
“Hu's First in World Power Rankings”
Chinese leader bumps Obama from Forbes's top spot.
La noticia como tal, salta a los medios de comunicación el pasado día 4 de Noviembre de que el aureolado presidente Obama, Premio Nobel de la Paz ha dejado de ser la persona más influyente del mundo, en favor del líder chino Hu Jintao presidente de la Republica Popular China.
Quizás el mundo occidental necesita de rankings para darse cuenta de como se gestiona la economía mundial y quién realmente manda.
La población norteamericana hace años que sufre directamente las acciones industriales, comerciales y financieras de China. (y esta última en especial la necesita más que el aire que respira). En Europa nos encontramos en el proceso vivido en Estados Unidos a principios de la década.
La elección del Presidente Obama trataba de ser, en otros motivos, un revulsivo hacía la crisis y también hacia cierto desprestigio internacional que se había creado en la era Bush. Aunque lo cierto es que el pueblo norteamericano ha tenido siempre en mente los desequilibrios y perjuicios que ha provocado China a Estados Unidos en material de empleo y crisis de empresas norteamericanas, con poca o nula internacionalización de actividades, o no protegidas específicamente por el carácter estratégico de su actividad.
Las variables de medición utilizadas por el ranking han tenido en cuenta, como es de suponer, la perdida masiva de representantes demócratas en las últimas elecciones y las dificultades que va a tener el presidente Obama para dirigir el país.
La revista Forbes para más ahondar no se detiene en informar, sino que entra en detalles, y recojo detalles sobre el nuevo líder más influyente del mundo: “Ha diferencia de sus colegas occidentales, Hu puede cambiar el curso de ríos, levantar ciudades, encarcelar disidentes y censurar Internet sin interferencias de latosos burócratas y tribunales”, afirma Forbes.
Lo cierto es que siempre lo ha hecho, y han convertido a China en la segunda mayor potencial mundial en los últimos 25 años, gracias a esa capacidad de gestionar el país sin apreciables costes sociales, planificando meticulosamente, teniendo en cuenta el punto y variables de partida, y haciendo oídos sordos a las reclamaciones del mundo occidental en relación con la falta de libertades, respeto a los derechos humanos y baja o nula democracia.
Sin detenerme en análisis de variables económicas, ni aspectos sociales creo que simplemente hay que considerar aspectos que han convertido a China en lo que es:
a) Se incorpora a Organización Mundial de Comercio, y cumple con el desmantelamiento arancelario, pero genera una batería insalvable de barreras no arancelarias, que en la practica son como una muralla sin puerta para los productos que les interesan por algún concepto proteger.
b) Gestiona las inversiones extranjeras y limita actividades, volúmenes, operativa, estructuras internas, y con unos esquemas y rigurosidad legislativa que nunca han aplicado a empresas locales. La rentabilidad global y desagregada de cada empresa occidental en China es seguida por sus autoridades locales con una rigurosidad digna de la mejor gestión de empresa occidental.
c) La disponibilidad financiera y manejo de divisas constituye una de las dificultades más importantes de las empresas occidentales en China que ven multiplicadas las dificultades operativas a nivel administrativo, y falta de instrumentos financiación local e internacional. China no cumple sus promesas y compromisos de revalorización del Yuan, ni frente al BCE ni a la Reserva Federal. De hecho como lo va hacer, si en Septiembre 2010 sus exportaciones han seguido creciendo un 24 %, mientras que sus importaciones han crecido sólo un 17 %.
d) Dificultades permanentes de traslados y residencia de directivos y empleados occidentales, que necesitan pasar controles, revisiones, y en dónde un simple cambio de residencia obliga a una interminable gestión administrativa. En este sentido a la menor demora, cualquier occidental puede verse repatriado de un día para otro. En cuanto a fiscalidad, la presión sobre profesionales expatriados sobrepasa los límites racionales en sus exigencias y control sobre ingresos y prestaciones, no sólo en China como sería aceptable, sino en sus países de origen.
e) Y en lo que se refiere a implementación de políticas económicas, hay que saber que se legisla discrecionalmente de un día para otro, pudiendo afectar inversiones y operaciones en curso, que por el cambio legislativo en materia de autorización de actividades, fiscalidad, protección medioambiental, aduanera, etc. desbaratan imprevisiblemente cualquier proyecto.
f) En cuanto a creación de empresas de retail, sólo grandes empresas multinacionales con importantes compromisos de inversión han logrado autorizaciones. A las pequeñas y medianas empresas occidentales nos está vetado entrar en el segmento distribución, a no ser que asumamos importantes compromisos económicos de inversión que se encuentran alejados de la capacidad financiera de la empresa occidental de tamaño medio.
