de Melos. Sin poner límites a la fecundidad, se habían ido convirtiendo en un núcleo poderoso.
Los residentes en Críaso comenzaron a temer por su seguridad y, haciendo empleo de la mentira, invitaron a los griegos a una fiesta. Era su plan asesinarlos en plena celebración. Cafena, localmente enamorada de Ninfeo, no estaba dispuesta a que eso sucediese. Le comunicó la conspiración.
Aceptaron los atenienses las formalidades, pero pusieron como condición que también acudieran sus mujeres. Así, llegados a los festejos, iban ellos desarmados, pero sus esposas llevaban oculta una espada debajo del traje. Cuando los carios se lanzaron a la carga, tomaron éstos las armas que sus esposas habían transportado, y mataron a sus traidores anfitriones. Luego, arrasaron la ciudad, y construyeron una nueva, denominada Críaso la Nueva.
Casaron los enamorados Cafena y Ninfeo, y les fueron concedidos notables honores en agradecimiento por haberles salvado la vida. Y es que muchas veces, cuando se miente, aunque a corto plazo las cosas parezcan ir bien, a medio y largo todo se enreda notablemente.
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Una anécdota
Era Ticio hombre inmerso en el mundo de los negocios. No había para él verdad ni mentira, sólo incrementos en la cuenta de explotación.
Dispuesto a cualquier cosa para lograr sus objetivos tenía un sistema de negociación consolidado. Siempre que llamaba a un proveedor, disponía sobre su mesa una oferta semejante, presuntamente elaborada con el mismo objetivo por una empresa de la competencia.
Para escenificar el engaño, se hacía llamar por alguna secretaria o colaborador durante el proceso de negociación. De ese modo, el interlocutor podía, con cierto disimulo, echar un vistazo sobre aquella información. Solía cambiar notablemente su actitud, especialmente si estaba presionado por su Compañía para cerrar la operación.
Alguno de sus socios le había afeado su conducta, pero no entendía este empresario (?) de lo que el denominaba "escrúpulos" en el mundo mercantil.
-Ésas son cosas de mujercillas, resumía despectivo a quien le hacía ver que aquello no era en absoluto correcto.
Pasado el tiempo, sucedió que una de las personas con las que negociaba -en este caso era la puesta en marcha de una franquicia-, había sido precisamente director comercial de una empresa proveedora en ese momento de Ticio. Cayó en sus manos por casualidad una de aquellos falsificados documentos.
Bromeó el otro sobre la cuestión, pero el potencial franquiciado abandonó aquellas relaciones comerciales porque quien miente una vez lo vuelve a repetir siempre que le resulta posible (quien hace un cesto, hace ciento).

Otros miembros de la organización, con fama de gente honesta, siguieron haciendo negocios mucho tiempo después. Aquel que se apoyaba siempre en la mentira, tuvo que dejarlos, porque se labró la suficiente fama como para que nadie quisiera trabajar con él. No llegaba a entenderlo, porque seguía considerándose el palico de la gaita. Y quien no capta los intereses de los demás, empezando por sus propios socios y compañeros, difícilmente tendrá un recorrido profesional largo.

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lunes, diciembre 20, 2010

(LOPD) Y parió la abuela.. [José Luis Meléndez]

Y es que no se me ocurre otra expresión para definir lo que se siente cuando estás todo el día deambulando entre empresas heridas en el campo de esta batalla que nos está marcando el actual mercado.

Analizando uno de los productos (Dataley), que en nuestra nueva compañía “PodNet Market Solutions” acabamos de incorporar para su comercialización, he tenido que bucear en un área que sospechaba importante, pero que como la mayoría de los empresarios “pymelianos”, estaba dejando para más delante de forma perenne, esperando quizás a aprender a base de dolor, ampollas y sangre, que es como casi siempre y mejor se aprenden la mayoría de las cosas al final. Es que nos encanta la vara.

Resulta que la Ley de Protección de datos, data de hace “sólo” 10 años. Resulta también que es de obligatorio cumplimiento (como el resto de las leyes) para todo aquél que tenga un solo fichero con un solo dato personal. Es decir, están sujetas a la misma, todas las empresas, las fundaciones, los autónomos, los profesionales liberales, las comunidades de bienes, las de vecinos, las asociaciones de cualquier tipo… yo que sé… de músicos, de magos de cartas, de peinadores de bombillas , de fans de la Belén Esteban, etc... Es decir, “To quisqui” ha de adaptarse a su cumplimiento sí o sí.

Si además, caemos en que dicha ley deviene de un derecho fundamental que por supuesto hay que proteger como es, el del cuidado en el manejo de los datos particulares de la persona, que son los que en definitiva pueden circular en la red y los que provocan que una mierda de empresa te llame mediante una simpática paragüaya a las 4 de la tarde (para que?...... paragüaya) en la siesta del sábado, preguntándote si quieres cambiar de compañía de móvil, pues la verdad es que jode. Y jode más si resulta que pretenden que te hagas cliente de quién ya lo eres desde hace dos meses, porque es tanta la estupidez que dimana esa forma de perder dinero y futuros clientes, que te impide recuperar el hilo de ese sueño de sofá tan chulo que se tiene habitualmente con la tranquilidad del fin de semana.

