viernes, abril 30, 2010

La Lógica difusa y la Organización [Juan Pablo Ventosa]




Proliferan en los últimos tiempos artículos y blogs sobre la intuición, la tolerancia a la ambigüedad, la lógica difusa (Fuzzy logic) y su relación con diferentes aspectos de la empresa. Los leo en publicaciones dedicadas tanto a profesionales de los RRHH como en otras genéricas de Management.

La tesis central de los mismos suele girar en torno a una idea central: hemos relegado todo esto a un segundo lugar entre los recursos disponibles y debemos devolverles al lugar que les corresponde como facultades humanas de primer orden de manera especial en los tiempos que corren. Mi aportación al tema en estas líneas incide en la misma tesis, pero desde un punto de vista distinto.

Me llama la atención, en efecto, el abuso que se hace de metáforas que tratan a las Organizaciones –y a los sistemas humanos que las componen- como máquinas. Estas metáforas, en mi opinión, comienzan a estorbar y a pedir su sustitución por otras más adecuadas. Las metáforas son instrumentos ópticos que nos ayudan a ver y entender la realidad pero muchas veces nos limitan a la hora de actuar en ella.

Es cierto que el ser humano en el trabajo o fuera de él puede verse como un sistema cibernético o una computadora; de esto no hay duda. Nos parecemos a ellos en mucho; por ejemplo en que sufrimos o nos paralizamos si no contamos con estándares y baremos suficientes (if… go to...) o en que necesitamos criterios “objetivos” que nos permitan clasificar y ordenar la realidad de forma automática (bueno, malo…). No en vano la “eficacia”, la “eficiencia”, la productividad, la “velocidad” o los “resultados” son valores y virtudes tanto para unos como para otros.

Lo grave de esta manera de concebir la Organización y en el fondo al ser humano, es que nos hace creer que la Organización igual que la máquina puede controlarse programándola, definiendo sus procesos, sus estándares y sus objetivos. Sólo con ello, pensamos, podemos exigir como contrapartida eficiencia y eficacia. Esta creencia -en parte cierta- tiene apenas un siglo de antigüedad y ya es hora que la cambiemos por otra más adecuada.

Lo que parece que se avizora en el horizonte, que está ya aquí como idea compartida (que es la cuna de las creencias) es que conviene seguir concibiendo a las organizaciones como máquinas si, pero como máquinas regidas por la lógica difusa. La idea de lógica difusa tiene sus inicios en Platón que propuso una tercera región entre verdadero y falso: lo incierto y ha evolucionado hasta planteamientos de lógicas basadas en infinitos valores.

Las Organizaciones son como decía alguien “Super hormigueros tecnificados” pero esta metáfora no deja de ser una sobresimplificación que nos sacamos de la manga con el único objetivo de combatir la sobrecomplejidad de todo lo que nos rodea.


La fotografía es de blackswan-blog

jueves, abril 29, 2010

Y si hoy fuera el último día de tu vida [Joaquina Fernández]


Un experto asesor de empresas en Gestión del Tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia. Sacó de debajo del escritorio un frasco grande de boca ancha. Lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

« ¿Cuantas piedras piensan que caben en el frasco?»
Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco.

Luego preguntó: « ¿Está lleno?»

Todo el mundo lo miró y asintió. Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con gravilla. Metió parte de la gravilla en el frasco y lo agitó. Las piedrecillas penetraron por los espacios que dejaban las piedras grandes.

El experto sonrió con ironía y repitió: « ¿Está lleno?»

Esta vez los oyentes dudaron y pensaron que tal vez no. El experto puso en la mesa un cubo con arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba en los pequeños recovecos que dejaban las piedras y la grava.

« ¿Está lleno?» preguntó de nuevo. ¡No!, exclamaron los asistentes. Entonces el preparador cogió una jarra de agua de un litro que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no rebosaba.

« ¿Qué hemos mostrado?», preguntó el formador.

Un alumno respondió: «Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.»

¡No! concluyó el experto: «Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras grandes primero, no tendrás opción de colocarlas después».

¿Cómo distribuyes tu tiempo? ¿Eres capaz de priorizar adecuadamente? ¿Sabes postergar, delegar, relativizar…?. En los post 191 y 192 hablamos del tiempo. Hoy queremos recordarte que en tu vida hay “piedras grandes” que olvidas y no consideras cuando vas a distribuir tu tiempo y cuando quieres encontrar su lugar ya no es posible. Tu desarrollo personal y profesional exigen una revisión.

Quizá has puesto la gravilla, la arenilla y el agua antes de las “piedras grandes” y cuando quieres introducirlas ya no tienen cabida.

Lee el libro que tienes pendiente, haz el viaje que sueñas, acude a clases de teatro para ser el actor que no fuiste de pequeño, mira por la ventana y deja que pasen las imágenes sin más. Sobre todo piensa qué pasaría en el mundo si hoy no estuvieras tú. También qué harías si hoy fuera tu último día de vida.


La fotografía es de la web Ojodigital

miércoles, abril 28, 2010

Cómo superar el despido [José Antonio Carazo]


El despido es una situación por la cual a ningún trabajador le gustaría pasar. Los afectados tienen que reorganizar sus vidas tanto en el terreno profesional como en el personal. Pero un despido laboral también puede marcar el inicio de una nueva etapa de éxito profesional. Randstad ofrece un decálogo para superar un despido. Tras la fase de frustración inicial es importante recuperar en poco tiempo el control y encarar el futuro de manera positiva. A partir de ese momento, estos son los pasos que el nuevo desempleado debe dar:

1. Informarse sobre los derechos. El trabajador debe iniciar con cierta urgencia la tramitación de la prestación por desempleo o subsidios que le puedan corresponder en función de su cotización. Esta prestación de desempleo protege al trabajador ante una situación de falta de trabajo por la finalización de una relación laboral de forma involuntaria. Los trabajadores autónomos no tienen derecho a esta prestación. Según los casos, la persona en paro puede tener derecho a cobrar una prórroga o prestación asistencial, llamada subsidio por desempleo.

2. Identificar nuevos caminos profesionales. La situación de desempleo puede ser el punto de partida para una nueva situación profesional que hasta el momento el candidato no se había planteado. Según un estudio de Randstad, el 65,6% de los actuales trabajadores reconoce que no está trabajando en algo directamente relacionado con sus estudios. Retomar la vocación profesional donde se abandonó en su momento puede ser un buen comienzo.

3. Buscar empleo. Es positivo darse unos días para buscar trabajo, pero no conviene demorar más de 15 días la búsqueda de empleo. Hoy, Internet es la herramienta básica para acceder directamente a ofertas de empleo, ya que uno de cada tres trabajadores reconoce que su último empleo lo consiguió a través de esta herramienta. Pero no hay que desestimar otras acciones: contacto directo con compañías, acudir a agencias de intermediación laboral, etc.

4. Preparación de herramientas. El candidato debe dedicar tiempo a la preparación del currículum vitae y la carta de presentación con los que comenzará una nueva etapa de tu vida. La mejor opción es realizar modelos específicos para cada puesto en concreto al que se quiera optar.

5. Realizar un argumentario. El candidato debe valorar todo lo que ha conseguido y desarrollado profesionalmente y realizar un argumentario de venta de sí mismo. De esta manera le será más sencillo destacar sobre el resto de candidatos, tanto en el CV como en la posible entrevista.

