viernes, enero 30, 2009

Este no es un País para Crisis

A última hora de este histórico día, en el que se ha producido un cambio de presidente en los Estados Unidos de América, no me queda más remedio que hacer un comentario sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos y su país.

Me había prometido no pronunciar la palabra mágica de los últimos meses - la del nuevo presidente de Estados Unidos-, pero como decía alguien “cada país tiene los políticos y gobernantes que se merece”. Hoy los norteamericanos seguramente nos han empezado a mostrar el camino.

"No somos un país para crisis", hay muchas razones para defender esta teoría. Ésta es la enésima crisis en la que supongo por causalidad y no por casualidad la crisis nos afecta más que a la mayoría de los países.

Nosotros, como ciudadanos, tenemos la tendencia a pensar que todos nuestras bondades y nuestros males son consecuencia de las decisiones del Estado y del Gobierno, cedemos al Estado algunas de nuestras principales responsabilidades: la jubilación y planes de pensiones, la salud, la protección laboral, el empleo y destino social, la educación de los hijos y otros muchos más aspectos que sería muy prolijo glosar en este breve artículo.

Lo cierto es que seguimos siendo unos neófitos en madurez democrática, nuestra clase política se dedica a asuntos intrascendentes y sin importancia y ejercen su responsabilidad al margen del ciudadano. Nos faltan mucho respeto y educación cívica y nos sobra mucho de frivolidad y victimismo.

En vez de mirar una y otra vez a ver quién tiene la culpa, repasemos lo que podemos aportar y “arrimemos” el hombro para ayudarnos entre todos a salir de este estado anímico de anestesia general, sólo así volveremos a la senda que nunca debimos abandonar.

miércoles, enero 28, 2009

Aristófanes, la envidia y la crisis

Las crisis son una buena ocasión para conocer la calidad de las personas.
En épocas en las que las aguas bajan calmosas muchos pueden parecer buenos.
Cuando los tiempos se enturbian, todo el mundo está predispuesto a sacar lo mejor y lo peor de sí mismos. Por eso, cuando se quiere conocer a alguien de veras, es bueno hacerlo en un entorno negativo y complejo.
'La estepa infinita', autobiografía de Esther Hautzig es, a este respecto, una excelente recomendación que facilitará la reflexión.

En estos últimos meses he escuchado las críticas de diversos profesionales sobre colegas de su misma área de actividad. Lo correcto sería la emulación, nunca la envidia.
Cuando alguien descalifica el trabajo de otros competidores, a quien realmente se descalifica es a sí mismo, porque quedan más claras sus carencias, por mucho que luego proclame su interés por las personas.

El tema viene de antiguo.
La envidia ha sido siempre mala consejera y, entre sus perversas consecuencias se encuentra la de socavar el alma de cualquier persona e institución.

Recoge Aristófanes (444 a. C. al 385 a. C.), en Pluto, la respuesta que supuestamente le dio el dios de la riqueza a Crémilo, cuando éste le pregunta por su ceguera: me la hizo Zeus, respondió Pluto, por envidia a los hombres. Pues yo, cuando era muchacho, lancé la amenaza de que sólo iría con los hombres justos, sabios y honorables. Y él me dejó ciego para que no pudiera reconocer a ninguno de éstos. Hasta tal punto envidia a la gente honrada.

Cuando escucho a alguien que a título personal o profesional descalifica por mera envidia a su competencia, me produce pena.
Ojalá dedicaran esas energías a mejorar el propio producto y no a fomentar la endogamia y soberbia proactiva que a veces manifiestan.

lunes, enero 26, 2009

¿Ya no necesitamos inmigrantes?