Y como ocurre en España normalmente, donde conviven las peores y las mejores estadísticas del mundo mundial, o no llegamos, o nos pasamos cuatro pueblos, y en este tema somos como en el futbol y las motos, los campeones del Mundo.

Que alguien me corrija si me equivoco al decir que la Agencia de Protección de Datos es un ente público que se autofinancia con sus propios ingresos. Es decir, cuantas más sanciones, más “ventas”. Cuantas más “ventas”, más recursos para contratar nuevos inspectores, con lo cual, más “ventas” a su vez y así seguirán hasta que TODOS los indicados anteriormente acabemos cumpliéndola, que lo haremos tarde o temprano. Unos por convencimiento y otros a base de latigazos.

Menos mal que nuestro actual Estado, modelo a copiar de competitividad, es eficiente y austero como nos pide a diario que lo sean nuestras empresas y gracias a ello y a la actual coyuntura económica, nuestro record en porcentaje de endeudamiento público sobre el PIB, le produce sobrantes de dinero para "sus cosas" y esto ayuda a que la Agencia, no tenga un carácter recaudatorio “extra” y por ello, los cumplimientos de estas y otras leyes parecidas no se traducen en mayor persecución a las super-rentables pymes y autónomos, que como se ha ido diciendo en la prensa estos días, suponen más del 90% de la generación de empleo en nuestra patria. Tururú! (tendré que cambiar la marca de este pacharán maldito, que me inspira para tocar blues, pero me deja terribles resquicios alucinógenos).

Resulta que, haciendo un sondeo por pymes de confianza, casi nadie sabe de lo que le estoy hablando de si tiene o no la adaptación a la LOPD (Ley Orgánica de la Protección de Datos). Y el que lo tiene, como mucho, en la mayoría de los casos, pagó un “güevo” a una consultora que lo único que hizo fue procesarles los ficheros registrándolos por internet en la Agencia, que es sólo un 10% de los requisitos que hay que cumplir para evitar el riesgo de sanción, porque no tiene ni el Manual de Seguridad, ni aplica en su actividad diaria los procesos necesarios para evitar la debacle en caso de inspección. Pero estemos tranquilos porque la sanción media del ejercicio 2.009 son sólo unos 60.000€. ¡Bah!. ¡Calderilla!. No nos preocupemos por este tema.

Además, las empresas grandes (telefónicas, jazzteles, onos y demás) ya están haciendo las cosas medianamente bien y ya no les caen regalitos como estos años atrás de 300 a 600.000 €, por lo que ahora, para mantener el nivel de “ventas” de la Agencia, están empezando a darle caña a las pymes, con lo que el riesgo de tener una visitilla de estas se multiplica por 10 cada año. “Al loro”, colegas.”Muy al loro”.

Y es divertido cómo decía, cómo muchos “microempresarios”, que todavía resisten como jabatos al más puro estilo de “El Alamo”, tirándole al enemigo piedras, ladrillos y los zapatos si hace falta, defendiéndose con uñas y dientes de todos los enemigos, bancos, morosos, impuestos, proveedores, empleados cabreados (véase el caso extremo de Olot), les suena de alguna charla o porque el gestor algo les había avisado y cuando reciben una inspección porque un simple trabajador o la competencia mismamente, le ha denunciado a la Agencia y el funcionario les pide los currículums vitae, él los muestra inocentemente sin la aceptación expresa del candidato y sin ninguna sensación de estar haciendo nada mal. Y esto, queridos lectores, es parecido a que si en un control de policía, te preguntan si tienes drogas en el maletero y tu contestas “Bueno, sí, pero náaa. Sólo 20 kilos de cocaína y no son para mí, que son para vender a los amigos”. ¡ÑACA!.

Y cuando le caen 6 o 10 o incluso 30.000€ de multa por esa chorrada, le parece increíble, porque a la vez que desconocía la gravedad de su incumplimiento, estaba apurando el ahorro de costes apagando las luces, bajando la calefacción, quitando el café o anulando móviles que no se empleaban y se le queda la cara de gilipollas.

Y en ese momento como en muchos otros, intenta recordar de nuevo, en qué puto instante de su vida, se le ocurrió hacerse empresario, contratar a gente y meterse en esa loca aventura que en definitiva le supuso ser emprendedor de mierda en vez de hacerse controlador aéreo. Se da cuenta de que son demasiadas sus cicatrices y ahora sólo añora tener lo justo para vivir, un minuto de paz y una noche de sueño tranquilo.

Así que, queridos lectores y sobre todo Srs. empresarios, ya sé que no es una buena noticia. Pero, quien quiera ser exquisito en la gestión y resista el actual temporal, deberá empezar por lo fácil, que es cumplir la ley. Eliminar de cuajo el riesgo de que una simple denuncia de un empleado cabreado, de la competencia, o de un proveedor al que le haya tenido que retrasar un pago o reducir la cifra de pedidos, le meta en un lío de esos de tener que cerrar la empresa por no poder acometer la pasta que supone la sanción. Y además, que sepáis que la Agencia de Protección de Datos, sí que, como La Agencia Tributaria, son súper-eficientes y no se andan con chiquitas.