6. Preparar entrevista. El candidato siempre debe preparar con la suficiente antelación una entrevista, pero en el caso de despido es especialmente importante, ya que sin duda preguntarán sobre los motivos que desencadenaron la salida de la empresa. El interesado debe responder con honestidad y confianza ante las posibles preguntas: “¿Por qué te despidieron?”, “¿Qué has estado haciendo durante el periodo de desempleo?”, etc.

7. Aprovechar para desarrollar nuevas habilidades. Mejorar los conocimientos que necesitaba en su anterior empleo o buscar aquellos que le hubiera gustado poseer para promocionar son algunas de las posibilidades de formación que el candidato debe plantearse. Junto a ellas, siempre debe tener en cuenta el dominio de un segundo idioma o el desarrollo de conocimientos informáticos.

8. Mover la red de contactos. Recuperar y mantener una lista actualizada de contactos es fundamental para conseguir empleo, especialmente si se está desempleado, ya que permite estar en contacto directo con el mercado laboral.

9. Reciclaje. El periodo de desempleo puede ser utilizado para dar un nuevo giro profesional. Emprender un negocio propio, preparar una oposición o buscar una nueva salida profesional son algunas opciones.

10. Seguir intentándolo. Tras un periodo de búsqueda de empleo, si no se consigue un empleo, no se debe caer en lamentaciones personales, ya que puede estar motivado por las propias circunstancias de la economía. El consejo: seguir insistiendo y ser proactivo en la búsqueda de trabajo.

Hay que tener en cuenta que el desempleo no tiene por qué ocultarse, ya que no siempre está motivado por una mala profesionalidad. Esta situación debe afrontarse simplemente como el periodo de transición entre dos empleos.
La fotografía es de la web abogadosNet

martes, abril 27, 2010

¿Se paga el Talento? [Juan Carrión]


Creo que todos somos conscientes de la especial importancia que tiene la política retributiva para que florezca el talento dentro de las organizaciones. Desde mi punto de vista, los sistemas retributivos deben compensar espectacularmente a las personas de alto talento (y no digo necesariamente “empleados”, recordemos que existe la innovación abierta…) que realizan grandes aportaciones. Si queremos empresas capaces de aprender, cambiar, innovar, fidelizar clientes, ejecutar… tendremos que retribuir en consecuencia.

“Tienes que tener la tradición de recompensar espectacularmente a la gente que provoca cambios no lineales en la empresa. Tiene que estar claro para la gente que la innovación espectacular es la forma más segura de lograr compensaciones económicas espectaculares”

Jim Taylor

Nunca he entendido la posición de los sindicatos cuando se niegan a que existan diferencias salariales en función del talento (patología que se produce con especial virulencia en las administraciones públicas). Cuando se cobra lo mismo independientemente de las contribuciones realizadas, las cosas se suelen igualar a la baja. Y al final, los que más aportan se preguntan: ¿merece la pena esforzarse, si al final todos vamos a cobrar lo mismo? Para posteriormente dormirse en el regazo de la mediocridad, en compañía de la rutina y la indiferencia.

Por otro lado, bien es cierto, que algunas personas muestran una alta capacidad de auto-motivación, y logran soportar el sueño al que les induce la falta de reconocimiento. Pero claro, esas personas auto-motivadas son un peligro para el resto, así que los “eternamente dormidos” se ven obligados a despertar brevemente de su sueño, para informarles con más o menos educación que las cosas no funcionan así: o te duermes o te vas, tú verás.


En definitiva, una buena política retributiva se fundamenta en tres pilares fundamentales:

1.Resultar competitiva respecto al mercado (equidad externa). Si esto no se produce puede provocar desmotivación y rotación no deseada (y siempre se van los mejores…). Para algunos, este punto ha dejado de ser importante en los momentos de crisis. Ya veremos qué pasa cuando la economía se recupere…
2.Ser equitativa en cuanto a la aportación individual (equidad interna). Es decir, debe existir un cierto equilibrio entre retribución y contribuciones individuales. Equidad interna no quiere decir en este caso que todo el mundo sea retribuido de la misma forma, sino todo lo contrario: la retribución debe ser equitativa respecto a las aportaciones realizadas. Como hemos comentado si se paga igual al que aporta que al que no, el primero suele desmotivarse, dejando de realizar contribuciones significativas.
3.Incorporar los resultados globales. Si a la empresa le va muy bien, a las personas les debería ir igualmente bien (¿y viceversa?)
El punto 1 se debería tener en cuenta en el sueldo fijo, los puntos 2 y 3 en el variable.

Por cierto, ¿por qué el talento le gusta tan poco a los sindicatos? ¿quizá es un concepto de derechas? Nunca me había planteado esto…


La fotografía es de la web tuexperto.com

lunes, abril 26, 2010

Egomotivación [Aránzazu Montes]


En estos últimos días he leído varios artículos que trataban el tema de la Felicidad en el trabajo, y que citaban como fuentes un informe publicado por Instituto de la Felicidad de Coca-Cola, y otro elaborado por Aedipe mediante una encuesta a más de 200 directivos. Tanto relieve ha adquirido la cuestión, que Aedipe lo ha tomado como tema central de su 45 congreso. En su desarrollo, todos estos artículos terminaban hablando de la Motivación en el trabajo. En uno de los artículos que citaba el Informe Coca-Cola de la Felicidad como fuente, entre otros datos apuntaba los siguientes números: Los empleados que se declaraban muy felices, se sentían en un 74,2% reconocidos en su trabajo por sus jefes y en un 81,4% reconocidos en su trabajo por sus compañeros, frente a los que se declaraban poco felices, que respectivamente sólo se sentían en su trabajo reconocidos por sus jefes y compañeros en un 52,8% y en un 54,8%. Diferencias importantes, y que en buena medida, o al menos a mí me lo parece, nos hablan de cómo es ambiente laboral en el que aportamos nuestra contribución. Parece que estamos hablando de lo de siempre, y de hecho, los artículos venían a decir que lo hay que hacer es generar entornos en los que las personas se sientan motivadas a contribuir, pero que la motivación es de la persona, no se consigue con una inyección. Le definición de Felicidad en el RAE es: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. Podríamos interpretar, para el asunto que estamos comentando, que ese bien sería la percepción que tenemos del aprecio de otros hacia lo que hacemos, y eso nos predispone a hacerlo cada vez mejor, o sea, nos motiva.

Por otra parte, nuestros entornos laborales cada vez son más amplios, trabajamos más en red, ¡es lo actual! Esta realidad implica estar atento a más figuras, no sólo las clásicas de los jefes y los compañeros, también interactuamos con los colegas de función, los clientes, nuestros proveedores, etc…, y esas interacciones, entiendo, también afectan a nuestra motivación. Y eché en falta este enfoque en los artículos que leí. Con este pensamiento, me vino a la cabeza una escena que he visto en múltiples ocasiones en mis vuelos por razones de trabajo, en los que he coincidido con muchos otros profesionales, expertos igualmente en volar con cierta frecuencia. Todos nos sabemos la operativa y los prolegómenos del despegue al dedillo. Me acordé de las caras de las azafatas y azafatos cuando llega el momento de darnos la demostración de los dispositivos de seguridad. Sólo les faltaba verbalizar, ¿para qué? Ejecutaban las más de las veces el protocolo con toda asepsia profesional. ¿Yeso? En su descargo, lo hacían ante una audiencia que, en su abrumadora mayoría, tiene la cabeza hundida en el periódico, o en el informe de marras, o está apurando los mensajes en la blackberry de turno antes de cerrarla, y por supuesto, apenas dirigen una despistada mirada a esos profesionales que están desempeñando su trabajo, por lo menos, con oficio. Me he preguntado al observarles, mientras mostraban al ausente pasaje el equipo de seguridad y los pasos a dar en caso de emergencia, ¿cómo se sentirán de reconocidos por nosotros en ese momento? ¿Cómo de motivados estaríamos ante un público similar?