Una parte importante de los puestos de trabajo creados en nuestro país entre 1995 y 1998 fue cubierto por las mujeres que habían empezado a cambiar su predisposción al trabajo a mediados de los 80s pero que en realidad habían estado en situación de paro en el periodo anterior. De manera similar, un porcentaje muy alto de los puestos creados entre 1998 y 2007 fueron ocupados por inmigrantes. Hoy hay más de 6 millones de personas procedentes de otros países en nuestra población. De ellos, más de un millón están nacionalizados como españoles y otro millón son residentes no laborales. Esto implica que hay más o menos 5 millones de personas que no nacieron en España y que han venido a nuestro país para trabajar. Nuestra economía se ha beneficiado no sólo de su trabajo, también de su consumo. Ahora la tendencia se está invirtiendo. Llevamos un año en el que se han destruido muchos puestos de trabajo en sectores de baja cualificación, ocupados de manera muy importante por inmigrantes. Aunque en el corto plazo tengamos un frenazo en la incorporación de trabajadores de otros países, no me cabe ninguna duda que la inmigración seguirá siendo necesaria. Hay puestos que los nativos no van a hacer, ni aun estando en el paro. Pero además, el balance entre los que se jubilan y los jóvenes que llegan al mercado laboral cada año empezará siendo negativo. Esto es, aunque los puestos de trabajo fueran los mismos, necesitaríamos completar las nuevas incorporaciones para salvar ese saldo neto que será negativo durante muchos, muchos años. Por ello, aunque a corto se recortará e incluso se reducirá el número de inmigrantes en el país, la inmigración volverá a tener saldos positivos en muy poco tiempo.

viernes, enero 23, 2009

¿El móvil es vida?


Me imagino que a casi todos nos pasa lo mismo, o sea, que terminamos nuestras jornadas derrengados. El jueves de la semana pasada, cuando el día ya estaba crecido, me di cuenta de que me encontraba inusualmente fresco, me sentía más relajado de la normal. Era la una de la tarde. Al preguntarme por qué e “investigar” un poco, descubrí que me había olvidado de encender el móvil… Me había ahorrado, durante cinco o seis horas, llamadas súbitas, interrupciones, disgustos intempestivos, etc. Quizá exagero un poco, pero me ayuda a introducir el tema…
El teléfono móvil tiene sus ventajas, entre las que destaca la accesibilidad de su propietario, localizable en cualquier lugar y en cualquier momento, pero eso se puede convertir en un incordio para él, si no lo gestiona adecuadamente… Muchas veces el propietario no se da cuenta de que eso es así, porque ha caído en la “móvil-dependencia”…
El objeto de éstas líneas se ciñe al uso cotidiano del móvil, no en situaciones críticas, dónde, evidentemente, puede salvar vidas (un montañero perdido) o las puede truncar (un conductor distraído).
No me he dedicado a indagar si existen cursos específicos de “cómo gestionar el móvil”, pero probablemente se pueden crear contenidos más que suficientes para que sea un curso en sí mismo, o como mínimo un subtema dentro del de “gestión del tiempo”.
A menudo, somos mucho más exigentes con el uso adecuado del móvil por terceros que por nosotros mismos. Nos molesta el tono estridente de otro móvil que interrumpe una película o una obra de teatro y en cambio justificamos como buenamente podemos la situación si el que suena es el nuestro... Como suele suceder, somos mucho más benévolos con nuestros errores que con los ajenos. Si nos cuesta reconocer o asumir nuestra propia incompetencia en la gestión del móvil, no tenemos más que observar a nuestro alrededor y ver, por ejemplo, cómo en una reunión alguna persona se “desconecta” de la misma cada cierto tiempo por culpa de llamadas a su móvil o, lo que es peor, porque él mismo llama…. No es precisamente respeto a los demás. Evidentemente, cuanto más jefe es, más se siente autorizado a hacer lo que le venga en gana…
Otro ejemplo rotundo y cotidiano es la ya clásica estampa de dos personas comiendo o cenando en un restaurante, una de ellas está la mayor parte de su tiempo aferrada al móvil, mientras su supuesto acompañante / interlocutor se muere de asco…

El móvil fue una indudable revolución tecnológica y es una excelente herramienta de comunicación, pero, mal utilizada, se convierte fácilmente en herramienta de incomunicación o de no comunicación.

Sugiero algunas normas sencillas para mejorar la gestión de este pequeño aparato que puede transitar de lo “mágico” a lo “diabólico”:

 Desconectarlo cuando no debemos / queremos estar accesibles (incluido por la noche, en vacaciones,…).
 Silenciarlo en actos públicos.
 No contestar (y silenciar) cuando interrumpe no ya sólo una reunión, que parece obvio, sino cuando estamos con otra persona (por ejemplo, comiendo).
 Si nos parece excesivo desaire el no contestar, hacerlo pero sólo para decir: “lo siento, pero ahora estoy ocupado. Te llamo en un rato”.
 Si llegamos tarde a una cita, avisar vía llamada o mensaje (por el contrario, si somos los que esperamos al que se retrasa, una llamada de “control” puede ser procedente, sin acribillar…).
 Y, claro, si llama un pelmazo, y hemos cometido el error de descolgar, decir que no nos queda batería…

