martes, enero 19, 2010

La incómoda discrepancia [Jorge Cagigas]


He observado con cierta perplejidad durante muchos años, la falta de valentía que hemos tenido para defender opiniones diferentes dentro del mundo de las organizaciones. Al principio, pensé que seguramente era incómodo para el resto aceptar la discrepancia de uno, pero con el paso del tiempo he observado que la comodidad, el cansancio y el desasosiego se instala con demasiada frecuencia en "los diferentes” con lo que acaban claudicando y haciendo seguidismo de la opinión común u ortodoxa. Ser heteredoxo exige un tremendo esfuerzo y la aceptación de una gran incomprensión por parte de los otros.
La invitación a abrazar la homogeneidad es muy fuerte, muchos de los que primigeniamente podrían haber estado al lado de los discrepantes se cambian de “acera” por el temor a equivocarse, y entran en la vulgarización de ellos mismos y del grupo. Schopenhauer decía que “Los hombres vulgares han inventado la vida en sociedad porque les es más fácil soportar a los demás que soportarse a sí mismos”. En las organizaciones empresariales muchas veces se evoca al “equipo” quizás para esconder tras el mismo nuestras propias miserias, y pasar más desapercibidos y no tanto por una idea de bien común y de caminar juntos hacia un objetivo común.Por otro lado, vivimos en una eterna dicotomía antagónica, gestionamos mal la ambigüedad, “quien no está con, está contra” esto hace muy difícil y en muchos casos imposible el conciliar posiciones y encontrar terceras vías, esta semana pasada nos visitó Fons Trompenaars para hablarnos de Innovación en tiempos de crisis y uno de los elementos claves para conseguir la creatividad tanto individual como de los equipos y organizaciones pasa por la reconciliación de los dilemas.
Uno de los valores culturales que se suelen medir en los diferentes países son el de la “gestión de la ambigüedad” y “ el poder de distancia” (jerarquía), se da la circunstancia que en estos dos aspectos nuestra cultura nacional aparece como poco tolerante con la ambigüedad y con un gran nivel de jerarquía.Estos dos aspectos van a hacer que nuestras organizaciones tengan todavía más dificultades para generar entornos favorables a la mejora de las organizaciones, es fundamental que defendamos nuestras opiniones y posiciones no por el hecho de tener razón, sino para encontrar la mejor forma para conseguir la decisión que más conviene al grupo; y termino con otra frase de Schonpehauer “para tener ideas originales, extraordinarias y quizá hasta inmortales, basta quedar extraño completamente al mundo y a las cosas por un momento".


La foto es de Aloe Ourense

2 comentarios:

Aránzazu Montes dijo...

Interesante apunte el que haces Jorge: cómo expresar la opinión propia como manera de enriquecer el debate y llegar a soluciones más completas. A las personas, no sé si por la necesidad básica de afiliación que enunció Maslow, les cuesta sustraerse al efecto de grupo, y todos conocemos múltiples anécdotas sobre culturas corporativas con efectos cercenantes de la creatividad.

Estoy contigo en que el saber nadar en la incertidumbre y la flexibilidad jerárquica son aspectos en los que nuestras organizaciones tienen que mejorar. Pero quiero pensar que hay luces.

El enfásis que se está haciendo sobre lo crítico que es para una organización y su competitividad la práctica consciente de la diversidad puede devenir en una oportunidad para este cometido.
Esa es mi expectativa al menos.

Un saludo

Anónimo dijo...

Estoy muy de acuerdo con el post. Sólo incidir en que es misión de la organización fomentar esa discrepancia permanente (si el empleado no la practica es porque no siente que pueda o deba hacerlo).

Un saludo y felicidades por el blog.