Y es que no se me ocurre otra expresión para definir lo que se siente cuando estás todo el día deambulando entre empresas heridas en el campo de esta batalla que nos está marcando el actual mercado.Analizando uno de los productos (Dataley), que en nuestra nueva compañía “PodNet Market Solutions” acabamos de incorporar para su comercialización, he tenido que bucear en un área que sospechaba importante, pero que como la mayoría de los empresarios “pymelianos”, estaba dejando para más delante de forma perenne, esperando quizás a aprender a base de dolor, ampollas y sangre, que es como casi siempre y mejor se aprenden la mayoría de las cosas al final. Es que nos encanta la vara.
Resulta que la Ley de Protección de datos, data de hace “sólo” 10 años. Resulta también que es de obligatorio cumplimiento (como el resto de las leyes) para todo aquél que tenga un solo fichero con un solo dato personal. Es decir, están sujetas a la misma, todas las empresas, las fundaciones, los autónomos, los profesionales liberales, las comunidades de bienes, las de vecinos, las asociaciones de cualquier tipo… yo que sé… de músicos, de magos de cartas, de peinadores de bombillas , de fans de la Belén Esteban, etc... Es decir, “To quisqui” ha de adaptarse a su cumplimiento sí o sí.
Si además, caemos en que dicha ley deviene de un derecho fundamental que por supuesto hay que proteger como es, el del cuidado en el manejo de los datos particulares de la persona, que son los que en definitiva pueden circular en la red y los que provocan que una mierda de empresa te llame mediante una simpática paragüaya a las 4 de la tarde (para que?...... paragüaya) en la siesta del sábado, preguntándote si quieres cambiar de compañía de móvil, pues la verdad es que jode. Y jode más si resulta que pretenden que te hagas cliente de quién ya lo eres desde hace dos meses, porque es tanta la estupidez que dimana esa forma de perder dinero y futuros clientes, que te impide recuperar el hilo de ese sueño de sofá tan chulo que se tiene habitualmente con la tranquilidad del fin de semana.
Y como ocurre en España normalmente, donde conviven las peores y las mejores estadísticas del mundo mundial, o no llegamos, o nos pasamos cuatro pueblos, y en este tema somos como en el futbol y las motos, los campeones del Mundo.
Que alguien me corrija si me equivoco al decir que la Agencia de Protección de Datos es un ente público que se autofinancia con sus propios ingresos. Es decir, cuantas más sanciones, más “ventas”. Cuantas más “ventas”, más recursos para contratar nuevos inspectores, con lo cual, más “ventas” a su vez y así seguirán hasta que TODOS los indicados anteriormente acabemos cumpliéndola, que lo haremos tarde o temprano. Unos por convencimiento y otros a base de latigazos.
Menos mal que nuestro actual Estado, modelo a copiar de competitividad, es eficiente y austero como nos pide a diario que lo sean nuestras empresas y gracias a ello y a la actual coyuntura económica, nuestro record en porcentaje de endeudamiento público sobre el PIB, le produce sobrantes de dinero para "sus cosas" y esto ayuda a que la Agencia, no tenga un carácter recaudatorio “extra” y por ello, los cumplimientos de estas y otras leyes parecidas no se traducen en mayor persecución a las super-rentables pymes y autónomos, que como se ha ido diciendo en la prensa estos días, suponen más del 90% de la generación de empleo en nuestra patria. Tururú! (tendré que cambiar la marca de este pacharán maldito, que me inspira para tocar blues, pero me deja terribles resquicios alucinógenos).
Resulta que, haciendo un sondeo por pymes de confianza, casi nadie sabe de lo que le estoy hablando de si tiene o no la adaptación a la LOPD (Ley Orgánica de la Protección de Datos). Y el que lo tiene, como mucho, en la mayoría de los casos, pagó un “güevo” a una consultora que lo único que hizo fue procesarles los ficheros registrándolos por internet en la Agencia, que es sólo un 10% de los requisitos que hay que cumplir para evitar el riesgo de sanción, porque no tiene ni el Manual de Seguridad, ni aplica en su actividad diaria los procesos necesarios para evitar la debacle en caso de inspección. Pero estemos tranquilos porque la sanción media del ejercicio 2.009 son sólo unos 60.000€. ¡Bah!. ¡Calderilla!. No nos preocupemos por este tema.
Además, las empresas grandes (telefónicas, jazzteles, onos y demás) ya están haciendo las cosas medianamente bien y ya no les caen regalitos como estos años atrás de 300 a 600.000 €, por lo que ahora, para mantener el nivel de “ventas” de la Agencia, están empezando a darle caña a las pymes, con lo que el riesgo de tener una visitilla de estas se multiplica por 10 cada año. “Al loro”, colegas.”Muy al loro”.
