lunes, enero 11, 2010

Las sandalias y el golfista [Jorge Cagigas]



Hace mucho tiempo me contaron una historia que resumo, y que aparentemente ocurrió en la Antigua Roma . "Varios jóvenes senadores romanos murmuraban en el pasillo acerca del divorcio entre uno de los admirados y más insignes senadores de Roma y una bella y rica romana. Pillados "in fraganti" por el senador, no tuvieron más remedio que confesar el contenido de su conversación y comentarle la extrañeza que les producía la noticia, por ser una pareja admirada y envidiada, él por su preclara inteligencia y ella por su gran simpatía y belleza. El venerable senador, preguntó entonces, si les gustaban las sandalias que calzaba, a lo que todos contestaron que eran las más bellas, realizadas a mano por el más reputado zapatero de Roma. El senador les contestó "si vierais el daño que me hacen". Tenemos los humanos la tendencia a juzgar a los demás sin saber las circunstancias que en los demás concurren. Sucede además que cuando admiramos o incluso idolatramos a alguien en una faceta - principalmente profesional- elevamos a esa persona a la categoría de ídolo infalible y perfecto, olvidándonos en algunos casos de su "condición humana". Cuando nos damos cuenta de su imperfección nos sentimos defraudados y solemos incluso repudiarlo, no tanto por su falta, sino por la decepción que nos ha producido su error. Hemos asistido en las últimas semanas a la caída de uno de los ídolos del deporte, Tiger Woods, sus devaneos amorosos al margen del matrimonio, han derrumbado en unos pocos días su imagen hasta ese momento prácticamente inmaculada y tremendamente admirada (estrella del golf, hijo y padre modelo, y esposo feliz y admirado). Más allá del reproche que las actitudes deshonestas deben tener, no parece que la reacción haya sido comedida.C.S Lewis en su libro "Cartas del diablo a su sobrino" , el diablo le comenta a su sobrino aprendiz de diablo que el "ser humano es un ser anfibio, mitad espírtu y mitad animal. Como espíritus, pertenecen al mundo eterno, pero como animales habitan el tiempo". Los griegos, crearon sus dioses con arquetipos humanos con sus virtudes y defectos, lo que los arcecaba a los seres humanos. De esta manera muchas veces vemos como admiramos a directivos y líderes más allá de sus imperfecciones, esperando de ellos la perfección. En estas fechas que se acercan, admiremos a los demás precisamente también por sus defectos y aceptemos la condición humana como algo cosustancial al ser humano. La tolerancia y la generosidad también nos podrán ayudar a conseguirlo. Feliz Navidad y los mejores deseos para el 2010.
La foto es de la web filosofia.laguia