
Afortunadamente, parece que por fín estamos realizando como sociedad un cierto ejercicio de autoconcienciación. Espero que redunde en beneficio de todos, y especialmente de los jóvenes, a los que va a corresponder un esfuerzo muy especial para hacer sostenible lo que les dejemos.
No deja de sorprenderme lo habitual que es lamentarnos o quejarnos de las consecuencias de nuestras acciones, sin detenernos demasiado a meditar qué papel hemos jugado para alcanzar tales consecuencias. Da la impresión que la resultante final ha dependido del concurso de los demás, pero poco de la propia actuación, como si fuéramos extraños a nuestros actos. Y mi sensación es que esta actitud se acentúa cuando surge el tema de las generaciones que nos van a suceder y sus modos laborales, ahora que está tan en boga hablar de los Y, los Ni-Ni, etc..
En diferentes reuniones de profesionales en las que he participado últimamente, me asombraba escuchar todavía los clásicos: “hay que ver cómo vienen”, “es que no tienen sentido del compromiso”, “la cuestión del esfuerzo no va con ellos”, ”reciben unas influencias de la sociedad que tú no puedes hacer nada en casa”, “¡fíjate!, no les hables de salir después de las 5”, “sólo quieren ser funcionarios”, etc … Mi pregunta a los contertulios era y es, ¿y qué han visto en nosotros? ¿Qué entornos les hemos proporcionado? ¿O es que han surgido por generación espontánea, y los adultos en realidad sólo pasábamos por allí?.
En diferentes reuniones de profesionales en las que he participado últimamente, me asombraba escuchar todavía los clásicos: “hay que ver cómo vienen”, “es que no tienen sentido del compromiso”, “la cuestión del esfuerzo no va con ellos”, ”reciben unas influencias de la sociedad que tú no puedes hacer nada en casa”, “¡fíjate!, no les hables de salir después de las 5”, “sólo quieren ser funcionarios”, etc … Mi pregunta a los contertulios era y es, ¿y qué han visto en nosotros? ¿Qué entornos les hemos proporcionado? ¿O es que han surgido por generación espontánea, y los adultos en realidad sólo pasábamos por allí?.
¿Qué pensarán de nosotros cuando escuchen los datos del paro? Si la temporalidad es un mal de nuestro mercado laboral, todos sabemos que tanto la temporalidad como el desempleo se están cebando más con los menores de 25 años, con un escalofriante ratio de paro juvenil del 39,6%., según publicaba ayer mismo El País. Recuerdo que hace unos tres ó cuatro años era, por ejemplo, dificilísimo, sino casi imposible, captar en Levante y Baleares jóvenes para ejecutar instalaciones de redes telefónicas. Rechazaban ese tipo de trabajo porque era más ventajoso términos salariales, y más fácil para ellos, dejar los estudios y contratarse como peones de obra o como camareros. Además, sobre todo en el último caso, se ligaba más (dicho por los que rechazaban la oferta laboral que les hacíamos). ¿Qué parte tenemos los de más de 35 años en esto? ¿Qué les hemos enseñado? ¿A dónde les hemos llevado?
Hay que recuperar mucho terreno perdido, y en materia educativa lo dicho al cubo. Hay que ajustar nuestros gastos y hacer esfuerzos de ahorro para reequilibrar el déficit, la deuda, etc… Ahora bien si hay algo irrenunciable es la inversión en Educación, incluyendo, además de Bolonia y la adaptación de la Enseñanza Básica y Secundaria a las claves de un mundo global, la necesaria reforma de la Formación Profesional y un decidido apoyo a prestigiarla debidamente.
Hay varias proyectos de cambio críticos sobre el tapete: la reforma laboral, el pacto educativo, la inversión en I+D+i y el cambio de modelo productivo, ... Todas críticas sí, y como seguramente va a ser complejo disponer de recursos para todo, vamos a tener que mentalizarnos en repartir de forma que lo irrenunciable sea de verdad bien atendido. Sin duda, esto implicará hacer sacrificios o adaptaciones a los que más estabamos acostumbrados a otros mundos. Porque lo irrenunciable será invertir en lo que nos permita tener futuro (Educación, I+D, ...) a todos, a los jóvenes, y a los que les cuesta cambiar su statu quo y derechos superasentados, aunque sea en parte, cuando precisamente serán los Y, los Ni-Ni, y otras tribus, o sea, nuestros jóvenes , los que tendrán que pagar su/nuestra pensión. No estaría mal allanarles un poco el camino, y pelear en todas estas reformas por su mejor formación e incorporación equitativa al mercado laboral.
La foto es de la web redoblando por Teruel
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada