miércoles, junio 02, 2010

Las medidas del gobierno y las sensaciones [Carlos Sánchez]



Lo siento, me gustaría hablar de otra cosa, pero permitidme que hable de las medidas del Gobierno; no para hacer un análisis detallado sino para transmitir mis sensaciones y la de mucha gente con la que hablo.

A principios de año, llevado por mi optimismo irredento, escribía una nota titulada “yo sí veo brotes verdes”, en la que pronosticaba indicios de lenta recuperación y de un repunte progresivo de la confianza. En el año 2009 muchas empresas habían hecho los deberes y muchas familias habían ahorrado por si acaso. Esto había generado una demanda contenida, tanto en las familias (consumo) como en las empresas (inversión), que estaba siendo retenida por prudencia y por falta de crédito. En el primer trimestre de 2010, lentamente, empezaba a aflorar esa demanda y por fin salimos de la recesión con un tímido +0,1%. No entiendo cómo esto no fue un notición de portada, en vez de aparecer clandestinamente en las páginas interiores, pero la cuestión es que esas sensaciones optimistas parecía que se iban confirmando.

Y a continuación, zas!! decretazo del Gobierno. Unas medidas de austeridad que, aunque absolutamente necesarias (y también incompletas y tardías) lo que han generado, en vez de la confianza de que nuestros gobernantes saben lo que hacen y toman las decisiones adecuadas, ha sido un desánimo generalizado en unos y un gran cabreo en otros, lo que nuevamente ha echado por tierra la poca confianza que se había ido recuperando.

En definitiva, muchas personas y empresas, aunque no se hayan visto afectadas directamente por las medidas, han perdido la alegría y se ha vuelto a generar una sensación amplificada de crisis y desánimo, que en mi opinión no se corresponde con la marcha que iba teniendo la economía real. Pero la economía real la mueven las emociones, y el decretazo no contribuye en absoluto a generar buenas sensaciones. Otra vez la profecía autocumplida. Y si mal el Gobierno, qué decir de la oposición.

Ya sé que no queda más remedio que mirar para arriba, pues del cielo te caen los clavos, pero lo que al final acaba siendo realmente útil es pensar en cómo ganar nuevos clientes, abrir nuevos mercados, innovar... Y en definitiva, uno acaba pensando lo de siempre, o lo arreglamos nosotros, o de aquí no salimos.



La fotografía es de la web marquezcervantes.wordpress.com/2008/12/12/873