lunes, agosto 30, 2010

¿Trabajar más o trabajar mejor? [José Antonio Carazo]

Con la inminente reducción de jornada, a la que se acogen gran parte de empresas de nuestro país con la llegada de los meses de verano, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha hecho públicos hoy una serie de consejos para gestionar adecuadamente la Jornada Intensiva y aumentar la productividad de los empleados.

Según Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional, “La reducción de jornada o jornada intensiva es una opción que los españoles vemos en general con muy buenos ojos cuando llega el verano. Sin embargo el problema llega cuando no sabemos gestionar las horas en esta nueva jornada a la que no estamos acostumbrados. Saber gestionar este tiempo adecuadamente es muy valioso y nos servirá no sólo para el periodo estival, sino también para cuando volvamos en septiembre con la jornada laboral normal”. También el Presidente señala: “La Jornada Intensiva con su ajuste horario debe servir para cumplir las tareas y los objetivos de las organizaciones; cada empresa debe organizarse en relación a la actividad a realizar y prestar el servicio correspondiente que sus clientes le solicitan”.

Además, La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles asegura que testar la productividad de las empresas mientras realizan una jornada reducida servirá a los empresarios para darse cuenta de las ventajas de una política de horarios racionales y de conciliación en la que el ahorro energético también es importante Un test que podría servirles para adoptar estas mismas medidas no sólo durante el periodo estival sino también durante el resto del año.

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España ofrece una serie de recomendaciones para gestionar bien el tiempo durante la Jornada Intensiva y para aumentar la productividad de sus empleados durante estas jornadas:

Para gestionar mejor el tiempo:

1. Planificar. Sin una buena planificación, la optimización del tiempo es una tarea imposible. Con esta nueva Jornada, las personas se verán obligadas a aprender a planificar su jornada de trabajo con suficiente antelación, por medio de reuniones de trabajo operativas que les permita distribuir sus tiempos a lo largo de la semana.

2. Hacer un listado de tareas. Sería conveniente elaborar un listado de tareas al empezar el día, para irlas realizando una a una. De esta manera se tendrá una mayor conciencia del tiempo que lleva ejecutarlas y se aprenderá a distribuir mejor el tiempo.

3. Priorizar. No todas las tareas tienen la misma prioridad, y dentro de las urgencias, unas son más apremiantes que otras. Organice su tiempo en función de éstas y no devalúe el sentido de la palabra “urgente”.

4. Convocar reuniones sólo cuando sea necesario. Las reuniones son una excelente herramienta para favorecer la comunicación y muy especialmente para tomar acuerdos, pero a menudo se pueden sustituir por una simple conversación telefónica o un mail.

5. Estimular la optimización del tiempo. Al disponer de un menor número de horas para realizar las mismas tareas que antes distribuía a lo largo de una jornada completa, aprenderá a optimizar sus horas de trabajo, a ser más eficaz y resolutivo en la realización de sus labores profesionales diarias.

Para ganar en productividad:

1. Aumentar la motivación. La jornada continua tiene una incidencia directa en la motivación de sus empleados. Están más satisfechos, más felices y con mejor disposición para el trabajo gracias a que tienen tiempo para dedicarlo a su vida personal y a su familia.

2. Mejorar la colaboración. El verano es también el periodo vacacional para muchos trabajadores, algo que obliga a los que todavía no se han ido a implicarse más en las tareas y responsabilidades de los compañeros ausentes y a colaborar con otros departamentos y conocer así otros aspectos de la empresa hasta que vuelven los primeros para relevar a los segundos. Todo ello redunda en beneficio de uno mismo y de la empresa y es algo que sería muy difícil llevar a cabo en un ambiente de insatisfacción laboral.

3. Facilitar la desconexión. Salir a una hora razonable de trabajar permite a la persona desconectar por unas horas de las preocupaciones laborales. Algo que sería muy difícil hacer si la jornada que comienza se vive como una continuación de la anterior porque se ha salido muy tarde y apenas le ha dado tiempo para cenar con la familia y acostarse. Un tiempo de ocio de calidad es esencial para liberar la mente y dejarla limpia y lista para una nueva jornada de trabajo productiva.

