martes, mayo 25, 2010

Mi Comunidad de Vecinos [Javier Martín de la Fuente]


Hace unos días preparando un seminario sobre competencias personales y profesionales que influyen en el liderazgo, revisaba antiguos apuntes y escritos sobre las cualidades de todo líder. Me sorprendió como se repetía la aseveración de que todo líder lo es, si es capaz de movilizar los recursos a su alcance en pos de un objetivo. Me descubrí añadiendo, “y si no los tiene los busca”.
Como no tengo dinero para cumplir los pactos de estabilidad, lo busco: recorto gasto sanitario, congelo pensiones, recorto sueldos a los empleados del Reino, paralizo inversiones... Lo que sea con tal de cumplir el objetivo necesario. Es como el presidente de mi comunidad de vecinos, que para recortar gastos nos ha tenido, en este “dulce” invierno pasado, sin calefacción a partir de las 2100 horas. Sí, mi “derrameitor” sería todo un líder.
Si pienso en las cualidades que le confieren esa capacidad de mantenernos a todos los vecinos al borde del gripazo en enero y de las viruelas en este pasado mes de abril (ya podrán suponer ustedes que la calefacción no se quita hasta bien entrada la primavera) tengo que decir que visión sí la tiene, muy clara. Íbamos a ser la joya del distrito, hasta por encima de Francia y echando el aliento a Alemania.
Qué puedo decir de la estrategia; aprovechando un superávit heredado y unas cuentas saneadas, quiso satisfacernos a todos, a los del parking, a los ancianos que no tenían rampa de entrada a la casa, a los del ático que no se fiaban de las malas influencias de las antenas de móviles, a los bancos, a familias con recién nacid@s, a los asalariados, a los locales independientes que incrementaron sus derechos sobre las entradas al recinto del edificio. Allí donde iba daba lo que queríamos que diera. Como los bancos con eso de las hipotecas basura.
Por no extenderme, no les contaré nada sobre sus competencias para la toma de decisiones ágiles y acertadas, la capacidad de delegar en los distintos vocales de la junta de gobierno (somos una comunidad de vecinos grande) y la confianza que transmite, aunque está última al principio del mandato sí la tenía, pero como rompió sus tres componentes: competencia, sinceridad y confiabilidad; la perdió. ¡Ah¡ eso sí, siempre ha sido muy positivo. Positivo, que no inocente.
No me resisto a entrar en aquello de fijar objetivos, ahí ha tenido ciertas dificultades, pues no teníamos claro que iba a hacer con el parking de invitados. Si le preguntabas a la del tercero, te decía una cosa, el portero otra y el vigilante nocturno otra, además intentó cambiar algunas normas y nada, ni reforma laboral, ni financiera, pero todos están de acuerdo en que iba a cambiar la faz planetaria, perdón del edificio.
Mi presidente es un buen hombre, de derechas, como dice mi padre, pero desde luego no es un líder y para gobernar este edificio se necesita un líder, no un Maquiavelo. Yo le suelo decir a mi progenitor que el liderazgo no es cuestión de derechas o izquierdas, es simplemente cuestión de saber gobernar, que eso también se aprende. Quizás si pasa por una escuela de negocio le vote en la siguiente junta, pero la verdad ya no me fío; no le veo competente para gobernar mi comunidad.
La fotografía es de la web miradordelserpis.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Has hablado con él en este tiempo? Por que como vecina supongo que habrás intentado evitar catástrofes que veías venir.
Por cierto, mírate el estudio del marsmallow y el resultado en el grupo de empresarios de escuela de negocios. Yo lo tengo claro, me quedo con la guardería, de las comunidades de vecinos solo me gusta el patio y la portería. (Y que te voy a contar de comunidades tipo barrio de Salamanca. Múdate a un chalet unifamiliar o propón una moción de censura.