El último consejo sólo es una excusa. Por supuesto, conviene recargar periódicamente la batería porque suele suceder que cuando realmente necesitamos el móvil es cuando nos quedamos sin ella…

miércoles, enero 21, 2009

Y, es que no aprendemos

Hace unos días, un admirado colega, Eugenio Ibarzabal, me decía que la actual situación económica es consecuencia de algo tan antiguo como el propio hombre, la avaricia. Esto, tan simple, me impactó, ¿será posible que tenga razón? ¿Cómo una actitud tan individual puede afectar de una manera tan global?

La avaricia, el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas, domina nuestro sistema económico, o lo que es lo mismo nuestra organización social. Podría decir que estamos enfermos, no porque las nuevas o cuasi-nuevas generaciones tengan otros valores, como oímos a nuestros mayores y contrastamos en nuestro entorno, la X, la Y, el abecedario entero, sino porque todo el sistema está desarrollado sobre una única idea, tener más.

Mientras el “tener más” esta ligado a la propiedad de las organizaciones, sin intermediarios, el atesoramiento es ordenado y existe la fórmula dame que recompensaré. Pero cuando esto no ocurre la búsqueda de riqueza y poder se desarrolla en un marco de corto plazo; la propiedad marca objetivos y la dirección los cumple a cambio de más y más, sin importar las consecuencias.

Ahora hacemos agua y, para nadar utilizamos la misma fórmula, consumo y más consumo. Se inyecta en el sistema liquidez para poder seguir consumiendo, se desarrollan planes especiales de apoyo a sectores empresariales para seguir consumiendo, se refuerzan las protecciones sociales del desempleo para seguir consumiendo, se bajan los impuestos empresariales para intentar mantener los márgenes y evitar reestructuraciones que bajen el consumo. Lo de siempre, que no decaiga el atesoramiento y no se nos desordene más que nos vamos al garete.

Somos algo más que consumidores y atesoradores

La idea brillante es limitar los sueldos de los intermediarios, de los directores, y dentro de nada, supongo que de los beneficios empresariales. Como si eso fuese posible, que idealismo tan económico y tan poco cercano a la persona. Otra, trasvasar parados de un sector a otro, como si fueran agua. ¿Pero es que nunca pensamos sobre la satisfacción personal, sobre lo que sentimos como individuos independientes?

Así no cambiaremos nada, hay que empezar a pensar de manera individual, construir índices de medición de éxito no relacionados directamente con el poder y la riqueza, valorar más las motivaciones de la persona, desde el colegio, hay que buscar fórmulas que no impliquen la separación de la persona en dos partes, profesional y particular, el sistema de protección social debe garantizar bienestar no un consumo mínimo. En definitiva hay que abordar un plan de reforma social y cultural, no uno laboral o empresarial, que es más de lo mismo.

No se trata de limitar, ni sueldos, ni iniciativas ni de cercenar motivaciones, sino asegurarnos de que la avaricia revierte en beneficios a la propia sociedad. Por qué no pedir a nuestros empresarios y directivos que gestionen sus propios impuestos, el estado no te quita nada, sino te obliga a que crees riqueza para la propia sociedad. Por qué no cambiar los sistemas contables e introducir el valor de las personas, ¿a caso sólo somos un coste para las empresas? Se que son unas pobres ideas y que su desarrollo significaría un tremendo esfuerzo y multitud de dificultades, pero también creo que es la manera de intentar cambiar algo.

Mientras tanto, seguiremos hablando a los empresarios y a los directivos de la necesidad de alinear objetivos personales y profesionales, de marcar valores, de fomentar el compromiso, de motivar, de que todos somos iguales, de que existen otros modos de gestionar personas en marcos de flexibilidad, de igualdad de productividad y que todo ello revierte, precisamente en el cumplimiento de sus objetivos, más riqueza, más poder, más avaricia

Menos mal que existen excepciones a las reglas.

lunes, enero 19, 2009

El consejo de Lord Chesterfield

No sé si han tenido ya el placer de leer las cartas que Lord Chesterfield escribió hacia el 1740 a su hijo. Las tienen ustedes publicadas en español, en la editorial Acantilado (2006); una joya. En una de ellas, Lord Chesterfield escribe lo siguiente: “Hay suficiente tiempo para todo a lo largo del día si haces una cosa detrás de otra; pero no hay tiempo ni en un año si lo que quieres es hacer dos cosas a la vez”. El consejo no iba de truco de gestión del tiempo, sino que iba de consejo para la vida, para que su hijo sacara en ella más partido de su talento: “Saber concentrarse provechosamente en algo es distintivo del genio; la prisa, la agitación, la atención dispersa no hablan más que de una mente frívola y superficial”.