4. Explorar nuevas facetas. Facetas de la personalidad del trabajador que más tarde pueden tener una incidencia directa en su trabajo. Desde cursos de formación que ahora tiene tiempo para realizar, hasta aspectos de desarrollo personal de cada uno de los trabajadores que, aprovechando que tienen más tiempo y están más relajados, pueden activarse o desarrollarse.

5. Incrementar la productividad. Por último, todas estas razones confluyen en una única y principal razón de peso. La productividad de los trabajadores se ve incrementada de manera significativa, algo de lo que se benefician tanto él como su empresa, y que viene a probar la rentabilidad de la implantación de medidas de la conciliación y horarios racionales.

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jueves, agosto 26, 2010

La aventura de conocerse a uno mismo [Pilar Jericó]

La aventura más difícil es la de conocerse a sí mismo. Parece que todos tenemos unas “voces internas” que nos dicen lo que tenemos que hacer: “Tienes que tener un buen trabajo” “tienes que ser el mejor en la empresa” “tienes que vivir la vida intensamente”… cada uno tiene las suyas y probablemente, el camino más difícil sea reconocer la propia voz, aquella que realmente nos conecta con lo que nosotros queremos o deseamos profundamente. Esa voz o ese centro es un deseo profundo, una intención en nuestra vida que está más allá del trabajo, de la pareja o de otros aspectos. Es de algún modo responder a la pregunta de “quién soy”, evitando las limitaciones culturales, familiares o de cualquier otro tipo que hayamos podido tener. Ahondar en este centro es muy, muy difícil…. por muchos motivos. Uno de ellos porque implica tomar decisiones muy dolorosas. Recuerdo un día que le propuse a una persona comenzar un camino de desarrollo personal, ya que estaba atravesando un mal momento. Después de muchas excusas me reconoció que no lo hacía porque sabía que eso le supondría separarse de su pareja y de su vida acomodada. Una respuesta muy valiente, sin duda. Al final, acabaron teniendo un hijo… un ejemplo clásico de huída hacia delante. Otro de los motivos por los que no “nos conectamos con nosotros mismos” (si se me permite esta expresión) es porque llevamos una vida muy anestesiada. El exceso de estrés, de preocupaciones o de ruido nos aleja de nuestro centro.

Si queremos escucharnos a nosotros mismos necesitamos tomar un respiro, crear espacios para la reflexión sincera y ser honestos con nosotros mismos (y en algún caso, asumir que quizá tengamos que llevar a cabo actos de valentía). Y si no, al menos, identifiquemos los síntomas de que algo no está yendo bien en nuestras vidas cuando, por ejemplo, nos dañan nuestros de estados de ánimos (enfado o miedo constante), tenemos problemas en el cuerpo (sobrepeso o algunas enfermedades) o sentimos un estrés desbordante.

La aventura de conocerse no se queda sólo en saber qué queremos realmente nosotros, sino en tomar decisiones para conseguirlo aunque impliquen emprender alguna que otra travesía del desierto. Como escribí en el libro de Héroes Cotidianos, del desierto se sale; de la negación de nosotros mismos, no necesariamente. Hay personas que se pasan la vida en ella por miedo a dar el paso y luego en algún momento de lucidez, se lamentan en silencio de lo que no pudo ser… Un precio demasiado alto para cargar con el toda una vida.



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jueves, agosto 19, 2010

Incertidumbre y Política Interna [Juan Carrión]

La incertidumbre percibida por una persona en su puesto de trabajo se relaciona poderosamente con las maniobras políticas que pone en marcha. El origen de la incertidumbre suele estar en cosas como: objetivos mal definidos, una mala elección de indicadores de gestión, una fuerte competencia interna (entre individuos y grupos), una mala ejecución de los procesos de toma de decisiones, y en general, en cualquier tipo de cambio que se produzca en la organización. Lo cierto es que ante cualquier cambio, por nimio que sea, la política entra en acción; y más si alguien percibe que están en juego sus intereses o una nueva distribución de poder.

En cualquier caso, me pregunto: ¿quién suele jugar más a la política, un comercial centrado en su cuota o un aprendiz de directivo que trabaja en proyectos, vamos a denominar, “difusos”? Es difícil contestar, pero intuyo que el segundo. El comercial será medido por sus ventas y no en términos de amistad con el jefe o del número de medallas que ha sido capaz de atesorar (y que en muchos casos pueden ser “robadas”). Por lo tanto, veo más probable que el aprendiz de directivo se comporte de forma política, debido a que tiene un mayor grado de incertidumbre en cuanto a la forma en que va a ser valorada su contribución.