Por cierto, si alguien no sabe a quién acudir para solucionar este asunto y aunque no me dedico a las ventas directas, que cuente con mi sugerencia al respecto, que es bastante asequible y cubre el 100% del riesgo comentado en este artículo (joseluis@podnet.es) y le atenderé gustosamente aclarando que estas líneas no tenían otra intención que compartir con vosotros la precaución que requiere este tema y ayudar desvanecer esa sensación vomitiva que se tiene cuando estás todo el día luchando y viene alguien a ayudarte a morir con una inspección de algo que ni siquiera conoces, y que entonces cuando piensas:

“¡Jopete!. Eramos pocos y parió la abuela…”

¡¡FELIZ NAVIDAD!! :)

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viernes, diciembre 17, 2010

Agenda Diciembre [Javier Fernández Aguado]

El mes de diciembre es habitualmente un periodo de reflexión y diseño. La celebración de la venida del Niño Dios a la tierra hace que toda realidad, tanto profesional como personal, pueda ser contemplada con mayor perspectiva.

En este 2010, mi mes de noviembre concluyó con dos encuentros muy relevantes. Uno, en la sede de Expansión, y con presencia de su director General: el I Congreso Nacional de Top Ten Business Experts: una maravilla encontrar al centenar de miembros de los exclusivos Clubs que acogen a la flor y nata de los profesionales españoles del Management, el coaching, el marketing, los RR.HH., además de las más destacadas Consejeras independientes y los mejores conferenciantes del área de economía y empresa del país.

Por otra parte, el día 30 pronuncié una conferencia sobre los fundamentos de la Responsabilidad Social Corporativa, en Caixaforum para un numerosísimo grupo de directivos y empresarios convocados por la Fundación la Caixa con ocasión de la entrega de sus premios Incorpora. Casi trescientas personas completaban el aforo para aplaudir a las doce empresas premiadas por haber sabido acoger a personas de difícil inserción laboral por diversos motivos.

El día 1 me encontró en Valladolid para impartir una conferencia sobre el libro La soledad del directivo. Acaba de aparecer su quinta edición revisada. A esa obra, que escribí hace algunos años junto a José Aguilar, le concedieron hace un lustro, en Gran Bretaña, el premio al mejor libro europeo de gestión. Los temas que en ella abordamos son de grandísima actualidad. Quizá renovada por este largo periodo de crisis en la que seguimos inmersos.

El resto del mes estaré dedicado a trabajar con pequeños grupos o individualmente con miembros de comités de dirección de media docena de compañías públicas y privadas tanto de Madrid como de otras Comunidades Autónomas. El tiempo de estudio, que es mi principal objetivo diario durante todo el año se verá incrementado también, al celebrarse todas las reuniones en Madrid. A la vez, iré preparando las conferencias que están ya comprometidas el año 2011 en diversos países de América (EE.UU., Panamá, Ecuador, etc.) y en diversas ciudades españolas.

Además, y más importante que todo esto, serán días de compartir más intensamente la vida familiar con mi esposa y prole, además de con ese entorno familiar más amplio y grato que son los respectivos progenitores, hermanos, cuñados, sobrinos…

Vaya ya desde ahora mi más sincera felicitación para esta Navidad ya tan próxima.


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jueves, diciembre 16, 2010

Loewe se atreve [Jorge Salinas]

Las empresas que en la actualidad no apuesten por la creatividad y la innovación, en un futuro cercano, estarán muy preparadas para un mundo que ya no existirá.

Loewe es desde 1846 la firma de lujo con sello español más reconocida a nivel mundial, y aunque su historia supera los 150 años, ha sabido adaptarse a nuestro mundo cambiante y sacar partido de las nuevas disciplinas aparecidas para el desarrollo humano, que hacen de sus empleados y colaboradores, personas responsables y comprometidas para el éxito de un proyecto en la nueva década que ahora comienza.

El Coaching y las técnicas de venta de artículos de lujo se dan la mano en la búsqueda del trato excelente y la productividad.

Aún así, el éxito que sonríe a la firma española no está fundamentado en tan solo un par de elementos. No caigamos en la trampa del pensamiento cartesiano, del pensamiento lineal, de la relación causa efecto. El contexto que vivimos es sistémico y una de las clases del sistema que triunfa es la multiculturalidad que enriquece a los equipos de Loewe.

“Retail is Detail” (La venta minorista es detalle) y es por eso que ha puesto en marcha un programa “Retail Excellence” del que han disfrutado todos los trabajadores de la compañía.

La venta de servicios o artículos de lujo pasa por elevar la experiencia de los clientes y esto sólo se puede hacer desde la adecuada utilización del lenguaje que a la vez eleve la experiencia subjetiva de quien se acerca a comprar, para si mismo o para regalar, un bolso o cualquier otro accesorio de los que expone la firma.

Loewe se atreve, y como se atreve, en esta apuesta por la creatividad y la modernidad que hace de sus creaciones modelos únicos, ha confiado su programa a otra firma boutique en el ámbito del coaching, el liderazgo y el desarrollo humano, Atesora (www.atesora.es) , quienes han facilitado los workshops y complementado el trabajo en sala con un “on the job training”, de tal forma que además se desarrolla un proceso de coaching en vivo y en directo con jefes de tienda y vendedores en su punto de venta, en el minuto siguiente en que ellos acaban de atender una situación de venta real con un cliente real.