Leía yo esta frase y pensaba en la prisa y la agitación que debía tener esta gente a mediados del siglo XVIII... ¿Sigue siendo útil su consejo hoy día o el mundo ha cambiado de tal modo que ya no? La DGT, desde luego, está a favor del consejo del Lord. Si no fuera así, no se habría gastado en publicidad tanto dinero para convencernos de que no es bueno ajustar el navegador o contestar el móvil mientras conducimos. Pero también hay mucha gente que no vemos tan mal eso de hacer más de una cosa a la vez y que llevamos a gala poder “procesar información compleja de manera simultánea” (que es como los pedantes llaman a todo esto). Por otra parte, los de RRHH animados por nuestros clientes internos o externos medimos en los procesos de selección la capacidad de “multitasking” como indicador de talento.

¿Por qué traigo al Blog este dilema? Primero por una cuestión personal que me gustaría resolver poniéndola a discusión –ya saben que pueden comentarme lo que quieran- ¿Qué hacemos? ¿Cultivamos y fomentamos la habilidad de hacer varias cosas al mismo tiempo o nos resistimos a ella? Creo que la respuesta que demos a estas preguntas tanto en la esfera privada como profesional tiene repercusiones y más profundas de lo que pensamos (estilo de vida personal, filosofía de la vida, cultura empresarial que fomentamos, modelo empresarial, actitud hacia la calidad, inversión en tecnología, etc.).

Tengo familiares cercanos que son médicos. Hace unas semanas cenaba con ellos. En la cena invitaron también a un colega de profesión dedicado a la neurología. Aproveché el café para sacar el tema y resulta que le interesaba profesionalmente (dirigía una tesis sobre trastornos de la atención) y me dio algunos datos curiosos sobre el asunto. Todos ellos -se lo adelanto- a favor de Lord Chesterfield. Les comento:

- En un estudio del Instituto de Psiquiatría de la Universidad de Londres encontraron que los trabajadores sometidos a altas frecuencias de mail y llamadas telefónicas sufrían un deterioro de su capacidad intelectual con el tiempo similar a la encontrada en los fumadores de marihuana ¿Me estaré volviendo tonto?
- En otro estudio de la Universidad de California se encontró que un trabajador normal tarda un promedio de 25 minutos en recuperarse de las interrupciones que suponen las llamadas por teléfono o la respuesta a los mails recibidos y volver a la tarea abandonada. ¿Y todo este tiempo transformado en euros son…?

- La habilidad para el multitasking suele venir asociada en mucha gente a un rasgo de personalidad que se llama “hambre de estímulos” (sensations-seeking) que, parece, tiene altos índices de correlación con impaciencia, con irritación frente a lo que va lento y con ansiedad frente al silencio y la ausencia de estímulos propias de las vacaciones y los fines de semana. ¡El famoso síndrome del domingo por la tarde!

Cuando volví a casa y me sorprendí encendiendo la televisión y el ordenador simultáneamente mientras escuchaba a mi hijo adolescente contarme como le había ido en su partido de balonmano y aprovechaba para hojear el periódico que no había leído hasta entonces… me paré en seco, apagué todo, cerré el periódico y me dediqué a lo único importante.

