Este fin de semana me sentí una persona privilegiada. Merced a mi amistad con un destacado directivo de Villar Mir, subí a la azotea de Torre Espacio. Una de las cuatro torres que forman el nuevo Skyline de Madrid. En concreto la más cercana al Hospital de La Paz.
Desde la altura las personas no eran más que puntos negros que se movían aparentemente sin rumbo. Por un momento debí de sentir lo mismo que aquéllos dioses míticos que manejaban a su merced los designios de la gente, como si de piezas de parchís se trataran.
La altura siempre ha sido una aspiración del ser humano, especialmente del varón. Aquellos homínidos que poblaban la estepa africana pudieron comprobar que al encorvarse y andar sobre sus dos patas, no sólo dejaban las manos libres para utilizarlas en otros menesteres, sino que además eran capaces de ver más allá y adelantarse a lo porvenir.
Esta semana nos visita Carla Bruni, que creo viene acompañada de su pareja, un tal Sarkozy. De este señor de estatura limitada, muy en línea con la de aquéllos españoles que se iban a trabajar a su país en los años 60, se dice que usa alzas en los zapatos para parecer más alto. En una demostración contranatura, para su edad, está a punto de alcanzar a su espigada consorte y situarse ambos a ras.
Lo que no sabemos es si además le servirá para ver más allá y actuar en consecuencia, como a sus más que cercanos ancestros.
Desde la altura las personas no eran más que puntos negros que se movían aparentemente sin rumbo. Por un momento debí de sentir lo mismo que aquéllos dioses míticos que manejaban a su merced los designios de la gente, como si de piezas de parchís se trataran.
La altura siempre ha sido una aspiración del ser humano, especialmente del varón. Aquellos homínidos que poblaban la estepa africana pudieron comprobar que al encorvarse y andar sobre sus dos patas, no sólo dejaban las manos libres para utilizarlas en otros menesteres, sino que además eran capaces de ver más allá y adelantarse a lo porvenir.
Esta semana nos visita Carla Bruni, que creo viene acompañada de su pareja, un tal Sarkozy. De este señor de estatura limitada, muy en línea con la de aquéllos españoles que se iban a trabajar a su país en los años 60, se dice que usa alzas en los zapatos para parecer más alto. En una demostración contranatura, para su edad, está a punto de alcanzar a su espigada consorte y situarse ambos a ras.
Lo que no sabemos es si además le servirá para ver más allá y actuar en consecuencia, como a sus más que cercanos ancestros.

"El grupo es bueno, hay compromiso de la gente que viene, implicación, no se nota el cambio de entrenador, hay sentido común y disfrutas viniendo aquí. La convivencia es magnífica. Si el equipo se lleva bien fuera del campo, las cosas funcionan dentro". Lo dice Xavi Hernández, motor del Barça y hombre clave de la Selección española de fútbol.
Son muchas las crisis con las que nos vamos a enfrentar a lo largo de la vida: económicas, sociales, familiares, personales, espirituales, … Valga recordar el origen etimológico de la palabra crisis para llegar a su doble acepción. La palabra llegó a nosotros a partir del latín crisis, y ésta, del griego krisis. El vocablo griego se derivó del verbo krinein ‘separar’, ‘juzgar’, ‘decidir’, que también está en el origen de palabras como ‘criticar’ y ‘criterio’, entre otras. Todo lo que ’se separa’ o ’se rompe’ nos invita a analizar los porqués, a diagnosticar las causas para entender mejor lo que pasó y, por tanto, es una oportunidad de aprendizaje, de mejora y de crecimiento.
Según la “Ley de la Variedad Requerida“ propuesta por Ashby, la inteligencia se encuentra dispersa de forma homogénea, independientemente de la raza o el sexo y la complejidad de nuestro entorno debe reflejarse en la composición de las organizaciones.
En las últimas dos semanas, en diversos foros, me han solicitado que recomendase algunos libros que considerase relevantes para el momento actual. Muchas son las obras que abordan cuestiones directamente relacionadas con la crisis económica, pero no son ésos los textos a los que he remitido. He optado por títulos que me parecen aconsejables en cualquier momento, pero más aún en estas circunstancias: Las etapas de la vida, de Romano Guardini; Una teoría del dolor, de C.S. Lewis; Una pena en observación, del mismo autor. Y para quienes deseen respuestas fuertes del siglo IV a.dC., Ética a Nicómaco (editorial LID), texto que acaba de ser publicado en una versión de mi autoría.