La cultura general generada en los últimos diez años mediante la observación de los movimientos financieros en los mercados internacionales de capitales y especulación financiera han sido la primera indicación de que el mundo era plano. Cuando la proliferación de las tecnologías de la información ha permitido conocer noticias y acceder a información privada a través de blogs, ha dado la sensación de que la difusión en tiempo real desmontaba las barreras de la distancia y el secretismo, con lo cual tenemos el segundo factor que apoya la teoría práctica de la globalización. La tercera indicación la expresa los grandes esfuerzos de la distintas Rondas del GATT y la creación de la Organización Mundial de Comercio gracias a los cuales hemos asistido a los mayores acuerdos de desarme arancelario y liberalización de actividades comerciales y productivas jamás imaginadas.Pero la realidad es que Occidente se está replanteando de nuevo el concepto de los negocios globales ya que los nuevos mercados emergentes en la medida que cumplen sus compromisos con la Organización Mundial de Comercio generan barreras comerciales, de inversiones productivas, de acceso a mercados, sanitarias, y operativas que dificultan que la globalización sea plana. Ni que decir tiene que en materia de protección medioambiental gozan de justificaciones para no firmar acuerdos internacionales que limiten su desarrollo productivo en este sentido.
Este hecho está produciendo un retroceso en los criterios occidentales de liberalización, cuyos países con balanzas comerciales negativas están mostrado debilidad financiera por la reciente crisis financiera que nos afecta específicamente, mientras que países emergentes que mantienen todo tipo de barreras de entrada y protección están financiando sus deudas.
No existe equilibrio ni globalización plana, ya que, cuando las dificultades se manifiestan, la obligación de todo gobierno es la de protegerse para salvar su economía y sus empresas. Y ya se empiezan a oír rumores acerca de las virtudes de antiguas estrategias proteccionistas, y herramientas de política monetaria que tan familiares nos fueron en el pasado.
Hay que considerar profundamente como nos alejan de ser una aldea global, las diferencias culturales, la capacidad adquisitiva, los desarrollos de las economías asiáticas, las concentraciones demográficas en los nuevos mercados, y especialmente las culturas empresariales.
La fotografía aparece en http://sobreconceptos.com/wp-content/uploads/globalizacion.jpg
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