viernes, enero 16, 2009

En mi pueblo o en el extranjero

Los jóvenes españoles hoy se mueven en dos entornos. Uno es tremendamente próximo y es el lugar de residencia de sus padres. Seguimos siendo el país, con diferencia, de más tardía emancipación. El otro es que cuando se sale, se prefiere hacer a entornos internacionales. En el trabajo de investigación sobre las actitudes y los valores de los jóvenes españoles ante la empresa y el trabajo que hicimos en 2007 nos desveló que un porcentaje muy alto de jóvenes no se movería de su ciudad por razones laborales, pero además, que aquellos que sí lo harían, preferirían hacerlo al extranjero. Hoy se han roto los pocos mecanismos que había antes para conocer otras comunidades autónomas y otras ciudades. Los mecanismos sociales que teníamos eran la concentración universitaria que obligaba a muchos a moverse a otra ciudad desde los 17 a los 23 años. Muchos de ellos ya no regresaban a su lugar de origen, muchos encontraban pareja en la ciudad destino o encontraban oportunidades de trabajo en otros lugares y no regresaban. El otro mecanismo era el servicio miliar obligatorio que hacía que muchos jóvenes varones se movieran de unos lugares a otros. Ambos temas, la convivencia en el ejército y en los Colegios Mayores de las grandes universidades ayudaban a conocer a jóvenes de otros lugares, a ver el mundo con otra dimensión. Ahora no es así, ahora un jóven de Huelva o de La Rioja o de Tarragona en su red de contactos primarán los contactos de su ámbito geográfico más próximo. Tal vez, deberíamos poner en marcha, al menos para un nivel superior un Programa Erasmus español. Esto es, que todos los estudiantes universitarios pudieran hacer un curso en otra universidad fuera de su comunidad autónoma.

miércoles, enero 14, 2009

Un artista del Hambre


Muchos habrán leído este cuento de Franz Kafka, que narra la vida de un “artista circense” cuya habilidad o espectáculo consistía precisamente en eso, en no comer.
Recomiendo su lectura, y me permito ahora incluir un breve párrafo del final del cuento:

“-Bueno, pues entonces no la admiraremos -dijo el inspector-; pero ¿por qué no debemos admirarte?
-Porque me es forzoso ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.
-Eso ya se ve -dijo el inspector-; pero ¿ por qué no puedes evitarlo?
-Porque -dijo el artista del hambre levantando un poco la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no se perdieran sus palabras, con labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque no pude encontrar comida que me gustara. Si la hubiera encontrado, puedes creerlo, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y como todos.”

Algo así me ha ocurrido a mí. Llevo mucho tiempo sin escribir en este Blog, del que formo parte primero como invitado y luego como miembro del TopTen de RR.HH. hace unos tres años ya. Y no ha sido porque disfrute “no comiendo”, sino porque no encontraba lo que decir.
Este verano, al acabar la obra “The Future of Management”, de Gary Hamel, tuve un conato de escritura, me generó ciertas ideas que por ahí están anotadas, pero fue eso, un conato pasajero.
Sigo atento las noticias, las revistas yankees, los modelos, las conferencias, todo lo que llega a mis manos en este mundo nuestro del management, y sigo en ayuno, involuntario, natural, inevitable. Hamel lo expresa con gran detalle, pero todo está cambiando a nuestro alrededor menos el management.
No obstante, queda alguna esperanza. Leo nuevos estudios sobre el “nuevo” management de las private equity, el Built to Sell frente al Built to Last de Collin y Porras. Leo el magnífico, asombroso siempre, boletín del genio científico y comunicador Raymond Kurzweil, que se puede leer en http://www.kurzweilai.net/ y siento que el conato se convierte en movimiento, y golpeo las teclas del ordenador unos instantes, ahora mismo, unas líneas que vuelven a este blog después, no sé, quizás de un año.
Si acotamos aún más, si hablamos de dirección de personas y no de management en general, el panorama es aún más desolador. Leo lo mismo que leía cuando empecé en esto, pero con un cambio de siglo de por medio.
¿Quién vendrá con nuevos paradigmas?, ni el propio Hamel lo aclara en su obra, ni lo sabe, no se sabe. En estos momentos de transformación profunda también debemos pensar, en serio, como transformar las empresas. Nuevas reglas para la tribu, para todos, para el Planeta.
Ya no hay más. Dejo la caracola sobre la arena de la isla.

lunes, enero 12, 2009

Arquitectura Experencial


Hace algún tiempo estuve trabajando para la FUNDACION SANTA MARIA LA REAL (WWW.SANTAMARIALAREAL.ORG). Es, en si misma, una organización Experiencial.

La preside José María Pérez, Peridis. Y se dedica a temas diversos, todos ellos susceptibles de tener una dimensión experiencial:

- Restauración de Románico
(ver http://www.romaniconorte.org/es/contenido/index.asp?iddoc=1360, para ver la orientación de la arquitectura de los sentidos en su aplicación a la restauración).
- “Posadas” ,que se han edificado en edificios antiguos, conventos, etc. Son susceptibles de tener una clarísima orientación experiencial, “medievalista”.
- Enciclopedia del Románico.
- Arquitectura
- Residencia de Ancianos “La tercera actividad”

Es una organización empresarial muy, muy interesante. Verdadero ejemplo de orientación a la sociedad, centrada en el Desarrollo Social y en el Patrimonio, con actividades de Escuelas Taller que enseñan un oficio, con salidas profesionales y con impacto social positivo, a jóvenes necesitados de orientación y futuro. Y se han llevado el modelo a países como Senegal.