Imagino que será difícil que consigamos aprender a crear entornos motivantes, no digo ya felices, mientras no apreciemos la labor de los demás, aunque no sean directamente ni nuestros colegas ni nuestros colaboradores, mientras no hagamos patente al que nos proporciona o provee de algo, producto o servicio, que nos hemos dado cuenta de su esfuerzo. Aunque ya hayamos pagado por ello. Sospecho que el cómo nos conducimos en los instantes pequeños de nuestra vida da pistas sobre cómo nos comportamos en nuestro ámbito profesional, y que trabajaremos mejor la motivación en la medida que no la convirtamos sólo en “Egomotivación”.
La fotografía es de la web san-pablo.com

jueves, abril 22, 2010

Más sobre la Reforma Laboral [Ignacio Mazo]


Hace unos meses debatía con mis alumnos sobre la Reforma Laboral. De hecho les pedí un trabajo consistente en analizar las propuestas de los "cien economistas" comparándolas con las contrapropuestas de los "no sé cuantos más economistas". Cuando empezaron a presentar sus conclusiones observé que la mayoría de los alumnos no entendían por qué parecía que la solución a los problemas del paro tenían que ver con las modalidades de contratación, los costes de despido y la negociación colectiva. Así pues tuve que empezar a explicar qué es eso del mercado laboral, del paro, del INEM, de la EPA, etc. Algunas de las ideas que surgieron entre mi explicación y las dudas de los alumnos las resumo a continuación.

La primera idea central, aunque parezca obvia, es que no hay desempleo cero. Es decir, cuando se habla de pleno empleo se está aceptando una tasa de desempleo en torno al 5% de la población activa. Eso significa que si la población activa es de 20 millones de personas siempre habrá alrededor de 1 millón de personas desempleadas, mucha gente.

La segunda idea central es que el mercado laboral, aunque se llame así y parezca, por tanto, que puede comportarse como un mercado perfecto que siempre tiende al equilibrio sin desempleo, es un mercado muy imperfecto que puede llegar al equilibrio con mucho desempleo. Lo es, porque cómo bien se explica en el libro Animal Spirits, lo normal es que el empresario pague un salario por encima del salario de equilibrio para asegurar la motivación del trabajador. Así pues siempre existirá un diferencia entre oferta y demanda, tanto mayor cuánto mayor sea el diferencial salarial respecto al punto de equilibrio.

En este punto introduje, la relación con la forma en que habitualmente se produce la negociación colectiva en España, ya que es en la negociación dónde se suelen fijar los salarios y, por tanto, es ahí dónde se puede provocar el desempleo. Ahora bien, se paga por hacer algo en un tiempo determinado. Por eso, en mi opinión en un convenio sólo hay tres temas claves, el marco de clasificación profesional, la jornada y la estructura salarial. Y por eso, sólo mejorando la caliada de la negociación se reduciría el desempleo. Aunque es verdad que la estructura de la negociación colectiva en España no es la mejor porque, casí siempre se produce en niveles superiores a la empresa lo que resta sensibilidad, una mejora importante se produciría si se negociara mejor y se abordarán estos asuntos con rigor y con ganas de cambiar las cosas. No es sólo cuestión de modelo (alemán, austriaco o danés), ni de modelo de contrato, es también cuestión de calidad de los negociadores, de capacidad y de conocimiento, de transparencia y de confianza, de querer solucionar los problemas y no endosárselos al que venga nuevo, de tener visión a largo plazo.

Tanto en convenios de empresa como de ámbito superior sigue habiendo marcos de clasificación profesional muy rígidos, que tratan de proteger falsos derechos adquiridos y que trasladan al ámbito de la empresa prejuicios y privilegios que no son de recibo. Mi experiencia demuestra que habitualmente ni empresarios ni representantes de los trabajadores se toman en serio este tema.

Lo mismo podríamos decir de la jornada y los salarios. Se analiza poco la realidad de la empresa, se habla poco, se tiene poco en cuenta el negocio, se piensa mucho en el corto plazo y poco en la supervivencia a largo plazo, se va a lo seguro, se es poco innovador y en estos temas se puede ser muy innovador.

En fin, que está muy bien que le pidamos a la CEOE, a los Sindicatos y al Gobierno que negocien y acuerden medidas que permitan mayor flexibilidad, menores costes, etc. Pero también creo que hay mucho margen para proteger el empleo con la legislación actual. Asigno la culpa de que esto no ocurra a todos nosotros, que buscamos soluciones fáciles; que no queremos encarar el problema porque siempre parece que otro tiene la culpa y tiene que resolverlo; que es muy cansado negociar; aunque también, es verdad, que hay incentivos perversos.

Pero, de verdad, no esperemos a la Reforma que venga. Si queremos evitar problemas en el futuro empecemos a revisar ahora si nuestras reglas del juego en vigor, las que establece el convenio al que nos hemos adherido sin leer o el que hemos firmado sin pensar más en la paz social, puede ser un problema en potencia. Si además la Reforma nos ayuda mejor.


La fotografía es de la web fruticultura.gov.ar

miércoles, abril 21, 2010

Como el lápiz [Joaquina Fernández]


El niño observaba a su abuelo escribir una carta. En un momento dado le preguntó: «¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es una historia sobre mí? »
El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:
« Estoy escribiendo una bella historia que te pasó a ti, sin embargo más importante que las palabras que estoy escribiendo es el lápiz que empleo para ello. Me gustaría que tú fueras como él cuando crezcas.»
El muchacho miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:
«¿Qué tiene de particular ese lápiz?»
El abuelo le respondió:
« Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán de ti una persona en paz contigo mismo y con el mundo.
Primera cualidad: Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos.

Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final estará más afilado. Recuerda que debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

Tercera cualidad: El lápiz permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia y el cambio.

Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por ello es necesario que cuides lo que sucede en tu interior.

Quinta cualidad: El lápiz deja una marca en el papel aunque intentes borrarla. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.»

Reflexionemos sobre nuestra escucha a nuestro guía interior que nos conduce por el camino de vuelta, entendiendo que el sendero a veces requiere un mayor esfuerzo y ciertas molestias. Algunos de los pasos que hemos dado no han sido muy correctos y revisarlos nos da más perspectiva, no nos anula o daña, sin embargo si exige una visión objetiva de qué y cómo se han producido esos errores que nos dan una oportunidad de cambio ilimitada. Seamos conscientes de nuestros actos y de la repercusión que tienen en nosotros y en nuestro entorno.
La fotografía es de la web su consulta no molesta

martes, abril 20, 2010

El tándem tóxico o Los jefes que se comen la galleta [Pilar Jericó]


No parecen buenos momentos para el liderazgo. La crisis económica evidencia lo que Robert Sutton, profesor de Stanford, denomina el “tándem tóxico” entre jefe y colaborador. Por un lado, las personas con poder no siempre están conectadas con las necesidades de los que tienen a su cargo; y por otra parte, los colaboradores interpretan exageradamente las acciones de sus jefes.