Como coach, presidente y fundador de Atesora (www.atesora.es), he tenido la oportunidad de enriquecerme culturalmente y compartir con todos los participantes a este programa reflexiones conceptos y distinciones que hacen de la gente personas más responsables y comprometidas con un proyecto.

En uno de los últimos workshop celebrado en Londres, de un grupo de doce participantes me encontré con once nacionalidades diferentes. Situación maravillosamente increíble. Alguien podría pensar que el beneficio del taller radicaba en su contenido, sus prácticas y reflexiones. Yo pienso que la verdadera riqueza de ese evento emana de los diferentes estilos, de las diferentes personalidades y culturas que allí se mezclaron.

Crisol de razas, anuncio de Benetton, entusiasmo vivido y compartido desde diferentes perspectivas que hace de un programa un evento especial.

El lenguaje nunca es inocente, no importa en que lengua se utilice. No solo hablamos según somos, también somos según hablamos. El lenguaje es un generador de ser y es la herramienta que utilizamos para conseguir nuestros objetivos.

“Atreverse” no es un deporte de riesgo y por ello Loewe se atreve, desde su clara apuesta por las personas ha confiado en el coaching para garantizar la sostenibilidad de su crecimiento como firma.

En este momento me siento maravillosamente contaminado por la multiculturalidad de esta organización y desde el respeto que les tengo y este artículo quiero desearles no solo suerte sino éxito que es lo que conseguimos con la suerte que nos toca.

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miércoles, diciembre 15, 2010

Ponga un Niño en su oficina: la mejor inversión [Gabriel Ginebra]

“Tras la desaparición de Andersen duermo como un niño, me despierto cada día a media noche y lloro” decía Joe Bernardino, su último presidente. No es frecuente encontrar niños por los pasillos de las oficinas –sólo el viernes fuera de horario o en Kidzania.

Trabajo y niños parecen antitéticos. Vamos a la fábrica porque ya no somos niños, porque hace tiempo que nos afeitamos y sabemos que no existen los reyes magos. Pero ¿qué pasa en un centro laboral si entra un niño? Se convierte por derecho propio en el centro de las miradas. Los presentes sonríen, o abiertamente se ríen. Se rompe el rigor escénico. Aflora la ternura. ¿Nos interesan estos valores?


El mundo infantil desafía abiertamente el mundo de los negocios. La empresa es el ámbito del cálculo, de la planificación, del tener respuestas preparadas. El niño en cambio no planifica y tiene la memoria corta. Cada mañana abre una página en blanco y todo lo que no hace hoy se dispersa en un genérico mañana.

El niño hace las cosas mal –pero dejamos que así las haga. No pretende ser el mejor, sólo quiere ser mejor. No sabe, pero está dispuesto a aprender. Se equivoca continuamente pero insiste constantemente. Lo bajamos de la mesa y vuelve a subir inmediatamente. Hay que armarse de paciencia, porque sólo aprenderá con años.

El niño dice lo que piensa, no piensa lo que dice. Pregunta a la vecina en el ascensor porqué lleva peircing. Es pura expresividad sin doblez, para el bien ni para el mal. No puede callar si tiene hambre, o dejar de dar botes si se ilusiona. Tiene unos sentimientos asertivos. Por eso entiende la necesidad de dar gracias y pedir perdón -recursos emocionales que con la madurez tendemos a olvidar.

El niño –a diferencia del directivo- sabe que el mundo no depende de él, por eso confía en la gente que lo hace rodar, siendo para él omnipotentes. Sabe que no es autónomo. Y cómo no tiene nada, hay que dárselo todo. Pide, llora y consigue. De la dependencia a la interdependencia.

La supervivencia del niño radica en su relación. Su riqueza es “ser hijo de”. Sabe que estamos unidos a él, que no le dejaremos, y que sentimos sus mismos sentimientos. Por eso presiona con una sonrisa y se da cabezazos en la pared como recurso extremo.

Reivindicar niños en la oficina no es tanto introducir horarios de lactancia como en las fábricas de corcho del siglo XIX. Pero veo claro que personalizar la empresa pasa por aumentar la presencia de lo familiar. Propongo volver a la cultura de las fotografías sobre la mesa del escritorio, o a aquel “papá no corras” de los salpicaderos del automóvil.

Conciliar no es vivir dos mundos separados sino mezclados. Hay que quitarse la careta y reconocer que la primera preocupación de los altos directivos es la adolescencia de sus hijas, como ponen de manifiesto películas como Wall Street II o El Diablo Viste de Prada. La familia es también la raíz de las habilidades profesionales básicas: comunicación, iniciativa, sentido de la responsabilidad –como comentábamos con un profesor de IESE en un congreso sobre competencias.