En este punto observamos que en el mundo occidental se produce todo lo contrario, es decir, el pequeño comercio está siendo absorbido por la inmigración china !!
Mientras tanto, estamos a la espera de que China y con su capacidad financiera salve a los países europeos con dificultades, comprando deuda pública, protagonizando declaraciones públicas de amistad y cooperación financiera que no faltan en los medios.
Considerando que sus jóvenes dirigentes se están formando masivamente en nuestras mejores universidades occidentales, sabemos lo que va a ocurrir en el próximo futuro: Vamos a seguir negociando en inferioridad de condiciones con la nueva generación de políticos y empresarios, ya que la doble perspectiva y formación oriental y occidental les ofrece una ventaja que los profesionales y políticos occidentales nunca van a conseguir.
Si a estas consideraciones añadimos que el resto de países emergentes están intentando imitar a China y sus éxitos en los aspectos arriba mencionados, se observa que dado el éxito obtenido y nuestra tolerancia están aplicando mayor dureza si cabe a los criterios implementados por China, y que las empresas occidentales siempre en busca que a menores costes laborales (entre otras variables de atracción de inversiones) estamos aceptando y entrando en la misma dinámica que hemos seguido en China, es decir aceptarlo todas las condiciones impuestas.
Sería deseable que no sólo la sociedad, sino específicamente las empresas occidentales reflexionáramos acerca de cómo deseamos ser y que respeto nos debemos a nosotros mismos en los próximos años, frente a la cultura oriental que se nos está apoderando. La tendencia y perspectivas actuales del mundo occidental y próspero que hemos conocido en los últimos veinte años difícilmente va a ser reproducible. Cuando logremos salir de la presente crisis sin fecha final, el entorno no va a ser el mismo que dejamos atrás.
La cuestión es que el pueblo norteamericano conocía en detalle el devenir futuro hace ya varios años, pero lo sabemos los europeos hoy ?, hemos valorado el problema en su justa dimensión ?, y que deberíamos hacer ?
China nos necesita por el momento, hasta que su demanda interna no supla parte de sus exportaciones, y no nos queda mucho tiempo. También debe colocar sus divisas, sin Occidente las opciones se limitan. Necesita adquirir más empresas occidentales que le pueden resultar estratégicas en tecnología y recursos para el futuro que ha diseñado, pero no olvidemos que las mayores inversiones chinas en el exterior se realizan a través de paraísos fiscales como Hong Kong, Islas Vírgenes e Islas Caimán, por lo que algunas empresas occidentales de tamaño medio podrían encontrarse ,sin saberlo, ya en manos de empresas chinas.
Existe solución ? ,difícil respuesta. Lo que sí es cierto es que estamos ayudando al desmantelamiento de nuestra cultura empresarial, estructuras sectoriales y profesionales, y de nuestra economía. Por este camino se lo estamos poniendo excesivamente fácil sin tomar ninguna medida seria. En opinión propia, deberíamos considerar simplemente que para aplicar freno a tales tendencias sería aceptable aplicar la RECIPROCIDAD más rigurosa en todos los ámbitos de poder, desde el local al europeo. Ellos exigen y les ha funcionado, simplemente legislemos y hagamos cumplir nuestra propia legislación.
China legisla, pero su esquema interpretativo otorga al funcionariado local tanto poder que realmente su capacidad de decisión goza de pocos límites, y por supuesto sus Instituciones no han oído hablar del derecho a presentar recursos administrativos.
Quizás el enorme y pesado entramado de la Unión Europea debería realizar un verdadero Bing-Bang sí desea ser eficaz ante el presente reto. Fue creada en un momento y con unos objetivos que se encuentran muy alejados del mundo que vivimos y, en el que nos va a vivir en los próximos años.