La explicación nace del resultado de la “investigación de la galleta”. Se escoge a tres alumnos, a dos de ellos se les dice que tienen que redactar un documento y al tercero, se le pide que evalúe el trabajo de los anteriores y decida el importe con el que debería ser retribuido cada uno de ellos, en otras palabras, se le asigna el papel de jefe. Pasados 30 minutos los investigadores dejan un plato a espaldas del equipo con cuatro galletas, suponemos que sabrosas. Cada uno come la suya, pero queda la cuarta, codiciada por todos. Y según esta investigación, el que hace el papel de jefe no sólo se come la galleta de la discordia sin preguntar al resto, sino que además hace amplia ostentación de ello. Pues bien, los investigadores llegaron a varias conclusiones: El poder da placer (eso ya lo sabíamos) y te puede aislar de las necesidades de los otros -en determinadas situaciones, incluso, haciendo gala de ello-.

Hasta los más recónditos despachos de las empresas, me temo, llegan los ecos de la “galleta”. Estas tendencias generan un tándem tóxico que se exacerba durante una crisis. Sutton nos ofrece un marco útil para que los jefes se enfoquen en aquello que su gente más requiere de ellos. En una situación en la cual las personas se sienten amenazadas, un buen jefe encuentra las formas de proporcionar más predictibilidad, comprensión de la situación, sensación de control y compasión. En su artículo “How to Be a Good Boss in a Bad Economy” publicado en Harvard Business Review, nos explica como:

•Predictibilidad. Proporcione a las personas la mayor cantidad de información posible respecto de lo que les ocurrirá y cuándo para reducir su sufrimiento y relajarse durante la espera.
•Comprensión. Acompañe cualquier cambio importante con una explicación de por qué es necesario y cómo afectará las rutinas. La comunicación interna debe ser simple, concreta y repetitiva.
•Control. No presente un obstáculo como algo grande, complejo o difícil de superar; las personas se sentirán abrumadas y se paralizarán. Cuando un obstáculo se descompone en partes menos abrumadoras, las personas pueden abordarlo con confianza.
•Compasión. Atienda las necesidades emocionales de las personas, incluso si es ante un despido. Ayúdeles a conservar su dignidad. Esto es esencial tanto para ellos como para sus colegas que han sobrevivido los recortes.
En definitiva, un ejecutivo que sea capaz de brindar predictibilidad, comprensión, control y compasión evitará el tándem tóxico y el posible eco de la galleta.


La fotografía es de la web sabor universal

lunes, abril 19, 2010

Objetivo reformar, tal vez "tunear" [Javier Martín de la Fuente]


Toca hablar de cambios, o de lo que apunta a ser un cambio. Una reforma estructural, de algo, se basa en cambiar los fundamentos sobre los que se sustenta; por ejemplo el gobierno chino hace unos año decidió cambiar el modelo sobre el que se sustentaba su crecimiento económico, dándole a partir de entonces, más peso al consumo interno en su PIB; una reforma del planteamiento inicial para continuar con el objetivo de seguir creciendo a tasas de dos dígitos.
En estos dos últimos días he llegado a leer, incluso, que el gobierno propone la reformar laboral de mayor calado de las últimas décadas. Me parece una exageración, pues no veo en que cambia el mercado de trabajo y las normas que lo regulan. ¿Cuál es el objetivo que se persigue con la reforma? Un objetivo debe ser algo cuantificable, medible, específico, alcanzable y determinado en el tiempo. En el caso que me ocupa no existe o no soy capaz de verlo.
Más bien tengo la sensación de que el "afamado" modelo austriaco, no está introducido para perseguir lo que puede aportar de novedoso, sino como contra-prestación al manejo de cifras que se quitan de una partida y se ponen en otra. Esta es la razón por la que unas partes y otras, todas interesadas en arrimar el ascua a su sardina, no en el interés general, declaran que se abarata el despido o que se mantienen los derechos de los trabajadores.
En sí mismo, el modelo austriaco, podría llevarnos a una reforma de gran calado, ya que cambia algunas estructuras que están lastrando nuestro mercado laboral. Entre ellas la movilidad de trabajadores por mantener los derechos adquiridos de antigüedad en los cambios de empresa o la torpe incoherencia por la que tienen que pasar las empresas, quienes en momentos de dificultad deben destinar fondos a indemnizar a los trabajadores, limitando así sus planes de supervivencia.
Pero se utiliza la introducción de este modelo para seguir en la misma discusión, los días de indemnización que conlleva cada tipo de contrato y cómo evitar la enorme dualidad entre trabajadores fijos y temporales, a través del tipo de contrato. Discutir sobre quién soporta unos mayores costes u otros, empresas o las arcas del Estado.
También se aborda tímidamente la reforma de la intermediación laboral, proponiendo la colaboración de las entidades con ánimo de lucro con los 17 Servicios Públicos Estatales. En este caso parece claro que potenciar las acciones de recolocación y la orientación profesional, reducen el tiempo de permanencia del trabajador fuera del mercado y con ello se disminuyen las cifras de desempleo. Esto además de ahorrar una importante cifra al Estado también lo hará con las empresas. ¿Cuál es el objetivo perseguido, en qué tiempo?
Una reforma estructural, si quiere ser estructural, debería abordar de manera conjunta no solo los 5 puntos que el gobierno considera imprescindibles, que serían un avance si no estuviesen condicionados únicamente por los días de indemnización, sino todos aquellos que son la base del mercado laboral. Desde la educación y la formación para el empleo, hasta las prestaciones por desempleo, pasando por la productividad y sin olvidar el absentismo.
Las únicas medidas que a corto plazo puede incrementar la contratación son por una parte incrementar la inversión y la productividad y, por otra hacer más transparente el mercado en oferta y demanda de empleo. De esto, lamentablemente, no se está hablando.
En cualquier caso, y dado el escenario que nos toca vivir, debemos celebrar que se introduzca algo novedoso en las conversaciones y el modelo austriaco o el modelo alemán para los expedientes de regulación lo son. Tenemos que animarnos y dar un paso más, esto no deja de ser innovación.


La fotografía es de la web amapolas

viernes, abril 16, 2010

El "lujo" de innovar [Plácido Fajardo]


Uno de mis clientes nos ha encargado la búsqueda de un Director de Proyectos Tecnológicos que habrá de ocuparse, entre otras cosas, de canalizar iniciativas transformadoras e innovadoras, relacionadas con la gestión de sus clientes. Es una excelente compañía de brillantes resultados, aún en estos tiempos, y la prueba de su excelencia es justamente llevar a cabo encargos como éste. Quieren hacer cosas nuevas, que hoy ni siquiera tienen pensadas, pero intuyen que no están haciendo, y van a poner al frente a alguien para que tire de ese carro. Chapeau!!

