
Os escribo desde La Coruña donde se celebra el Congreso de Aedipe bajo el lema de "Felicidad en el trabajo" "Clave de la competitividad y la sostenibilidad".
Estamos ahora en el ecuador del Congreso, que termina mañana sábado al mediodía.
La celebración de este Congreso, y el haber tenido que presentar y moderar una mesa, me ha permitido la fantástica oportunidad de pensar, analizar y reflexionar sobre un aspecto en el que tengo que reconocer no había profundizado mucho. También he leído en los últimos meses documentos, libros y artículos relacionados con ello.
Os dejo algunas reflexiones personales, ¿la felicidad en el trabajo es posible?, en mi opinión debemos buscar nuestra felicidad individual desde nuestro interior y tratar de aportar a nuestro entorno incluido el trabajo, esto creo que aportará un alto grado de felicidad a nuestras tareas en el trabajo. El optimismo es una actitud inicialmente "contra natura" pero que es fundamental para el progreso humano.
Otra reflexión, ¿son las organizaciones y las empresas las encargadas de proporcionar felicidad a cada uno de los empleados?, creo que no pero la responsabilidad de las organizaciones es precisamente proporcionar los espacios de libertad para que esto suceda y desarrollar los sistemas y herramientas para que esto ocurra. Por otro lado y para terminar, un elemento fundamental es cómo cada uno entendemos el trabajo. Si el trabajo lo consideramos como un medio de conseguir recursos económicos, el conseguir esta contraprestación debería ser suficiente y satisfactorio, si lo consideramos como un empleo entonces seguramente nuestra satisfacción se vinculará a nuestra carrera profesional y a nuestra promoción profesional, y por último, si lo consideramos como una vocación entonces conseguir la razón última que hemos conjugado será lo que nos produzca felicidad. Seguramente eso explica que en una organización haya personas tremendamente felices y otras muy infelices, y seguramente depende de su interpretación y la conexión con sus expectativas y el resultado conseguido.
Estamos ahora en el ecuador del Congreso, que termina mañana sábado al mediodía.
La celebración de este Congreso, y el haber tenido que presentar y moderar una mesa, me ha permitido la fantástica oportunidad de pensar, analizar y reflexionar sobre un aspecto en el que tengo que reconocer no había profundizado mucho. También he leído en los últimos meses documentos, libros y artículos relacionados con ello.
Os dejo algunas reflexiones personales, ¿la felicidad en el trabajo es posible?, en mi opinión debemos buscar nuestra felicidad individual desde nuestro interior y tratar de aportar a nuestro entorno incluido el trabajo, esto creo que aportará un alto grado de felicidad a nuestras tareas en el trabajo. El optimismo es una actitud inicialmente "contra natura" pero que es fundamental para el progreso humano.
Otra reflexión, ¿son las organizaciones y las empresas las encargadas de proporcionar felicidad a cada uno de los empleados?, creo que no pero la responsabilidad de las organizaciones es precisamente proporcionar los espacios de libertad para que esto suceda y desarrollar los sistemas y herramientas para que esto ocurra. Por otro lado y para terminar, un elemento fundamental es cómo cada uno entendemos el trabajo. Si el trabajo lo consideramos como un medio de conseguir recursos económicos, el conseguir esta contraprestación debería ser suficiente y satisfactorio, si lo consideramos como un empleo entonces seguramente nuestra satisfacción se vinculará a nuestra carrera profesional y a nuestra promoción profesional, y por último, si lo consideramos como una vocación entonces conseguir la razón última que hemos conjugado será lo que nos produzca felicidad. Seguramente eso explica que en una organización haya personas tremendamente felices y otras muy infelices, y seguramente depende de su interpretación y la conexión con sus expectativas y el resultado conseguido.
La fotografía es de rosaquintana.com.ar/index.php/archives/701
3 comentarios:
Como bien dices, todo depende de cuales sean tus metas, si las consigues serás feliz! el problema viene donde las sitúas, si no son altas, serás rápidamente satisfechas y serás feliz , si son altas costará más su consección y por tanto la llegada de la felicidad se pospondrá!
La felicidad es algo que debemos procurar todos para todos, empresas e individuos. Y que una persona sea feliz o no en su trabajo no solo depende de sus expectativas ni de su actitud, depende de que esté donde debe estar, de su situación personal, de sus compañeros... y lo perverso del tema es que es mucho más fácil contagiar el pesimismo que el optimismo, por lo que las empresas suelen buscar personas optimistas para liderar y para integrar los equipos de trabajo. Por otra parte todos entendemos un momento malo, más o menos largo, y ayudamos y colaboramos en la solución, pero es difícil entender un carácter malo que conlleva momentos eternamente malos que contagian a todo el que tiene alrededor.
Muchas gracias a ambos por vuestros comentarios. Phoenix es verdad que los niveles de expectativas pueden generar felicidad, pero ésta tiende a ser fugaz.No es menos cierto que a veces los poseedores de un carácter eternamente malo pueden ser personas que necesiten nuestra ayuda que al final nos acaba también beneficiando.
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