lunes, abril 26, 2010

Egomotivación [Aránzazu Montes]


En estos últimos días he leído varios artículos que trataban el tema de la Felicidad en el trabajo, y que citaban como fuentes un informe publicado por Instituto de la Felicidad de Coca-Cola, y otro elaborado por Aedipe mediante una encuesta a más de 200 directivos. Tanto relieve ha adquirido la cuestión, que Aedipe lo ha tomado como tema central de su 45 congreso. En su desarrollo, todos estos artículos terminaban hablando de la Motivación en el trabajo. En uno de los artículos que citaba el Informe Coca-Cola de la Felicidad como fuente, entre otros datos apuntaba los siguientes números: Los empleados que se declaraban muy felices, se sentían en un 74,2% reconocidos en su trabajo por sus jefes y en un 81,4% reconocidos en su trabajo por sus compañeros, frente a los que se declaraban poco felices, que respectivamente sólo se sentían en su trabajo reconocidos por sus jefes y compañeros en un 52,8% y en un 54,8%. Diferencias importantes, y que en buena medida, o al menos a mí me lo parece, nos hablan de cómo es ambiente laboral en el que aportamos nuestra contribución. Parece que estamos hablando de lo de siempre, y de hecho, los artículos venían a decir que lo hay que hacer es generar entornos en los que las personas se sientan motivadas a contribuir, pero que la motivación es de la persona, no se consigue con una inyección. Le definición de Felicidad en el RAE es: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien”. Podríamos interpretar, para el asunto que estamos comentando, que ese bien sería la percepción que tenemos del aprecio de otros hacia lo que hacemos, y eso nos predispone a hacerlo cada vez mejor, o sea, nos motiva.

Por otra parte, nuestros entornos laborales cada vez son más amplios, trabajamos más en red, ¡es lo actual! Esta realidad implica estar atento a más figuras, no sólo las clásicas de los jefes y los compañeros, también interactuamos con los colegas de función, los clientes, nuestros proveedores, etc…, y esas interacciones, entiendo, también afectan a nuestra motivación. Y eché en falta este enfoque en los artículos que leí. Con este pensamiento, me vino a la cabeza una escena que he visto en múltiples ocasiones en mis vuelos por razones de trabajo, en los que he coincidido con muchos otros profesionales, expertos igualmente en volar con cierta frecuencia. Todos nos sabemos la operativa y los prolegómenos del despegue al dedillo. Me acordé de las caras de las azafatas y azafatos cuando llega el momento de darnos la demostración de los dispositivos de seguridad. Sólo les faltaba verbalizar, ¿para qué? Ejecutaban las más de las veces el protocolo con toda asepsia profesional. ¿Yeso? En su descargo, lo hacían ante una audiencia que, en su abrumadora mayoría, tiene la cabeza hundida en el periódico, o en el informe de marras, o está apurando los mensajes en la blackberry de turno antes de cerrarla, y por supuesto, apenas dirigen una despistada mirada a esos profesionales que están desempeñando su trabajo, por lo menos, con oficio. Me he preguntado al observarles, mientras mostraban al ausente pasaje el equipo de seguridad y los pasos a dar en caso de emergencia, ¿cómo se sentirán de reconocidos por nosotros en ese momento? ¿Cómo de motivados estaríamos ante un público similar?

Imagino que será difícil que consigamos aprender a crear entornos motivantes, no digo ya felices, mientras no apreciemos la labor de los demás, aunque no sean directamente ni nuestros colegas ni nuestros colaboradores, mientras no hagamos patente al que nos proporciona o provee de algo, producto o servicio, que nos hemos dado cuenta de su esfuerzo. Aunque ya hayamos pagado por ello. Sospecho que el cómo nos conducimos en los instantes pequeños de nuestra vida da pistas sobre cómo nos comportamos en nuestro ámbito profesional, y que trabajaremos mejor la motivación en la medida que no la convirtamos sólo en “Egomotivación”.
La fotografía es de la web san-pablo.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta la idea de que la felicidad se produce en las sinergias, no en los individuos.