Por otro lado, como las personas experimentamos mayores niveles de incertidumbre en las primeras etapas de nuestra carrera profesional: ¿tenderán más los jóvenes al juego político? Según un estudio de DuBrin parece ser que así es. De hecho, muchos empleados de edad avanzada suelen decir frases del tipo: “cuando era joven, solía entrar en los juegos políticos; ahora hago mi trabajo y punto”. Pero no lo tengo tan claro, ya que en la actualidad una persona madura que pierde su trabajo tiene muchas probabilidades de no volver al mercado laboral en unos años, o quizás, nunca; lo que puede aumentar sus niveles de incertidumbre, y en definitiva, su propensión a la política interna.

Finalmente, decir que en momentos de crisis, en los que la incertidumbre es la norma, el juego político se dispara a cotas inimaginables si la gente no percibe unos mínimos niveles de confianza en su organización.

¿Algún caso interesante de juego político debido al puesto, a la edad o a la crisis?

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jueves, agosto 12, 2010

Convivir en vacaciones [Nuria Chinchilla]

El mes de agosto es por excelencia en España el mes de las vacaciones estivales, cuando las familias pasan más tiempo juntas. De ahí el riesgo de empeorar y al mismo tiempo la oportunidad de construir mejores relaciones conyugales y familiares.

Como dijimos el pasado verano en el artículo “Vuelta al dominó“: “La convivencia requiere de un mínimo plan de padres e hijos juntos, y unos hábitos que enseñar. Poco aprenderán a convivir si viven en familia como en un hotel, sin encargos ni responsabilidades. Si los niños y jóvenes no aprenden en casa, no sabrán convivir tampoco en la empresa, ni en la sociedad, ni aprenderán a salir de sí mismos para construir futuras relaciones de compromiso. La convivencia es una de las principales asignaturas pendientes de la sociedad individualista y consumista en que vivimos, en la que el ocio es consumo”.

La fábula del puerco espín que podéis leer más abajo, puede ayudaros a empezar una conversación.

¡Muy feliz y merecido descanso!

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespines dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto, decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.
Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades

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jueves, agosto 05, 2010

Qué nos pasa [Joaquina Fernández]

Qué nos pasa. Qué nos hace vivir en la mayor y absoluta incongruencia. La mayoría de las personas encuestadas sobre el motivo y razón de su existencia contestan sin turbarse ni titubear que para ser felices. Hay cierta sorna en la respuesta, como si fuera obvio y lógico que su intención estuviera focalizada en lograr la felicidad.

Si bien entiendo que resulte evidente en las personas dedicadas a la meditación o a la búsqueda del Nirvana, o en las que están aisladas de la cotidianidad a la que yo me enfrento, no me resulta tan incuestionable cuando reflexiono sobre la vida diaria de la mayoría de los encuestados.

Sus vidas pasan por un trabajo a veces no deseado, una pareja que hace aguas, algún familiar que está aquejada de alguna dolencia, un continuo enfrentamiento entre expectativas y resultados. En la mayoría de los casos son vidas que luchan por lograr el dinero, el poder, la propiedad. Que se entregan por lograr el amor, el reconocimiento, el prestigio y las dádivas de su entorno, y cuando no lo logran pierden el control, se enfadan, mienten, castigan y hasta hieren.
¿Qué haces para lograr esa felicidad?, le decía a mi último encuestado. Nada, me respondió. Creo que me la merezco y son los demás los que deben hacerme feliz y no complicarme la vida…

Al menos mi amigo me clarificó cuál es el sentido último de mi vida: hacerle la vida lo más gratificante y no complicarle con mis tonterías.

Estos días de atrás algunos se sentían muy satisfechos porque España había ganado los mundiales, y parece que eso les llenó un poco el saco de la felicidad. Otros nos quedábamos boquiabiertos ante la exultante alegría de Álvaro, el hijo de Vicente del Bosque. Mi compañera de viaje había sido promocionada en su empresa, a un vecino le dijo sí la guapa por la que bebía los vientos, y Blanca, la hija de mi amigo Jon, por fin ha vuelto a casa.