A raiz de este proyecto he mantenido conversaciones con un buen puñado de profesionales que han ejercido en sus carreras un cierto rol de adalides de la innovación, de alguna manera. De paso, también he indagado un poco acerca de las definiciones de innovación. Una de las que me ha gustado más es la que proporciona el "I2BC", es decir, el Instituto para la Innovación sobre el Bienestar Ciudadano, organismo mixto público-privado, impulsado por la Junta de Andalucía y ubicado en el Parque Tecnológico de Málaga, y que dirige un buen amigo. Según ellos, "la innovación es el proceso de puesta en valor de una idea.(...), no basta ser creativos, si la idea no se hace tangible en alguna forma de plusvalía". Me ha resultado muy interesante la matización. Al final del todo es inevitable un cierto fin utilitarista, de aportación de valor, que da justificación última a la existencia de las cosas.

No obstante, identificar a quienes se dedican como principal misión a la innovación con "violinistas" es una tentación fácil en la que muchos caen. Craso error. La innovación como actitud, la inciativa creativa que aporta valor es la ventaja competitiva diferencial, especialmente en estos momentos, por cierto. Además, parece que esa función es una especie de lujo al alcance sólo de unas pocas empresas privilegiadas, que pueden pagar por ello, cuando en realidad las novedades más transformadoras de los últimos años han surgido de entornos pequeños y modestos, aunque muy ágiles, libres y plagados de talento.

Lo mejor es que el rol innovador vaya con cada uno de nosotros en alguna parte alicuota. Pensar en lo nuevo, en lo diferente, como agregador de valor a nuestro trabajo es una aspiración encomiable. Desarrollar esa actitud de manera extendida debería ser una obsesión, si se me permite, para quienes intentamos hacer de la función de RRHH en las organizaciones un modelo a seguir.


La fotografía es de la web pro educ

jueves, abril 15, 2010

¿Por qué a veces (130 + 147 + 115 + … + 155) / n = 60? [Juan Carrión]



La pregunta se podría reformular de la siguiente manera: ¿Por qué un equipo de personas teóricamente muy inteligentes puede tener un cociente intelectual colectivo de 60?

Hace unos años Scott Adams (creador de Dilbert) afirmaba que para calcular el cociente intelectual (CI) de un equipo de trabajo, es necesario empezar por el participante con el CI más bajo y restarle 10 puntos por miembro. Quizás la visión de Adams sea un tanto negativa, pero refleja una curiosa realidad: es difícil crear equipos de trabajo que se comporten de forma medianamente inteligente. La inteligencia colectiva escasea en nuestras organizaciones.

Posiblemente todos hemos pertenecido a equipos en los que se producía el fenómeno de la baja inteligencia colectiva; pero probablemente también hayamos pertenecido a otros cuyo CI superaba claramente al de sus miembros. Cuando los integrantes de un equipo son capaces de polinizarse, conversar, aprender, crear, mejorar y coordinarse mutuamente de forma inteligente, no sólo son capaces de conseguir resultados extraordinarios, sino también de desarrollar el talento de sus miembros a una velocidad sorprendente.

Desde mi punto de vista, el pilar fundamental en el que se sustentan los equipos inteligentes son las conversaciones generativas. Si las conversaciones son fluidas, el equipo no sólo es capaz de reflexionar sobre sus propios modelos mentales, y cuestionárselos; también suele organizarse para que aflore lo mejor de cada uno de sus miembros.

Cuando logramos encontrarnos, hablar y escuchar (esto último no suele ser nada fácil…), somos capaces de alinearnos, crear y ejecutar sin mucha dificultad, inmersos en un estado de flujo en el que todo se vuelve sorprendentemente fácil. Pero eso sí, para llegar a este estado, tenemos que identificar los pensamientos y comportamiento que limitan nuestra inteligencia colectiva y eliminarlos.
Por cierto, no hay que olvidar que para que un equipo se comporte de forma inteligente, es importante que esté integrado por las personas adecuadas, tanto en estilos de pensamiento como en habilidades técnicas…
La fotografía es de la web StarMedia

miércoles, abril 14, 2010

Fuzzy Marketing [Juan Carlos Alcaide]


Me he terminado de leer Fuzzy Marketing. Y lo siento mucho, pero no me ha gustado mucho (aunque te aconsejo leerlo, claro). Explico mis razones:

- Hay en el título una promesa de un modelo, de un marketing nuevo, de un marketing que, llamado Fuzzy (difuso, entiendo), es algo diferente.
Lo siento mucho, pero aunque los autores se esfuerzan en la parte final del libro en presentar un modelo, o al menos mencionar la palabra, yo no lo encuentro. No encuentro nada con suficiente fuerza para que se pueda hablar de un modelo.

- El libro tiene muchas cosas interesantes, que no son tan nuevas, o que otros han investigado también sin tantas pretensiones (por ejemplo, los autores hablan de cosas que parecen nuevas, pero son a mi juicio, de toda la vida, como el concepto de insights:
o Me gusta mucho su análisis (breve) del mundo del lujo:
 Descenso generalizado de las fortunas
 Servicio impecable
 Lujo discreto

Aunque no veo nada nuevo bajo el sol, y el libro, en si mismo se posiciona como rompedor. No lo es.

o Me gusta mucho el análisis, aunque breve (también) de las pop up stores
o No me gusta mucho la mezcla de estilos, quizá por ser dos autores: tan pronto teoriza como mezcla supuestos diálogos de una empresa (llamada Liquid y que sirve para ejemplificar las decisiones del supuestamente nuevo y difuso-fuzzy marketing).
o Hay ejemplos interesantes de detección de fugas de clientes y prevención del churn. Es, de hecho, lo que más me ha gustado del libro
o En general habla de todas las nuevas tendencias del marketing, pero no he
encontrado sólidos nexos, ni claras sugerencias de actuación:

- Sociedad Líquida. Partiendo del concepto de Bauman, se nos presenta al consumidor individualista e hiperacelerado.
- Conectividad. Uso de la tecnología para poder acceder a todo desde cualquier lugar.
- Masificación del lujo. La clase media dedica parte de sus ingresos al lujo y otros a la marca blanca.
- Multiculturalidad – Fusión. De primero tomaré Wan-tun frito, de segundo sushi y de postre un tiramisú.
- Emotionlandia. No quiero que me vendas, necesito que me seduzcas.
- Adultescentes. Para que crecer, si dentro de la burbuja se está muy bien.
- Escepticismo y Paradoja. El villano es el héroe o el héroe es el villano.
- Back to Basics. Prefiero una ensalada cultivada con mis manos que el caviar a cambio de trabajar 12 horas.

Personalmente me ha gustado y me ha aportado valor el enfoque de Volver a lo Básico.

Espero no molestar a nadie, pero el libro presenta un montón de ideas excelentes y a mi me ha dejado con la miel en los labios. He encontrado que es un libro un poco Fuzzy. Deseo mucho éxito a los autores, de todo corazón: sé lo duro que es hacer un libro.


