
“Busco trabajo”. “Estoy en el paro”. “Soy un parado”. Quién tiene menos tocada la autoestima, lo expresa con aquello de “estoy viendo a ver qué hago” Diferencia importante con el “free lance”, que por cierto ahora abunda, quien expresa, “luchando”, sin ingresos pero con expectativas.
Abducidos por el puesto de trabajo. No sólo nuestro mercado laboral es un expediente X, que también, sobre todo lo somos nosotros cuando salimos de la empresa, del puesto que nos ha tenido absorbidos, sino abducidos durante años.
Ejecutivos que controlan cuentas de resultados de la A a la Z, profesionales que han perseguido y conseguido grandes resultados en el pasado, ahora se quedan bloqueados sin ser capaces de organizarse bajos los principios que ellos mismos han implantado en su puesto de trabajo.
Como la gran mayoría de las situaciones, ésta, no es resultado de una única causa, pero voy a centrarme en la que ha mi juicio es la más importante. La persona.
El directivo, el ejecutivo, como queramos llamarle no es más que el prestador de unos servicios a la empresa por los cuales recibe, a veces, una justa retribución. Todo, bajo el paraguas de un contrato laboral. Su cliente es la empresa. El directivo es una sociedad unipersonal con un único cliente. Pero este concepto de cliente / proveedor, aunque se machaca con aquello del cliente interno, no llega a calar realmente.
Cuando se pierde el puesto de trabajo, lo que se ha perdido es un cliente.
El proveedor del servicio, sigue siendo el mismo, con cliente o sin él, y será el mismo cuando encuentre aquel que le compre sus habilidades, incluso habrá crecido, al menos en vivencias. Cuando perdemos un cliente no estamos en paro, lo que podremos tener es un problema económico, o incluso de status.
Desde la empresa para solucionar el problema económico, reducimos costes, ajustamos los procesos para hacerlos más productivos y potenciamos las ventas; pero desde luego no partimos de la declaración estamos en paro, a verlas venir o a ejecutar las mismas acciones que la competencia.
En la búsqueda de clientes la actitud es importante, la imagen que damos, la comunicación y la seguridad con que vendemos nuestro producto, las necesidades que cubre y las ventajas que conlleva adquirirlo. El directivo es un vendedor de habilidades, competencias, conocimientos y experiencias y como directivo, nunca está en paro. Cuestión de matices.
Además de ser un vendedor de servicios, estos servicios están depositados en un individuo, en el mismo, lo que confiere al proceso alguna cualidad más, pues no sólo busca clientes donde cree que los va a encontrar sino que debería buscar aquellos que le convienen, en tanto que persona es. Pero esta es otra causa que desarrollaré más adelante.
Directivos en búsqueda de cliente, aplicad vuestra experiencia de gestión empresarial y conseguiréis incrementar vuestras oportunidades de mercado, llamadlo empleabilidad.
Abducidos por el puesto de trabajo. No sólo nuestro mercado laboral es un expediente X, que también, sobre todo lo somos nosotros cuando salimos de la empresa, del puesto que nos ha tenido absorbidos, sino abducidos durante años.
Ejecutivos que controlan cuentas de resultados de la A a la Z, profesionales que han perseguido y conseguido grandes resultados en el pasado, ahora se quedan bloqueados sin ser capaces de organizarse bajos los principios que ellos mismos han implantado en su puesto de trabajo.
Como la gran mayoría de las situaciones, ésta, no es resultado de una única causa, pero voy a centrarme en la que ha mi juicio es la más importante. La persona.
El directivo, el ejecutivo, como queramos llamarle no es más que el prestador de unos servicios a la empresa por los cuales recibe, a veces, una justa retribución. Todo, bajo el paraguas de un contrato laboral. Su cliente es la empresa. El directivo es una sociedad unipersonal con un único cliente. Pero este concepto de cliente / proveedor, aunque se machaca con aquello del cliente interno, no llega a calar realmente.
Cuando se pierde el puesto de trabajo, lo que se ha perdido es un cliente.
El proveedor del servicio, sigue siendo el mismo, con cliente o sin él, y será el mismo cuando encuentre aquel que le compre sus habilidades, incluso habrá crecido, al menos en vivencias. Cuando perdemos un cliente no estamos en paro, lo que podremos tener es un problema económico, o incluso de status.
Desde la empresa para solucionar el problema económico, reducimos costes, ajustamos los procesos para hacerlos más productivos y potenciamos las ventas; pero desde luego no partimos de la declaración estamos en paro, a verlas venir o a ejecutar las mismas acciones que la competencia.
En la búsqueda de clientes la actitud es importante, la imagen que damos, la comunicación y la seguridad con que vendemos nuestro producto, las necesidades que cubre y las ventajas que conlleva adquirirlo. El directivo es un vendedor de habilidades, competencias, conocimientos y experiencias y como directivo, nunca está en paro. Cuestión de matices.
Además de ser un vendedor de servicios, estos servicios están depositados en un individuo, en el mismo, lo que confiere al proceso alguna cualidad más, pues no sólo busca clientes donde cree que los va a encontrar sino que debería buscar aquellos que le convienen, en tanto que persona es. Pero esta es otra causa que desarrollaré más adelante.
Directivos en búsqueda de cliente, aplicad vuestra experiencia de gestión empresarial y conseguiréis incrementar vuestras oportunidades de mercado, llamadlo empleabilidad.
La foto es de tgusta.es