Parece ser que el elixir de la felicidad es ajeno a nosotros, y esperamos que nos lo regalen profusamente sus poseedores.

A mi entender, si los demás son los dueños de nuestra vida, lo son en todos los sentidos, y quizá sea por ello que en la mayoría de las ocasiones los hechos son menos bucólicos. Carlos sufre por la frialdad de su novia, Virginia ha sido despedida con el último ERE, Vanessa ha sido agredida por un salvaje en la calle, a Sakineh Ashtiani la quieren lapidar en Irán, Sarkozy quizá no haya llegado al poder limpiamente, Betancourt pide 6 millones de euros por su rapto, los narcos de México se están convirtiendo en terroristas…

Basta con abrir las páginas de un diario para que nos preguntemos alarmados qué nos pasa.

Propongo que seamos valientes y nos enfrentemos a la felicidad (si es nuestra meta) de una manera consciente, adulta y profunda, y que redactemos nuestro particular decálogo para ser felices y comprometernos con mejorar nuestro entorno.

La fotografía aparece en http://wallpaperslife.files.wordpress.com/2008/08/abstracto.jpg

lunes, agosto 02, 2010

La empresa necesita más mujeres en sus Consejos de Administración [Elena Gómez]

He leído en el informe “Presente y futuro de las mujeres en los Consejos de Administración” publicado por Add Talentia, que el número de consejeras en las empresas del Icex ha subido de 50 a 53 en 2009. Dicho aumento está todavía lejos de alcanzar la paridad que la Ley Orgánica 3/2007, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, establece en vista al año 2015.

El número total de consejeros y consejeras en las empresas del Ibex actualmente es de 500, y para llegar al 40%, porcentaje considerado el umbral de la paridad, tendrían que pasar de 53 a 200 consejeras. Con 53 consejeras sobre un total de 500 miembros de los consejos de las empresas del Ibex, el porcentaje resultante (10,6%) coloca a nuestro país lejos de la “masa crítica” mínima, que está por encima del 15%.

Muchas veces me preguntan si estoy o no de acuerdo con las cuotas para que sea obligatorio que haya más mujeres en los consejos y he aquí mis refelxiones de por qué creo que hay que fomentarlo:

1. Cuando España entró en el mercado común en el 86, le otorgaron una cuota del 15% de comisarios y votos por porcentaje de población respecto al total de la UE. Entonces España no tenía ninguna experiencia en el mercado común. Pero si no se hubieran establecido esas cuotas obligatorias, impuestas a los demás países miembros desde hacía años, jamás le hubieran dado a los otros Estados Miembros la posibilidad de entrar en las altas esferas de UE. Nadie se preguntó si los españoles serían buenos o no. Desde entonces, España ha tenido excelentes comisarios y comisarios no tan destacados.

En mi opinión, el tema de las mujeres en consejos es similar al de las cuotas obligatorias de la Comunidad Europea. Existen mujeres con una preparación excelente y mujeres a las que aún les falta formación, pero si no se les concede una oportunidad, jamás podrán demostrar su valor. Hoy en día tenemos consejeros admirables y otros no tanto. Las mujeres forman casi la mitad de la población y alrededor del 25% ocupan puestos directivos. ¿Por qué no darles una oportunidad a las mejor preparadas?

2. Según últimos estudios, las empresas con mujeres en puestos de Dirección son un 40% más rentables. ¡Interesante! http://ow.ly/1SwrU

3. De acuerdo a los Informes Anuales sobre Educación de la OCDE, el nivel de formación de las mujeres que ingresan en el mercado laboral es superior al de los hombres. Representan mayor número de estudiantes en la Universidad y obtienen calificaciones más brillantes. De los Premios Nacionales Fin de Carrera, más del 50% han sido otorgados a estudiantes femeninas.

4. Si el 80% de las decisiones de compra son realizadas por mujeres, tienen que mandar más en las empresas. No es una frase mía, es de Tom Peters, ¡nada menos!

La fotografía aparece en http://mbaexecutive.files.wordpress.com/2010/04/mujer-ejecutiva-portada1.jpg