Y es divertido cómo decía, cómo muchos “microempresarios”, que todavía resisten como jabatos al más puro estilo de “El Alamo”, tirándole al enemigo piedras, ladrillos y los zapatos si hace falta, defendiéndose con uñas y dientes de todos los enemigos, bancos, morosos, impuestos, proveedores, empleados cabreados (véase el caso extremo de Olot), les suena de alguna charla o porque el gestor algo les había avisado y cuando reciben una inspección porque un simple trabajador o la competencia mismamente, le ha denunciado a la Agencia y el funcionario les pide los currículums vitae, él los muestra inocentemente sin la aceptación expresa del candidato y sin ninguna sensación de estar haciendo nada mal. Y esto, queridos lectores, es parecido a que si en un control de policía, te preguntan si tienes drogas en el maletero y tu contestas “Bueno, sí, pero náaa. Sólo 20 kilos de cocaína y no son para mí, que son para vender a los amigos”. ¡ÑACA!.
Y cuando le caen 6 o 10 o incluso 30.000€ de multa por esa chorrada, le parece increíble, porque a la vez que desconocía la gravedad de su incumplimiento, estaba apurando el ahorro de costes apagando las luces, bajando la calefacción, quitando el café o anulando móviles que no se empleaban y se le queda la cara de gilipollas.
Y en ese momento como en muchos otros, intenta recordar de nuevo, en qué puto instante de su vida, se le ocurrió hacerse empresario, contratar a gente y meterse en esa loca aventura que en definitiva le supuso ser emprendedor de mierda en vez de hacerse controlador aéreo. Se da cuenta de que son demasiadas sus cicatrices y ahora sólo añora tener lo justo para vivir, un minuto de paz y una noche de sueño tranquilo.
Así que, queridos lectores y sobre todo Srs. empresarios, ya sé que no es una buena noticia. Pero, quien quiera ser exquisito en la gestión y resista el actual temporal, deberá empezar por lo fácil, que es cumplir la ley. Eliminar de cuajo el riesgo de que una simple denuncia de un empleado cabreado, de la competencia, o de un proveedor al que le haya tenido que retrasar un pago o reducir la cifra de pedidos, le meta en un lío de esos de tener que cerrar la empresa por no poder acometer la pasta que supone la sanción. Y además, que sepáis que la Agencia de Protección de Datos, sí que, como La Agencia Tributaria, son súper-eficientes y no se andan con chiquitas.
Por cierto, si alguien no sabe a quién acudir para solucionar este asunto y aunque no me dedico a las ventas directas, que cuente con mi sugerencia al respecto, que es bastante asequible y cubre el 100% del riesgo comentado en este artículo (joseluis@podnet.es) y le atenderé gustosamente aclarando que estas líneas no tenían otra intención que compartir con vosotros la precaución que requiere este tema y ayudar desvanecer esa sensación vomitiva que se tiene cuando estás todo el día luchando y viene alguien a ayudarte a morir con una inspección de algo que ni siquiera conoces, y que entonces cuando piensas:
“¡Jopete!. Eramos pocos y parió la abuela…”
¡¡FELIZ NAVIDAD!! :)
La fotografía aparece en http://www.uv.es/siuv/cas/normativa/lopd.gif
4 comentarios:
La AEPD no gasta a su antojo. Se encuentra sometida al principio de "limitación" de gasto, tal y como ocurre con el conjunto de la Administración Pública. Su asignación presupuestaria se contiene en la Ley de Presupuestos del año en curso. Otra cosa es que, existiendo un remanente de tesorería a su favor, resulte innecesario que la AEPD reciba dinero del presupuesto, y, en consecuencia, se autofinancie. Esto es así, o muy parecido, en otros muchos organismos. Por ejemplo, del presupuesto de "ingresos" de la DGT se nutre -vía transferencia de crédito- todo el Ministerio del Interior, e incluso resta (o al menos restaba) un remanente que se transfería directamente a Hacienda. Por otra parte, los distintos Directores de la AEPD han incluido en los diferentes Anteproyectos
que la Agencia se financie directamente a través de asignaciones presupuestarias transferidas desde los Presupuestos Generales del Estado. Esto ha sido manifestado también en sus comparecencias en el Parlamento. Sin embargo, los
distintos Gobiernos -de todo signo- lo han rechazado, alegando la existencia de un remanente de tesorería.
