
Hay una idea que he expuesto unas cuantas veces en charlas públicas y sobre la cual he reflexionado, y sigo haciéndolo, de vez en cuando. Se trata de la importancia de la actitud en el estado de ánimo y, por consiguiente, en el rendimiento. La manera de expresar la idea es bien sencilla, como para recordarla fácilmente, vamos: "Tu actitud la eliges tu". Más fácil y breve, imposible.
Me ha venido a la cabeza esta semana en la que se han ido sucediendo una serie de noticias de cierto impacto y relevancia para el futuro, unas positivas y otras menos. Reforma (o reformita, finalmente) laboral, diferencial de coste de la deuda española sobre la alemana, examen de las autoridades económicas europeas sobre de las medidas de choque diseñadas por España, primer partido de la Roja en el Mundial de fútbol, resultados del test de stress de la banca europea liderados por dos bancos españoles, subibaja de la bolsa, que termina la semana subiendo bien y recuperando bajadas anteriores...PArece incluso que Alemania, la UE, las autoridades financieras respaldan nuestros tímidos planes...
Cada una de estas noticias genera una actitud diferente en quienes las escuchamos. Probablemente sea inconsciente, pero lo cierto es que no podemos sustraernos del todo de esa especie de corriente de opinión que acompaña cada una de las citadas novedades. Yo mismo me pregunto con frecuencia, como muchos de quienes me rodean, ¿qué actitud corresponde adoptar que sea más acorde con los acontecimientos? ¿Toca hoy estar apesadumbrado, triste, y mañana esperanzado, optimista? ¿Cómo debería ser nuestro estado de ánimo de acuerdo con las noticias que recibimos?
Al final, estoy inclinándome por rescatar la mencionada frase, que he utilizado muy a menudo con mis equipos. Tu actitud, la eliges tú. Nadie más debería hacerlo por tí. NAda te impide elegir la actitud que deseas adoptar. Eres libre de hacerlo, por tanto, ¿por qué no eliges la más inteligente? He decidido dejar de tener el alma en un puño, al albur de las noticias de la candente actualidad. Voy a procurar que influyan lo mínimo en mi ánimo, ni para bien, ni para mal. Voy a mirar a mi entorno más inmediato y tratar de valorar las cosas más cercanas, con el vaso medio lleno. No será Bruselas, ni el gobierno, ni el PIB, ni la deuda pública, ni siquiera el Mundial de fútbol el que determine mi actitud. Pienso hacerlo yo solito. Y es lo que les recomiendo. Elijan su actitud libremente. Seguro que saldrán ganando.
Me ha venido a la cabeza esta semana en la que se han ido sucediendo una serie de noticias de cierto impacto y relevancia para el futuro, unas positivas y otras menos. Reforma (o reformita, finalmente) laboral, diferencial de coste de la deuda española sobre la alemana, examen de las autoridades económicas europeas sobre de las medidas de choque diseñadas por España, primer partido de la Roja en el Mundial de fútbol, resultados del test de stress de la banca europea liderados por dos bancos españoles, subibaja de la bolsa, que termina la semana subiendo bien y recuperando bajadas anteriores...PArece incluso que Alemania, la UE, las autoridades financieras respaldan nuestros tímidos planes...
Cada una de estas noticias genera una actitud diferente en quienes las escuchamos. Probablemente sea inconsciente, pero lo cierto es que no podemos sustraernos del todo de esa especie de corriente de opinión que acompaña cada una de las citadas novedades. Yo mismo me pregunto con frecuencia, como muchos de quienes me rodean, ¿qué actitud corresponde adoptar que sea más acorde con los acontecimientos? ¿Toca hoy estar apesadumbrado, triste, y mañana esperanzado, optimista? ¿Cómo debería ser nuestro estado de ánimo de acuerdo con las noticias que recibimos?
Al final, estoy inclinándome por rescatar la mencionada frase, que he utilizado muy a menudo con mis equipos. Tu actitud, la eliges tú. Nadie más debería hacerlo por tí. NAda te impide elegir la actitud que deseas adoptar. Eres libre de hacerlo, por tanto, ¿por qué no eliges la más inteligente? He decidido dejar de tener el alma en un puño, al albur de las noticias de la candente actualidad. Voy a procurar que influyan lo mínimo en mi ánimo, ni para bien, ni para mal. Voy a mirar a mi entorno más inmediato y tratar de valorar las cosas más cercanas, con el vaso medio lleno. No será Bruselas, ni el gobierno, ni el PIB, ni la deuda pública, ni siquiera el Mundial de fútbol el que determine mi actitud. Pienso hacerlo yo solito. Y es lo que les recomiendo. Elijan su actitud libremente. Seguro que saldrán ganando.
La fotografía es de http://www.iglesiadedioscentral.org/?p=555
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