Poner niños en la oficina es ver a los colaboradores con más sencillez. Adoptar esa actitud paternal de disculpa, de fijarse en lo positivo y ver posibilidades. Descubrir la perpetua niñez del hombre de que nos habla Jaume Balmes: “Los niños ríen y juguetean y retozan, luego gimen y rabian y lloran, sin saber muchas veces por qué; ¿no hace lo mismo, a su modo, el adulto? Los niños ceden a un impulso de su organización, al buen o mal estado de su salud, a la disposición atmosférica, que los afecta agradable o desagradablemente; en desapareciendo estas causas, se cambia el estado de sus espíritus; no se acuerdan del momento anterior ni piensan en el venidero; sólo se rigen por la impresión que actualmente experimentan. ¿No hace esto mismo millares de veces el hombre más serio, más grave y sesudo? (…) Poco basta para extraviar al hombre, pero tampoco se necesita mucho para corregirle algunos defectos. Es más débil que malo (…) Es niño hasta la vejez” -El Criterio.

El niño es el triunfo paradójico de la fragilidad, de la perfecta incompetencia, que exige todo de nosotros. La gran lección de la humildad. El misterio que encierra la navidad. En estos días que celebramos que se hace niño, Aquel que le dijo a un empresario que no entraría en el reino si no volvía a nacer. La actitud de querer ser siempre adulto, acaba resultando pueril.

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martes, diciembre 14, 2010

Una oportunidad de oro [Juan Pablo Ventosa]

Un viejo chiste que gusta contar a los financieros es ese de que los presupuestos se leen primero como los chinos y luego como los árabes. Es decir, se comienza por la cifra de resultado y se va subiendo de partida en partida de costes hasta llegar a la más abultada; luego –y después del susto- se lee desde allí de derecha a izquierda hasta llegar al concepto que aporta tamaña cifra y se comprueba que son los “gastos de personal”.

Ante este hecho tenemos una oportunidad de oro para demostrar nuestro aporte de valor traducido en euros. Lo que nuestras empresas necesitan en estos momentos es un departamento de RRHH que facilite una gestión ágil y que consiga flexibilizar la masa salarial sin perder por el camino ni talento ni compromiso. Se trata -como los americanos dicen- de no perder el niño por el sumidero de la bañera cuando vaciamos el agua.

Nuestro aporte en estos años es múltiple y variado. Para no aburrirse. Hemos de ayudar a planificar y a estructurar la organización de la manera más conveniente. Hemos de influir sobre las decisiones que afectan a personas poniendo en el otro platillo de la balanza financiera números en euros sobre talento y sobre compromiso. Hemos de aportar criterios basados en datos y en hechos que ayuden a bajar desde las cifras hasta los nombres de personas concretas. Hemos de aportar alternativas en la manera de hacer las cosas configurando planes de acción que sumen talento y compromiso y no que resten. Planes de acción que incluyan comunicar motivos y consecuencias de las medidas que hay que adoptar. Planes que ofrezcan opciones de flexibilización a la gente y que la impliquen en la toma de las decisiones sobre los cómos. Planes que ayuden a los Managers a enfrentar con éxito los cambios, a gestionar las actitudes de sus equipos y a reconfigurar ámbitos de aportación. Aquí está nuestra aportación inmediata y necesaria. Como para no aburrirse.

Lo importante, sin embargo, no está el corto plazo –siendo importante- sino en lo que consigamos durante el proceso a medio plazo. Se nos medirá por el grado de flexibilidad de la Organización al comienzo y al final de nuestra intervención. Nuestra aportación clave a medio plazo será el haber contribuido a que nuestra organización sea más abierta, más dúctil y rápida y con mayor capacidad para compartir información y tomar decisiones Así se nos reconocerá a los de RRHH nuestra actividad, nuestros desvelos nuestra inquietud por aportar y nuestros resultados en estos momentos; no nos preocupemos.

Cuando desaparezcamos al menos no se dirá de nosotros lo que de aquel pobre fraile de un monasterio que ya no recuerdo. El prior mandó poner en su tumba un epitafio que decía : “A Fray Anselmo que aquí reposa y que en su vida no hizo otra cosa”.

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lunes, diciembre 13, 2010

El Efecto Pigmalión [Enrique De Mora]

Como mi cuñado cree que soy un tipo muy serio, cada vez que estoy con él, aflora el lado más serio de mi personalidad. En cambio, su mujer -o sea, mi hermana- sabe, o quizá cree, que tengo sentido del humor, por lo que, cuando estoy con ella, se activa mi lado más divertido. Si noto que mi jefe confía en mí, me crezco y voy alcanzando y superando mis objetivos profesionales. Si mi padre cree que soy poco mañoso, cada vez que tengo que hacer alguna pequeña reparación doméstica, el resultado es bastante más chapucero de lo que sería si no tuviera a mi progenitor supervisándome con cara de resignación.

¿Les suenan estas situaciones o parecidas? ¿Puede influir en nuestro comportamiento la expectativa que otra persona tiene sobre él? Decididamente, sí. Actuamos frente a los demás en función de sus expectativas. Esas expectativas, si son positivas, nos estimulan y si son negativas, nos coartan. Sucede continuamente. Nuestro entorno familiar, afectivo y profesional determina nuestro comportamiento.

En psicología, este principio de actuación a partir de las expectativas y creencias ajenas se denomina el Efecto Pigmalion. El nombre, establecido por el sociólogo norteamericano Robert Merton, procede de la leyenda de Pigmalión, antiguo rey de Chipre y también escultor. En sus Metamorfosis, Ovidio recreó el mito, explicando que Pigmalión esculpió en Creta una estatua de marfil tan bella que se enamoró perdidamente de la misma. Rezó a los dioses para que la escultura cobrara vida. Venus decidió complacer al escultor y dio vida a la estatua, que se convirtió en la deseada compañera de Pigmalión.