Como señalo, "da igual ser más o menos rico cuando el dinero no lo
puedes gastar a tu antojo y, además, en cualquier momento existe la posibilidad de una
transferencia del remanente al Estado". Cfr. E. DEL VAL, “La independencia de las Agencias
de Protección de Datos: autonomía de personal, autonomía presupuestaria y autonomía
organizativa”, cit. págs. 217-225. Emilio del Val Puerto.
Gracias Emilio por tu exquisita aportación. Me halaga que uno de los mayores expertos en esta Ley como lo eres, se acerque hasta aquí aportando sus conocimientos.
En definitiva, confirmas la autofinanciación de la AEPD y que los "sobrantes económicos" en el cierre de año, van a parar a las arcas públicas. Aunque como manifiestas, los sucesivos responsables de la Agencia (acción que aplaudo), han solicitado sin éxito (porqué será?), ser un capítulo presupuestario más del Estado, lo cual disiparía toda sospecha del afán recaudatorio de éste (no de la Agencia) y viendo la continua evolución creciente de la "facturación" de la misma en los últimos años, estando cómo están actualmente las cuentas públicas, sigo pensando que, como en otras tantas ocasiones, la mecánica que procura el cumplimiento de la ley, olvida en parte los derechos fundamentales a proteger, pasando a ser un capítulo más de ingresos basado en la aplicación de sanciones. Estimo que debiera haber más información como la hay en otros temas de la administración mucho menos importantes pero más rentables políticamente, a nivel de TV, prensa, etc.. para promover y dinamizar la adaptación real de las empresas (y todos los demás), en vez de dejar que se aprenda, como digo en el artículo, a base de latigazos y sanciones que los pequeños negocios, no están actualmente en disposición de soportar. Es mi opinión.
Estimado José Luis, en primer lugar, gracias por tus comentarios hacia mi persona. Sin embargo, me permito seguir discrepando sobre la interpretación que realizas.
La cuestión "en términos gruesos" es que todos los años en la Ley de Presupuestos se dice lo que puede gastar la AEPD, igual que se dice lo que puede gastar cualquier Admón u Organismo Público.
A su vez, al igual que ocurre con todos los Órganos y Admones con capacidad para recaudar -a diferencia de lo que ocurre con los gastos (que tienen carácter limitativo)-, el presupuesto de ingresos constituye una mera "estimación", con lo cual no existe la obligación de recaudar una determinada cantidad en concepto de multas.
En mi comentario anterior quería únicamente defender que la actividad sancionadora de la AEPD (generalmente impulsada -de oficio- a través de las denuncias de los particulares) no se ve mediatizada por cuestiones de índole recaudatorio, sino sólo por la persecución del mejor cumplimiento de la Ley. Muchas gracias y un cordial saludo. Emilio del Val Puerto.
Pues apreciado Emilio, yo sigo estando de acuerdo contigo. No pongo en duda que vuestra eficiencia en la Agencia no vaya orientada a lo que es vuestra obligación profesional como el resto de inspecciones de la administración, que en definitiva es el cumplimiento de la Ley, que desde luego ha de ser el primer principio fundamental en la gestión empresarial, como defiendo en mis conferencias y en las consultorías a mis clientes. Sólo que sospecho, que el Estado, está encantado con dicha eficiencia porque sois fuente de captación de recursos.
Lo que es evidente a la vez, es que cada año la partida de ingresos por el concepto de sanciones crece, que supongo que la AEPD "llega a objetivos" siempre y cada vez son más las pymes que son inspeccionadas, frente a las grandes compañías que al final han tenido que aprender a respetar nuestros datos personales.
Sólo, que desde el punto de vista de la pyme (que es el mío), tras 10 años de vigencia de la LOPD y a pesar (me consta) de vuestros esfuerzos de difusión, el de las Cámaras de Comercio (fui Secretario General de una de ellas 6 años), asociaciones empresariales y demás campañas realizadas, veo que al igual que cuando en una clase suspenden el 90% de los alumnos, algún problema de comunicación debe haber entre éstos y el profesor, en este caso, hemos sido incapaces TODOS (nosotros también), de evitar su profundo desconocimiento y falta de concienciación de la importancia de la adaptación la Ley, que es lo que nos encontramos hoy. Y me encantaría también, que dicho camino hacia la legalidad, tuviese mejores argumentos que el que percibe de verdad el empresario de "a pié", que es el sancionador.
Supongo que con mi artículo y tus comentarios estamos ayudando aunque sea un poco a mejorar esa comunicación.
Agradezco de nuevo tu valiosas palabras y desearía que vuestra eficiencia (como el de la Agencia Tributaria), se contagiase a otras partes de la administración de tal forma que pudieramos ahorrar tiempo y dinero en el desarrollo de nuestras actividades empresariales.
Saludos cordiales :)
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