
Acabo de enterarme que Penélope Cruz está nominada para el segundo oscar por su interpretación en “Nine”. Si lo consiguiese sería la primera española en tener dos óscars lo que parece encomiable.
A veces la añoranza me hace recordar los viejos tiempos en los que Garci subió a recoger el suyo en medio del pasmo y admiración de todo el país. Para mi generación que un español ganara el óscar era algo inaudito, no lo habíamos visto nunca. Que una española pueda ganar dos es… ¿inverosímil? ¿imposible? ¿impensable? La verdad no sé que palabra utilizar para indicar que a nuestra generación este hecho nos ha roto varios paradigmas. Tantos como rompió la Selección Española de fútbol al ganar la Copa de Europa.
Y, según parece, no es algo privativo de nuestra generación. La propia Pe comentó que veía una segunda candidatura muy difícil y que ganarlo era imposible.
Para quitarnos el complejo vamos a pensar en positivo: si lo consigue, supone un más que extraordinario reconocimiento y si no lo consigue, no supone ningún menoscabo para su trabajo, que, al parecer, es magnífico. Lo importante no es tanto el resultado final del premio como la excelente labor realizada.
¿Este pensamiento positivo nos podría enseñar algo en el ámbito de la Gestión empresarial? Podemos, también, pensar en positivo. Si un gestor realiza una magnífica gestión puede ser que obtenga el gran premio (un mega-cliente, un gran proyecto, un incremento de beneficio o de facturación astronómico…) o puede que no. Pero la excelencia en la gestión es, de entrada, un premio en sí mismo y es la obligación y la responsabilidad que tiene el directivo. El gran premio muchas veces es más una lotería que depende del azar que un reconocimiento “justo” a la labor realizada, como le pasa a Pe.
Por otro lado, me viene a la mente la comparación con el fútbol. Cuando el equipo gana, todos se felicitan y, únicamente como excepción (Guardiola y poco más), alguien habla de la buena labor realizada por el entrenador. Cuando el equipo pierde, el entrenador se va de noche y por la puerta trasera. Independientemente de la calidad de la labor realizada, lo que importa es el resultado del partido.
Al pensar en las empresas españolas me surge la pregunta ¿qué modelo de gestión siguen nuestros directivos? ¿el del cine o el del fútbol? ¿cuál deberían seguir?
A veces la añoranza me hace recordar los viejos tiempos en los que Garci subió a recoger el suyo en medio del pasmo y admiración de todo el país. Para mi generación que un español ganara el óscar era algo inaudito, no lo habíamos visto nunca. Que una española pueda ganar dos es… ¿inverosímil? ¿imposible? ¿impensable? La verdad no sé que palabra utilizar para indicar que a nuestra generación este hecho nos ha roto varios paradigmas. Tantos como rompió la Selección Española de fútbol al ganar la Copa de Europa.
Y, según parece, no es algo privativo de nuestra generación. La propia Pe comentó que veía una segunda candidatura muy difícil y que ganarlo era imposible.
Para quitarnos el complejo vamos a pensar en positivo: si lo consigue, supone un más que extraordinario reconocimiento y si no lo consigue, no supone ningún menoscabo para su trabajo, que, al parecer, es magnífico. Lo importante no es tanto el resultado final del premio como la excelente labor realizada.
¿Este pensamiento positivo nos podría enseñar algo en el ámbito de la Gestión empresarial? Podemos, también, pensar en positivo. Si un gestor realiza una magnífica gestión puede ser que obtenga el gran premio (un mega-cliente, un gran proyecto, un incremento de beneficio o de facturación astronómico…) o puede que no. Pero la excelencia en la gestión es, de entrada, un premio en sí mismo y es la obligación y la responsabilidad que tiene el directivo. El gran premio muchas veces es más una lotería que depende del azar que un reconocimiento “justo” a la labor realizada, como le pasa a Pe.
Por otro lado, me viene a la mente la comparación con el fútbol. Cuando el equipo gana, todos se felicitan y, únicamente como excepción (Guardiola y poco más), alguien habla de la buena labor realizada por el entrenador. Cuando el equipo pierde, el entrenador se va de noche y por la puerta trasera. Independientemente de la calidad de la labor realizada, lo que importa es el resultado del partido.
Al pensar en las empresas españolas me surge la pregunta ¿qué modelo de gestión siguen nuestros directivos? ¿el del cine o el del fútbol? ¿cuál deberían seguir?
La foto es de negocios del futuro
2 comentarios:
Hola a todos!
Me ha gustado leer el post. Me ha parecido vislumbrar algo del "yes, we can".
En cuanto a los dos modelos de gestión, creo que ambos se basan en resultados vs objetivos esperados. Creo que en el cine algún director o productor ha sido defenestrado (caso K Costner) por los malos resultados. No obstante, sí que en España somos menos permisivos y tolerantes con respecto a los "fracasos", lo que deriva en poca innovación y creatividad en la gestión. Pero bueno, como apuntas en el post, debe ser otra barrera a romper por las sucesivas generaciones.
Saludos, me gustó el post
Pepe Moral Moreno
Pepe, muchas gracias por tus comentarios.
En efecto, los dos modelos tienen esa base y en los dos, los resultados son importantes. La pregunta que me hago y que queda en el aire es, como bien dices, que de los fracasos se aprende más que de los éxitos y que para ser innovador hay que equivocarse antes... el ejemplo paradigmático es el de Edison que inventó 900 bombillas que no funcionaban hasta que encontró la que funcionaba.
Un abrazo
José Ignacio Pérez
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