La fotografía es de la web Hoy quiero contarte... un cuento

martes, abril 13, 2010

Mi casa ya no es mía [Joaquina Fernández]


Durante los tres últimos años se han producido en España 350.000 casos de desahucio. Así recogía el diario El País del domingo la lamentable situación de muchas familias que se sintieron atraídas por la compra de inmuebles cuando el dinero era barato y los bancos ofrecían muchas facilidades para captar hipotecas. Las viviendas supervaloradas eran hipotecadas en su totalidad previendo un tiempo feliz y económicamente muy favorable. Con la llegada de la crisis aparecieron los despidos, la subida del Euribor, la bajada de los pisos, la dificultad para venderlos al precio que fueron comprados y un amplio etc. que ha sobrecogido a muchos, y a otros les ha posicionado contra el poder, la política, los poderosos y contra la sociedad en general.
Cabe reflexionar sobre la necesidad que tenemos los españoles de ser propietarios de una vivienda aunque no tengamos recursos para ella. Es quizá esta prioridad vital la que orienta la economía hacia la construcción y nos impide desarrollar nuevas vías de negocio. Los «listos» de las finanzas y de las inversiones ponen sus ojos en construcciones masivas de viviendas porque saben que caerán los incautos deseosos de ser propietarios. El español medio piensa que alquilar es tirar el dinero, y que comprar supone ser más independiente e inteligente. A pesar de que las diferentes crisis han mostrado que esto no es así, parece impensable que se modifique el rumbo.

Según cuenta José Luis Barbería, autor del artículo, «en España el 84% de viviendas están en régimen de propiedad, frente al 61% de la media europea». Es más, en Europa los jóvenes viven en casas comunitarias durante el tiempo que dura su desarrollo profesional y llegan a estabilizarse; inclusive cuando han consolidado su relación de pareja, siguen conviviendo con otros inquilinos. Algunos de mis amigos que han vivido algunos años fuera de España han participado de esta costumbre sin problemas; sin embargo, cuando han vuelto a España han necesitado vivir solos o comprarse una casa, porque aunque los salarios en nuestro país parezcan más bajos que en otros países como Inglaterra, Francia o Alemania, el rendimiento económico es más alto, lo que hace viable la adquisición de un inmueble, mientras que en estos países es impensable que un joven soltero pueda, con sus ingresos, comprar una vivienda y vivir solo.

En el libro Padre rico, padre pobre de Robert Kiyosaki, el autor explica que la compra de una casa mediante una hipoteca genera pasivo en el flujo de efectivo. Muchos piensan que cuando compran un inmueble hipotecándole están haciendo crecer su economía sin comprender que están adquiriendo una obligación y endeudándose gravemente.

Una casa es un pasivo financiero en la cuenta de resultados. El importe de la hipoteca es una salida de efectivo de una cuenta a la de otro, que es el banco. Para las entidades bancarias, cada hipoteca se convierte en su activo. Cuando alguien deja de abonar sus cuotas, esa cuenta se convierte en pasivo. En ningún caso las entidades financieras quieren quedarse con la casa de los afectados. Una hipoteca es un gravamen a muy largo plazo que sólo es interesante cuando no afecta al flujo de efectivo mensual de la familia.

No quiero decir que no haya que comprar una casa, sino que es necesario hacer un estudio de viabilidad para averiguar qué representa adquirir ese inmueble mediante una hipoteca a muy largo plazo. Tengo un amigo que tiene una hipoteca de 1200 € a 30 años y gana 1750 € en 14 pagas. Con 26 años, ha frenado todo su desarrollo económico y la capacidad de disfrutar de una vida placentera.

Si alguna de estas familias afectadas por el desahucio hubiera estado de alquiler y ahora tuviera que marcharse a casa de sus padres por esta situación precaria, el escenario sería menos dramático, y no existiría el riesgo de quedarse sin su casa, avalada con gran esfuerzo.

Muchos españoles están atrapados por las deudas, y eso les impide vivir libres, disfrutar y soñar con nuevas fronteras. Cambiemos de cultura y ampliemos horizontes. Los negocios pueden y deben provenir de otros mercados y de ideas distintas a los deseos de propiedad. Necesitamos sentirnos ricos y prósperos, y las hipotecas sólo nos abocan a creernos pobres y a que parezca que el esfuerzo casi nunca es suficiente. La libertad para decidir dónde y cómo vivir queda mermada cuando pende sobre nuestras cabezas el pago de una carga hipotecaria a veces superior al 70% de nuestro salario.

La foto es de la web jkarteaga.net

lunes, abril 12, 2010

Lavarse las manos [Jorge Cagigas]


Desde muy pequeño me impresionó la figura de Poncio Pilato, no entendía muy bien por qué era juzgado tan severamente su comportamiento y su actitud era vilipendiada dentro de la narración de la pasión de Jesús. A mis jóvenes ojos, su comportamiento se me hacía normal y creía que lo único que hizo fue tratar de salvar a Jesús dentro de sus responsabilidades y ámbito de actuación. Durante bastantes años no había vuelto a pensar en ello.
Esta última Semana Santa, que acabamos de finalizar , he reparado nuevamente en esa figura controvertida. A los ojos de muchas personas, seguramente hizo lo que más convenía, a él, me refiero, tratando de mantener equidistancia entre una postura y otra, y buscando un equilibrio difícil entre dos intereses y normas claramente contrapuestas. Su decisión le atormentaba seguramente, y fruto de su pesar y miedo a ser o bien repudiado por el pueblo judío o bien destituido por el gobierno de Roma, trató de buscar una salida intermedia, es seguro que hizo todo lo posible para ello, pero no es menos cierto que fracasó en su intento, ya que no obtuvo el reconocimiento ni de unos ni otros.
Tal es así, que cuando queremos hoy en día conminar a alguien a que se posicione le decimos frases como "no te laves las manos" en clara referencia a la actitud de Pilato. Nuestras organizaciones se llenan con frecuencia de personas que como Pilato tratan de transitar por las decisiones que han de tomar buscando la equidistancia y el no molestar a nadie. No digo yo que haya que buscar el enfrentamiento o el conflicto "per se" pero los posicionamientos grises y poco definidos con el único fin de "salvar el puesto y la buena fama" son demasiado comunes, afectan al conjunto de las personas implicadas y normalmente tampoco consiguen ni la supervivencia ni el reconocimiento de quien lo pretende con esa actitud poco comprometida. En esta sociedad y en estos últimos tiempos que nos han tocado vivir observo en algunos de nuestros dirigentes a algunos "Pilatos" que no toman las decisiones que tienen y deben tomar para garantizar el bien común, unos con las reformas laborales y económicas, otros con los casos delictivos y de falta de ética que afectan a sus dirigentes y militantes.
En todo caso, y si aprendiéramos de la historia lo que no granjean estas actitudes es ni el reconocimiento ni la supervivencia en los puestos ocupados, con lo que lo más probable es que la ciudadanía, que es más sabia de lo que algunos creen, les acabará enviando al ostracismo, y lo único malo es que hasta que llegue esa hora nos veremos abocados a situaciones penosas y críticas cuyas consecuencias podrían haber sido evitadas.
La única duda que me queda, en el caso de Pilato, es si él era libre o no para tomar otra decisión de la que tomó y si nuestros dirigentes se amparan en unas limitaciones que nadie les ha impuesto más que su propio egoísmo.


La fotografía es de la web parte de la religión

viernes, abril 09, 2010

Si es gratis es mío [Antonio Pamos]


Recuerdo aún espeluznado una noticia de un accidente que leí hace un tiempo. Ocurrió en Ruanda, en el corazón de África. Un tren de esos que van desbordados de gente (hablar de pasajero aquí sería mentir) había descarrilado dejando decenas de muertos y varios centenares de heridos. Lo que acrecentó la tragedia es que, ante la carencia de asistencia sanitaria, ninguna ambulancia se desplazó al lugar del siniestro, por lo que los heridos que quisieron ser atendidos tuvieron que recorrer unos 40 Km hasta el hospital más cercano.
La siguiente anécdota que quiero compartir la vi en un documental de Michael Moore (Sicko). Un ciudadano estadounidense (en el corazón del mundo) perdió dos dedos por un accidente laboral. Su seguro privado sólo le cubría la recuperación de uno. Si quería reponer los dos debía pagar un dinero extra que no tenía. Al final tuvo que elegir entre uno de los dos dedos, perdiendo definitivamente el otro.
El paternalismo imperante en nuestro país por parte de la clase gobernante ha creado una variada gama de servicios públicos cuyo uso y disfrute no tiene más coste que el de los impuestos directos. Esto es lo que se conoce como Estado del Bienestar y a fe que debe ser motivo de orgullo ciudadano.
El problema viene cuando malinterpretamos la palabra “gratis” dándole el sentido de “mío”. Si es gratis lo puedo coger, usar y disfrutar como quiera. Servicios públicos como la Sanidad o la Justicia son objeto continuo de sobreexplotación por parte nuestra. Como si de caladeros descontrolados donde los grandes pesqueros pacen a la vez que esquilman, los servicios públicos son, en gran medida, producto del exceso y del abuso.
Resulta habitual que ante la menor incomodidad (ya no accidente, enfermedad, trastorno) se acuda a “Urgencias” para así tranquilizar una hipocondría latente. No existe conciencia del coste que supone en personal, material y retraso en la atención a quien bien puede necesitarlo. Al fin y al cabo como lo pago con mis impuestos tengo todo el derecho a usarlo, y el que venga detrás que arree.
Pero el caso de la Justicia es aún más llamativo. Ésta, como tener un coche, varias televisiones en casa, viajar en avión o veranear se ha popularizado hasta tal punto que todos hemos pasado a tener “mi abogado” y en el mejor de los casos “mis abogados”.
Resulta obsceno escuchar en algunos programas la facilidad con la que se ha incorporado al lenguaje común términos como denuncia o querella de los que se hace uso ante un roce percibido como amenazante. Poner una denuncia es sencillo, algunas pueden tramitarse desde casa, a través de Internet. Luego, basta con que el engranaje de la Justicia gratuita gire para acabar pidiendo un día libre, acudir al Juzgado oportuno y curar las heridas del honor mancillado. En el camino, policía, oficiales, secretarios, jueces y demás peones del servicio público han tenido que dar cumplida cuenta del incidente. Todo ello, de nuevo, con un elevado coste económico para el Estado y de eficacia para quien realmente lo necesita.
Efectivamente, abogo por unos servicios públicos gratuitos de calidad. Pero no universales con coste cero. Existen dos variables que deberían ser tenidas en cuenta como son la gravedad que motiva su uso y la solvencia económica del usuario. De esta manera el abuso injustificado debe tener su contrapartida en forma de factura.
Sería interesante que desde pequeños se mentalizara a través de asignaturas como la Educación para la Ciudadanía que gratis no significa sin coste. Que todo tiene un valor y que nada surge por generación espontánea. Que, como el chaleco salvavidas de los aviones o la Parada de Emergencia del tren, ciertos recursos están ahí para ser usados cuando es estrictamente necesario.
Mientras tanto pasemos de largo y congratulémonos de no tener que usarlos.
La foto es de la web Robid Good

jueves, abril 08, 2010

La búsqueda del talento [Enrique De Mora]


Uno de los grandes retos actuales en el mundo del management es la gestión del talento. Cómo manejar y explotar, en el mejor sentido de la expresión, las capacidades y el potencial de los profesionales de la organización, especialmente de los altamente cualificados, de aquellos que marcan la diferencia. El término “gestionar” es un todo que se subdivide en tres partes: a) cómo atraer, b) cómo desarrollar y c) cómo retener a colaboradores productivos. Claro, cuando una organización logra atraer y desarrollar, se esfuerza denodadamente en retener (¿se imaginan al FC Barcelona perdiendo a Messi?).

Vayamos al meollo. Centrémonos en la gestión del talento individual, de nuestro propio talento.

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el talento es el conjunto de facultades o capacidades artísticas e intelectuales. Los expertos dicen que cada persona nace con un talento diferente. La clave está en saber identificarlo. Y el súmmum es elegir una profesión que permita desarrollarlo.

Pero no es fácil… Es habitual conocer a gente que se muestra muy insatisfecha con su trabajo, entre otras cosas por estar muy alejado de sus habilidades y de sus preferencias Hay mucho talento oculto o latente, que a lo mejor no se demuestra nunca. Ese técnico de recursos humanos que podría ser muy buen vendedor. Ese vendedor que podría ser un gran economista. Y no sólo hay que pensar en el ámbito empresarial estricto. Ese carnicero que podría ser un excelente escritor. Ese escritor que podría ser un estupendo abogado. Ese abogado que podría ser un gran médico…

Si Messi o Cristiano Ronaldo viven de su talento... ¿Por qué no nosotros? Todo es proponérselo.

De vez en cuando, uno se topa con gente que, tras años en una determinada profesión, ha cambiado radicalmente de vida. El economista reconvertido en restaurador, el publicista reconvertido en hotelero, etc. Si se les pregunta al respecto, se observa que no suelen echar de menos su vida anterior, todo lo contrario. Debe ser porque acertaron en su decisión de cambio. Y, probablemente, encontraron una vía de desarrollo de su talento (y su pasión).

Vivimos tiempos agitados. La crisis de nunca acabar está provocando convulsiones en las empresas y en las personas. Las crisis ambientales y las crisis personales pueden ser el momento para algún que otro replanteamiento vital.

Pues eso… Empecemos quizá contestándonos a tres simples preguntas: 1) ¿Qué sé hacer? (¿Qué se me da especialmente bien?, ¿Cuál es mi talento?), 2) ¿Me gusta? Y 3) ¿Puedo llegar a vivir de ello?

La foto es de la web mendoza.edu.ar

miércoles, abril 07, 2010

Sólo el 11% de los españoles cree que puede conseguir trabajo sin dominar un segundo idioma [José Antonio Carazo]


En la actualidad, ser políglota parece un requisito mínimo a la hora de buscar empleo en la mayoría de los sectores. Sin embargo, según un reciente estudio llevado a cabo por Monster.es, el portal de empleo de referencia a nivel mundial, todavía un 11% de los españoles no domina un segundo idioma ni lo considera importante a la hora de buscar empleo.

El estudio también manifiesta que el 43% de los encuestados sí lo considera fundamental a la hora de posicionarse en el mercado laboral, aunque no lo utiliza en el día a día de su vida profesional. Esto puede llevar a muchos españoles a considerar que es prescindible hablar más de una lengua, limitándolos a la hora de proyectar su carrera en el entorno global en el que hoy se basa el mercado laboral.

Según la encuesta, también se percibe que cuanto más jóvenes son los candidatos, mayor es la capacidad de dominar un idioma. Así lo considera el 30% de los españoles, que afirman que sí es fundamental para un empleo y que gracias a este valor añadido tienen su actual puesto de trabajo. De hecho, son las generaciones emergentes en la sociedad española las más conscientes de la importancia de hablar dos lenguas o más.