La obra “Pigmalion”, que escribió George Bernard Shaw en 1913, se inspira en dicha leyenda, así como la adaptación cinematográfica que hizo George Cukor de la novela en 1964 bajo el título “My fair lady”. En ella, un refinado y pedante profesor emprende la tarea de “reeducar” a una joven florista analfabeta para hacerla pasar por una dama de la alta sociedad. Como en la leyenda, el profesor acabará enamorándose de su creación. Eso sí, la joven reformada es consciente de que, a pesar de su adquirida educación, siempre será una florista para el profesor, porque éste la trata como tal; mientras que para los que le han conocido en su nueva etapa, es percibida y tratada como una dama de alcurnia.

El “efecto Pigmalion” viene a ser, en el ámbito de las relaciones personales, lo que se conocía como la profecía autocumplida (la perspectiva de un suceso tiende a facilitar su cumplimiento): en cada circunstancia, respondemos a lo que los que nos rodean esperan de nosotros, para lo bueno y para lo malo.

Este comportamiento tiene una explicación científica: cuando alguien confía en nosotros y nos contagia esa confianza, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, incrementa nuestra lucidez y nuestra energía, y en consecuencia, nuestra atención, eficacia y eficiencia.

En el mundo empresarial, el Efecto Pigmalion tiene clarísimas consecuencias a la hora de dirigir personas. Lo que un directivo espera de su equipo y la forma que tiene de tratarlo, determina en gran medida el progreso y el rendimiento profesional del mismo. Como decía Blaise Pascal, “Trata a un ser humano como es, y seguirá siendo como es. Trátalo como puede llegar a ser, y se convertirá en lo que puede llegar a ser.”. Y, por supuesto, vencer al “efecto Pigmalion” es un reto personal interesante (aunque me embargue una cierta pereza eso de lograr que mi cuñado se percate de que tengo sentido del humor….).




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viernes, diciembre 10, 2010

Los trabajadores quieren empresas que les ayuden a desarrollarse profesionalmente [José Antonio Carazo]

La formación se presenta como un aspecto clave no sólo en el desarrollo de los trabajadores, sino en su gestión de talento. De hecho, las empresas que cuenten con el mejor talento, es decir, los mejores profesionales, serán quienes estén mejor preparadas para salir de la crisis. ¿Qué papel deben jugar las empresas en este aspecto? ¿Son las responsables de tomar las riendas de la carrera de sus empleados? ¿Deben invertir en mejorar la formación de su plantilla o deben esperar a que sean los propios trabajadores quienes actualicen y renueven su perfil?

Randstad ha querido indagar de qué manera se involucran los directivos con el desarrollo de sus empleados y cómo valoran éstos la vinculación de la compañía con su carrera. Para ello, ha estudiado las respuestas de 804 encuestas online realizadas a trabajadores de entre 18 y 64 años repartidos por toda la geografía española.

En primer lugar, parece que los empleados no dejan en manos de terceros la responsabilidad de su carrera profesional y han decidido tomar las riendas de su propio desarrollo. De hecho, reconocen que son ellos mismos quienes deciden hacia dónde dirigir su trayectoria laboral en un futuro (un 91,3% de los consultados así lo manifiesta).

La duda que surge a continuación es: ¿lo deciden para poder elegir más libremente sobre su futuro o porque no les queda otra opción? Un 41,7% de los asalariados cree firmemente que si quieren tener un desarrollo profesional tienen que ser ellos mismos quienes tomen la iniciativa. Pero también destaca el grupo de trabajadores que prefiere no dejar en manos de la empresa su carrera y asumen completamente su desarrollo profesional: un 21,2% cree que son ellos los que tienen el control sobre su devenir en el mercado laboral.

Este dato se une a la proyección profesional: un 76,8% de consultados afirma que sabe exactamente dónde quiere estar profesionalmente en los próximos cinco años. Estos datos marcan un precedente claro de una posible fuga de talento en los próximos años, de no unir las expectativas y necesidades de los empleados a las acciones formativas y de desarrollo profesional llevadas a cabo por las empresas.

Lo cierto es que aunque los asalariados se encuentran con la necesidad de apostar individualmente por su situación laboral, consideran que la empresa tiene la obligación de apoyar al empleado en el desarrollo de su carrera profesional (un 39,3% lo ve absolutamente necesario y un 52,1% lo ve necesario). Esto indica que es algo que reclaman directamente o indirectamente a su organización, aunque no siempre encuentren respuesta.

¿Cuántos empresarios o directivos llevan a cabo esta “obligación”? Relativamente pocos, si atendemos a las respuestas ofrecidas por los consultados por Randstad. Casi la mitad de los empleados no encuentra en su compañía el apoyo que necesita para ascender o mejorar laboralmente. En concreto, un 49,3% está en desacuerdo con la afirmación de que su empresa “estimula a sus empleados a continuar con el desarrollo profesional”.
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jueves, diciembre 09, 2010

Los incómodos realistas [Los incómodos realistas]

Tuve la oportunidad de asistir hace unos días a una ponencia sobre la situación competitiva de nuestra economía impartida por una persona que había sido Consejero Delegado de una de las empresas españolas más importantes, puntera a nivel mundial en su sector.

