jueves, enero 07, 2010

Lo inaceptable [Plácido Fajardo]



Hace unos días entrevisté al Director General de una Compañía americana, presente en España, donde cuenta con casi 500 empleados y varios cientos de millones de euros de facturación. A medida que la charla avanzó y la confianza se generó, supe el motivo principal por el que quería dejar la empresa, en la que llevaba más de 5 años y una promoción. Su nuevo jefe europeo le faltaba el respeto de muy diferentes formas.
Uno ya está casi curado de espanto, pero la verdad es que me dejó perplejo lo que me contó. Una de las lindezas de su jefe era llamarle habitualmente a casa ¡a las tres de la mañana!!! Al parecer tenía insomnio y dedicaba las noches a trabajar, incluidas las llamadas a los colaboradores.
Yo había vivido (escasamente, por fortuna) las llamadas en fin de semana, y había oido reuniones en sábado e incluso en domingo como parte de la culturilla de alguna empresa, pero lo de llamarte el jefe a las tres de la mañana...! A mi me daría un pasmo que tendría que llamar al 112.
Sé que lo anterior es un caso extremo, muy excepcional, pero real y cierto (tanto es así que tres colaboradores directos del mencionado jefe se han marchado en el último año en varios países, cosa que no es de extrañar).
Las interferencias en la vida personal, especialmente de los aguerridos directivos, pueden llegar a constituir verdaderas faltas de respeto que me parece habría que cortar de raiz. Lamentablemente hay quien abusa, sobre todo de los más débiles o dóciles, pero hay cosas que no se deberían tolerar, por mucho compromiso que se tenga hacia una organización y hacia quienes la dirijan, ¿no creen?.
Antes hay que estas cosas se repitan, ¿no deberían trazarse las líneas de lo que uno entiende por respeto personal?, ¿o quizás esto no debería ser necesario?.
Los límites de lo aceptable no son iguales para todo el mundo. Hay quien tiene marcadas las líneas rojas de su intimidad más amplias y quien las tiene más estrechas. Eso es parte de lo que nos hace diferentes. ¿Habría que ser sensible a ello, tratando a cada uno en función de sus preferencias, o debería haber un mínimo de sentido común?.
Hay una gran organización en la que muchos directivos presumen el lunes de las llamadas de altos directivos que han tenido durante el fin de semana. Lógicamente gana aquel que ha sido llamado por el directivo de mayor rango. Hay otra que celebra sus comités de dirección en sábado, habitualmente.
¿Están locos estos romanos, como decía Asterix? Ojo, porque ¡¡ambas tienen unos envidiables resultados de negocio!!


La foto es de tecnicalia

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que se confirma con su comentario, es que, incluso a nivel muy alto de dirección hay personajillos que posiblemente no manden en su casa y se dedican a dar por …. a sus compañero con la prepotencia de que son sus jefes.

Salaudos.

Pepe Moral Moreno dijo...

Buenos días, Plácido,
como muy bien dices, hay que trazar líneas... en las relaciones personales o profesionales, como en muchos otros campos, mientras ambas partes consientan y no hagan daño a terceros, casi todo está permitido; si uno no está dispuesto a renunciar a su tiempo personal, hay que hablarlo. Nos sorprenderíamos de lo receptivas y comprensivas que son las personas cuando se aborda un tema de "trazado de líneas" con educación y amabilidad.
Los problemas vienen cuando no se hablan las cosas y se aguantan situaciones hasta que se hacen insostenibles.
Buen post! Saludos,
Pepe Moral