Lo cierto es que muchas de las ofertas colgadas en la red exigen un nivel medio o alto de un segundo idioma, sobre todo de inglés. También francés, alemán e incluso chino tienen una penetración cada vez mayor en bolsas de empleo occidentales. No obstante, el estudio determina que el 16% de los españoles que sí habla más de un idioma no lo considera primordial para encontrar trabajo.

El sondeo reúne las respuestas de los encuestados españoles a la pregunta “¿Consideras que saber un segundo idioma es importante para encontrar trabajo?” Los resultados han revelado lo siguiente:
• Sí, si yo no hablara un segundo idioma, no hubiera conseguido mi empleo actual 30%
• Sí, lo considero importante pero no utilizo un segundo idioma en mi trabajo 43%
• No, yo hablo más de un idioma y eso nunca me ha ayudado a encontrar trabajo 16%
• No, yo no hablo ningún otro idioma y no considero que sea gran problema 11%

La idea generalizada de los españoles encuestados es que hablar un segundo idioma es importante para encontrar trabajo, lo necesiten o no en el desarrollo de sus funciones profesionales. Más del 70% de los encuestados son de esta opinión.

La realidad es que la globalización ha provocado que la mayoría de los mercados se desarrollen con una lengua universal: el inglés. La falta de conocimiento de un idioma extranjero puede producir una desventaja sobre todas aquellas personas que dominan más de una a la hora de buscar y encontrar un trabajo: “Los profesionales que sólo dominan un idioma lo tienen más difícil para posicionarse en un mercado profesional. Cada vez hay más competencia y no hay que olvidar que hoy en día nos movemos en un mercado global, donde es imprescindible comunicarse y donde es una ventaja saber cómo hacerlo” afirma Verónica Milo, Directora de Marketing de Monster.es.

Los resultados están basados en los votos recibidos en la web por los usuarios. Sólo se ha contabilizado un voto por usuario para realizar la valoración final. Estos sondeos no son científicos y reflejan las opiniones de los usuarios de Internet que hayan decidido participar. Cualquier persona interesada en votar en el sondeo vigente de Monster puede hacerlo en http://monster.es .
La foto es de traroundtips's blog

martes, abril 06, 2010

Consejos para salir fortalecidos en épocas de crisis [Enrique Alcat]


1.- Decir siempre la verdad. Llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos, y ser responsable. No mentir nunca.

2.- El silencio no es rentable. Las empresas, en casos de crisis, tienen el deber moral de informar. La callada por respuesta acrecienta la percepción negativa porque si tú no dices lo que haces otros dirán lo que no haces.

3.- La oportunidad de volver a empezar. Toda crisis es una oportunidad para hacer balance y corregir errores. Las empresas se miran excesivamente el ombligo cuando todas tienen aspectos que mejorar.

4.- Preparación y prevención. La correcta gestión de una crisis pasa por estar preparados. Las crisis llegan sin avisar. Una empresa preparada ahorrará una factura económica y personal muy elevada.

5.- Proactividad. Los miedos paralizantes o dejar que el tiempo pase sin tomar ninguna medida son dos errores comunes. Ante una crisis siempre se debe adoptar un papel proactivo y tomar las riendas de la situación antes que las tomen los demás.

6.- Transmitir confianza. El objetivo de toda crisis pasa por devolver a la empresa la situación de partida y para ello debe gestionar las percepciones para que los públicos afectados recuperen la confianza.

7.- Comité de crisis. Las personas que integran el comité deben conocer muy bien qué tienen que hacer en cada momento y no deben dejar nada a la improvisación.

8.- Comunicación interna y externa. Si importante es lo que se dice cara al exterior no lo es menos lo que se tiene que decir “dentro”. El personal interno debe enterarse por los medios que la empresa confeccione y no por terceros porque se generan rumores tóxicos.

9.- La gestión de las emociones. Las crisis afectan a las personas y, antes que primar factores de índole económica, se deben tener en cuenta aspectos relacionados con la salud y seguridad muy especialmente en casos graves o excepcionales.

10.- Manual de Comunicación de Crisis. Es la mejor herramienta para afrontar cualquier crisis. Es la hoja de ruta necesaria que toda empresa debe tener ante cualquier imprevisto y que, lamentablemente, brilla por su ausencia en la inmensa mayoría de empresas de todo tipo y tamaño.


La foto es de la web ingerclima

lunes, abril 05, 2010

Capitalismo de clientes [Luis Huete]


El capitalismo financiero está muerto. Las empresas no están para maximizar el retorno al accionista. Cuando se maximiza un término de la ecuación siempre se resienten el resto de las variables. En el mundo de la empresa cuando se practica el capitalismo financiero quienes salen perjudicados son los empleados, los clientes, la sociedad, y el medio ambiente. El capitalismo financiero es intrínsecamente especulador.

Los daños colaterales de maximizar el retorno al accionista están a la vista de todos: empleados desmotivados, clientes infieles, rechazo social a las instituciones mercantiles, y un urbanismo y medio ambiente deplorable. La paradoja es que los daños colaterales también llegan al mismísimo accionista al que se pretende servir. El capitalismo financiero no maximiza el valor de la acción a medio plazo.

Es muy probable que los únicos que se benefician del capitalismo financiero sean los directivos no propietarios, los especuladores bursátiles y sus colaboradores en el mundo de la consultoría y abogacía. El método es conocido: retribución variable ligada al valor de la acción, “venta” a los mercados financieros de altas expectativas de crecimiento que no son sostenible en el tiempo, y fijación del ejercicio de las stock options unos meses antes de que se deshinche la burbuja creada alrededor de la acción. En muchos casos ello coincide con el momento elegido por los miembros clave de la alta dirección para dejar la empresa por jubilación o alguna razón similar.

La razón de ser de una empresa es tener más clientes y conseguir, a través de la mejora del servicio que estos reciben, aumentar la recurrencia de los mismos. Recurrencia es más años de promedio en la relación y mejor margen por cliente. Eso es capitalismo de clientes. Con más clientes y con más recurrencia se tienen más ingresos y más estabilidad en los mismos. Con ingresos estables y un modelo de costes diseñado de forma realista, pensando en los ingresos, se genera valor al accionista de forma sostenida.

En el capitalismo de clientes los ganadores son los clientes y los accionistas. Los daños colaterales en el resto de las variables están estructuralmente minimizados. La sensibilidad de los clientes al medio ambiente, urbanismo, sociedad y a la calidad del servicio que den los empleados obliga, en el capitalismo de clientes, a cuidar los demás miembros de la ecuación empresarial..

Para practicar el capitalismo de clientes hay que poner al cliente en el centro de las actividades de negocio y en el centro de los sistemas de gestión. Hay al menos ocho áreas en las que es imperativo realizar cambios para poner al cliente en el centro del negocio y para optar a las ventajas del capitalismo de clientes.

1. Poner al cliente en el centro de la propuesta de valor.
2. Poner al cliente en el centro del proceso presupuestario y del sistema de control de gestión.
3. Poner al cliente en el centro del diseño de procesos.
4. Poner al cliente en el centro de la gestión de proveedores
5. Poner al cliente en el centro de la cultura de empresa y de la remuneración de los directivos.
6. Poner al cliente en el centro del diseño organizativo
7. Poner al cliente en el centro de la gestión de canales y del servicio post-venta.
8. Poner al cliente en el centro de la gestión de la inteligencia de negocio, innovación y de la marca

La foto es de la web Galería Cubarte