viernes, febrero 12, 2010

Algo de inglés [Aránzazu Montes]


Tras el varapalo que dieron en Davos al estado de nuestra economía y su posible evolución, parece que se han disparado algunas alarmas y se ha entrado en una fase de activismo. A mí me da la sensación que hemos pasado de tener una calma chicha, que siempre precede a la tormenta, a que se planteen una serie de modificaciones en materias muy sensibles, como es el sistema de pensiones, para demostrar a nuestros mayores de Bruselas que vamos a ser capaces de enmendar la situación en plazo y forma. Si bien era muy previsible que estos temas iban a estar encima de la mesa tarde o temprano, también es cierto que son cuestiones a abordar desde la sensibilización del ciudadano hacia los cambios que tiene que asumir. Y esa es una labor que lleva un tiempo, por lo que el viraje ha resultado algo brusco para algunos, sobre todo cuando la Administración sólo ha entonado odas de tranquilidad hasta el momento.
Está claro que uno de los mayores cuestionamientos que nos han puesto ha sido nuestra competitividad como economía. Y tenemos que movernos rápido para limpiar esa imagen, cara a que sigamos siendo foco de inversiones y convertirnos en una economía del “conocimiento”. En este contexto, a mí como ciudadana de pie, algunos planteamientos que tienen lugar en nuestros días me asombran.
Se supone que el dominio de idiomas es una de las palancas de esa competitividad que ambicionamos, y francamente, en nuestro país tenemos un largo trecho de mejora. El inglés sigue siendo una asignatura pendiente para los españolitos, sin necesidad de cebarnos en la mención de ejemplos muy señeros. Se suele escuchar: “Si, bueno, ejem,.., hablo algo de inglés”.
Así, me parece un debate que debía de estar superado si hay que incrementar las cuotas de doblaje en una u otra de nuestras lenguas locales. Creo que lo que debería impulsarse es precisamente lo contrario, que se doblaran menos, que las películas y las series extranjeras se vieran en versión original y con subtítulos. Sería imitar en esta parcela a los Países Bajos o a los Nórdicos, que aplican esta práctica tanto a pantalla grande como pequeña desde siempre, y tienen el reconocimiento y el "gancho" de contar con ciudadanos muy competentes (y competitivos), por ejemplo, en inglés.
Además, sería más barato para los bolsillos de todos, ahora que tenemos que racionalizar gastos.

La foto es de el centro inglés