Preguntaba a la audiencia si considerabamos que nuestra querida piel de toro tenía capacidad para superar la situación que se estaba viviendo. Y la conclusión que planteaba era la misma que se ha esgrimido en multitud de artículos y análisis hechos en los últimos meses: podemos hacerlo si somos realistas y actuamos con sentido de urgencia.

Y me vino a la cabeza entonces las críticas que recibió hace un año o año y medio el Gobernador del Banco de España cuando muy al principio de la crisis comenzó a expresar opiniones incómodas. Arreciaron las descalificaciones desde todas las instancias, sobre todo desde el Gobierno y los Sindicatos. La terca realidad le ha dado la razón en mucho de lo que decía, su realismo no era bienvenido. Bien es cierto que puede que para algunos especuladores nos hayamos convertido en el patito contra el que apuntar la escopeta, pero quizá de haber sido más diligentes, la tempestad no hubiera sido tan fuerte.

Estos dos últimos días han sido de infarto, y hoy al iniciarse el mes, se han anunciado una serie de medidas para mostrar todavía más firmeza a los mercados, volviendo a "decir digo donde dije Diego", como el recorte a la ayuda a los parados de larga duración.

Espero que ahora "el realismo" de algunos sea más escuchado. Y a nuestra pequeña escala, practiquemos la escucha activa de los que nos incomodan, seguro que nos ayudan a superar nuestros puntos ciegos.


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viernes, diciembre 03, 2010

La responsabilidad de los fracasos internacionales, es de las Organizaciones inmovilistas [Joaquín Amat]

La responsabilidad de los fracasos internacionales, es de las Organizaciones inmovilistas, no de las características de los mercados emergentes.
La resistencia al cambio puede ser sinónimo de fracaso en nuevos mercados, “Reinventarse es la clave”

El porqué las empresas se resisten a adaptar nuevos modelos de negocio en los mercados emergentes se podría identificar inicialmente como el miedo a lo desconocido; Pero que responsabilidades tienen sus propias Organizaciones inmovilistas ? Pero, que existe más allá de rumores de dificultades?
La presente crisis en los países occidentales fuerza a las empresas a desarrollos empresariales de carácter multinacional focalizándose en los países emergentes como solución al descenso de la demanda en Occidente, y a una necesidad imperiosa de supervivencia y crecimiento.
Las empresas están expandiendo rápidamente sus operaciones a escala internacional para penetrar en nuevos mercados, optimizar las cadenas de suministro y mejorar su competitividad en la economía global.
Los procesos de adaptación a los mercados emergentes suelen ser lentos, costosos y los errores dan lugar a lentos y dilatados retornos de la inversión, sino a pérdidas difíciles de justificar.
La identificación de estos procesos cabe hallarla inicialmente en dos ejes vertebradores:
a) Organizaciones inmovilistas.
b) Conceptos unidireccionales de modelos de negocio.
La potencialidad de los nuevos mercados se suele identificar con cifras de tamaño de mercado, crecimiento interno, potencialidad industrial, tasa de crecimiento de las rentas, y liberalización económica, entre otros indicadores.
No obstante, llevan aparejadas problemáticas a las que se deben enfrentar tanto pymes, como grandes multinacionales. Aquí el tamaño y experiencias no constituyen factores que garanticen el éxito.
1.- Análisis de los mercados. Los procesos de análisis y variables de estudio no se identifican con los mercados occidentales, por lo que tanto el contexto del diseño como los resultados no deben compararse con otros mercados.
2.- Identificación de segmentos de mercado. La gran magnitud de estos mercados, y su estratificación requieren identificación de mercados objetivo, no sólo en segmentos, sino en zonas geográficas en cada país, con altos niveles desagregados.
3.- La comercialización y distribución se encuentra fragmentada y desestructurada, y requiere esquemas que encajen en los segmentos y mercados específicos.
4.- La corrupción en los canales de comercialización es un denominador común. Alejarse de procesos establecidos y tradicionales cierra puertas, que es posible que no se puedan volver abrir.
5.- La Propiedad Intelectual es débil tanto a nivel legislativo como en su aplicabilidad real. La difícil protección, y facilidad de imitación convierte en substituibles a procesos y modelos de negocio. Ello implica la necesidad de innovaciones permanentes y creación de marcas sólidas.
6.- Los aprendizajes en otros mercados resultan de poco valor. Buscar la transferencia de experiencias y conocimientos en adaptación a nuevos mercados aporta debilidad a los procesos, por el gran número de variables condicionantes y diferencias culturales que interactúan con ellas. 7.- Los socios locales son de gran ayuda o entorpecen. El mayor reto para adaptación local lo constituye la identificación de los socios locales. El contexto de la aportación de valor del socio local suele ser el mayor de los escollos del proceso debido a la necesidad de identificar las dificultades locales reales, en un primer estadio del proceso de entrada, y la aportación de valor requerida del socio local.
8.- Dificultad para comprender la naturaleza de los riesgos. La transferencia de indicadores existentes y basandose en las relaciones en vigor no funciona. Los indicadores de gestión y mercado no son útiles para reflejar tendencias. Los resultados, niveles de productividad y eficiencia no guardan uniformidad entre países y deben entenderse e interpretarse en un contexto individualizado.
9.- Se necesita una nueva mentalidad acerca de las capacidades transferibles y el proceso de asignación de recursos en cada país.
Para solventar las anteriores problemáticas y evitar que se conviertan en verdaderas dificultades insalvables habría que analizar las capacidades y voluntad de las Organizaciones para flexibilizar su aproximación a nuevos mercados y adaptarse a entornos sociales y competitivos que requieren nuevos modelos de negocio y una adaptabilidad y agilidad alejada cada vez más de los contextos competitivos de los mercados ocidentales.
Las amplias repercusiones en los costos empresariales relacionados con la creación y gestión de nuevos modelos de negocio internacional, requieren un proceso profundo de reinvención empresarial y diseño de Organizaciones capaces de adaptarse a nuevas estrategias.
“La clave del éxito radica en superar las resistencias internas”.

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jueves, diciembre 02, 2010

El inicio de mi camino 2.0 [Javier Fernández Aguado]

Hace años que muchas personas, fundamentalmente amigos o conocidos de organizaciones que cuentan con mi asesoramiento, me vienen insistiendo en su deseo de que ponga en marcha mi propio blog. Me he resistido en múltiples ocasiones a sus amables requerimientos. Impulsado ahora por un buen amigo, doy el salto al ruedo en este ámbito de conversación con el deseo de acudir a una cita voluntaria con los interesados en mi trabajo, al menos cuatro veces al mes.
Procuraré reflexionar sobre cuatro cuestiones diferentes con la periodicidad señalada: enseñanzas del cine para la toma de decisiones, reflexiones sobre cómo la historia y la mitología de la Grecia clásica puede ayudarnos a mejorar nuestro modo de actuar y de vivir, una breve agenda de mis actividades del mes que comience y un breve apunte, en fin, sobre alguna de las cuestiones de actualidad que en cada momento llame particularmente mi atención.
Confío en que con este ritmo, sobrio pero exigente a la vez, pueda responder siquiera en parte a las cordiales solicitudes de quienes siguen mi pensamiento y propuestas en diversos países del mundo. Gracias desde ahora a todos, no sólo por su empuje, sino también por las sugerencias que deseéis hacer en torno a los temas que iré proponiendo.
Es Aristóteles, muy especialmente con su obra Ética NIcómaco (de la que preparé una versión actualizada para la editorial LID), inspirador de muchos de mis trabajos. De ahí el nombre de este blog que hoy arranca. Dedicada a su hijo, el estagirita planteó en esa obra, o al menos esbozó, la práctica totalidad de las cuestiones que un buen padre desearía trasladar a sus vástagos, o un buen maestro a sus discípulos.
Cuando aún no he cruzado el umbral de la quinta década de mi existencia –y sin sentirme maestro de nadie- me embarco en esta nueva bitácora que ojalá contribuya a que muchos Nicómacos puedan mejorar en alguna medida su grado de felicidad. Es ese el propósito que me mueve.
Espero y deseo que os resulte interesante y que podamos aprender y compartir juntos muchas reflexiones.


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miércoles, diciembre 01, 2010

El casino y los mercados. Viva el juego [Ignacio Mazo]

Me contaban el viernes algunos de los controles que establecen los casinos para evitar a los jugadores profesionales y me vino a la mente la situación de los denominados "mercados".

Realmente llama mucho la atención cómo hemos permitido un casino mundial, los llamados mercados, en el que no sólo juegan, y ganan o pierden, los que a él acuden sino que sólo ganan los que manejan el mercado y perdemos todos los demás.

Además, se trata de un casino sin reglas, sin que haya mucha vigilancia general, ni exista un croupier que vigile cada operación y que trate de evitar las trampas o manipulaciones. Al revés, jaleamos al más "listo", que puede ganar dinero difundiendo rumores con poco o ningún fundamento e, incluso, puede apostar con el dinero de terceros o tomando prestado acciones sin que su propietario lo sepa.

Encima, hay que oir a algunos que siempre dicen que los mercados son eficientes en la asignación de los recursos en función de los precios de los activos, cuando hay tantas y tantas evidencias que demuestran los contrario.

Estas y otras ideas venían a mi cabeza provocándome estupor e indignación. Se sumaban a lo oído en la conferencia de Leopoldo Abadía, cuando decía que ninguno de los causantes de la crisis estaban en la cárcel, cuando las evidencias de que han construído productos financieros deliberadamente engañosos eran muy claras.

Para completar el panorama, al menos en un par de ocasiones la edición alemana del Financial Times ha publicado comentarios que han sido categóricamente desmentidos por todos los "citados" sin que hasta la fecha haya ocurrido nada.

Finalmente, los artículos de este fin de semana de Paul Krugman y de Ángel Laborda, en El País Ngeocios han terminado de decidirme. Creo que me voy a hacer gestor de "hedge funds". A ser posible operando desde un paraíso fiscal. Es más fácil ganar dinero sin riesgo alguno ya que si pierdo mucho puede que tengan que intervenir, sobre todo si "soy demasiado grande para caer".

¡¡¡Viva el juego!!!

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