viernes, julio 02, 2010

Lampedusa, ellos y ellas [Aránzazu Montes]


Observaba esta mañana a los alumnos de un máster de una prestigiosa escuela de negocios mientras realizaban su exámen de fin de máster, y caí en la cuenta de que el porcentaje femenino del alumnado no superaba el 20%. Me parecía que se trataba de una muestra más de algo que he observado muy cercanamente en la vida profesional: cómo el periodo que abarca de los 28 a los 35 años, crítico para la consolidación de la carrera profesional, supone para muchas mujeres tener que optar (familia o carrera), y por lo tanto, también en muchos casos deviene en una renuncia a progresar a un cierto ritmo en la carrera profesional. Curiosamente, la cifra de presencia femenina en el máster coincidía aproximadamente con la diferencia salarial que existe entre hombres y mujeres, a favor de los primeros, de acuerdo a lo que publicaba la prensa hace un par de días.

Y con esta coincidencias en la cabeza, me planteaba qué puede ocurrir para que las cosas se muevan tan lentamente. Me llegaba el eco de la maravillosa obra de Lampedusa, el Gatopardo, y de aquella frase lapidaria: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". ¿Será así? ¿Parece que algo cambia y en realidad las cosas siguen en bastante medida como siempre?

Sería deseable que, ahora que el Gobierno y el principal partido de la oposición están empezando a dar muestras de querer llegar a ciertos acuerdos, al revisar los diferentes temas no se olviden en el tintero estas cuestiones, sobre todo, habida cuenta que hay que recortar gastos y que los recursos que tenemos hay que distribuirlos de una manera más eficiente. El cheque bebé se dijo, practicamente desde que se aprobó, que no era lo adecuado, ni fiscalmente ni como gasto público. Se necesitan otro tipo de apoyos, por ejemplo, redes de guarderías públicas de calidad. Porque eso también será invertir en educación y en asegurar la natalidad que nos hace falta para contar con una sociedad dinámica, competitiva y con un sistema de pensiones saneado (incluso aunque se reforme el actual, habrá que continuar pensando en su sostenibilidad). Así nos preocuparíamos no sólo de recortar los gastos, también de incrementar los ingresos. Como mentalidad es más positiva.

Claro está, si se quiere realmente cambiar y disponer de una fuerza de talento diversa. ¿O realmente queremos permanecer?


La fotografía aparece en http://www.ar-revista.com/ana_rosa/solidaridad/conciliar_vida_personal_y_laboral