Es una empresa, ya digo, verdaderamente interesante. Creo que debería sacar más partido, con conciencia de ello y como eje de la estrategia, al marketing experiencial.

En relación con la arquitectura, Jesús Castillo, uno de los arquitectos de la Fundación, nos ha dado permiso para reproducir este texto, dónde plantea su visión del panorama de la Arquitectura Experiencial, Arquitectura de los Sentidos, cómo él lo llama.

(visitar http://www.notodohoteles.com/blog/?imprimir=71)
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Arquitectura de los Sentidos

”La recepción no convencional, nuevo umbral de entrada a la Arquitectura de los Sentidos
La Ruina Habitada de Porquera de los Infantes acogió el 25 de junio la IV Jornada de Arquitectura Hotelera”
FERNANDO GALLARDO

La liturgia de la recepción convierte el acto de recibir en el arte de recibir. Así, el espacio tradicional donde los viajeros se citan con su anfitrión, registran sus credenciales, husmean lo que está por suceder en el hotel y asimilan las instrucciones pertinentes para el buen gobierno de su estancia pierde su carácter y adquiere uno nuevo más poético, consustancial a la nueva manera de viajar y vivir. ¿Por qué entonces cumplir con el protocolo habitual de la hospitalidad en un espacio tan poco hospitalario como el mostrador de recepción de un hotel? ¿Por qué no oficiar el recibimiento en un altar devocionario, sentados en una mesa o de pie en umbráculo de transición, o en el garaje donde se guarda el coche, o quizá en la propia habitación del huésped previamente adjudicada y visualizada a través de Internet a la hora de formalizar su reserva? La no recepción, o la recepción no convencional, es el nuevo umbral de entrada a la Arquitectura de los Sentidos.

Estas reflexiones centraron el debate de la cuarta Jornada de Arquitectura Hotelera celebrada el pasado 25 de junio en mi residencia particular de Porquera de los Infantes, Palencia. Desde el mes de marzo venimos celebrando una entretenida tertulia en La Ruina Habitada este servidor y una selecta representación de establecimientos hoteleros procedentes de toda España con el objetivo de anticipar tendencias y analizar los deseos de los viajeros durante los próximos diez años y su influencia sobre el diseño de hoteles.
En esta ocasión, los asistentes representaban mayoritariamente el segmento de los pequeños hoteles radicados en el medio rural que participan directa o indirectamente en las actividades agropecuarias, vitivinícolas o de multiaventura existentes en su entorno. Desde el Pirineo aragonés aterrizó mi tocayo Fernando Iranzo, empresario animoso y propietario del hotel Santa Cristina, entre Canfranc y el puerto de Somport, edificado junto a las ruinas de un antiguo albergue de peregrinos que sirvió durante siglos a acuartelar la fatiga de quienes emprendían desde estas cumbres el Camino de Santiago; su proyecto de acondicionar un fortín militar centenario en la otra ladera del valle y convertirlo probablemente en un chill out de montaña para ocasiones especiales suma argumentos a la exigencia de una Arquitectura de los Sentidos por parte de quienes consideran el hotel como un destino turístico en sí mismo. Del oriente de Asturias, concretamente del desfiladero de La Hermida, llegaron Gregorio Sánchez y Guadalupe González, dueños sentidos de la Casona de Alevia; nada más visitar La Ruina Habitada se animaron a establecer un nuevo concepto de alojamiento rural en el proyecto de ampliación de su negocio con la asesoría artística del arquitecto Jesús Castillo Oli, presente como es habitual en estas jornadas de reflexión hotelera. Quienes sí han tenido claro desde el principio que la ampliación de su Casa de los Acacio, en la provincia de Cuenca, deberá seguir las pautas de la Arquitectura de los Sentidos –en un momento se llegó a afirmar que era como seguir las pautas del feng sui– han sido Miguel Ángel Esteve y su esposa Paloma Martínez-Acacio de Garnica, que oficia en los fogones de la casa con verdadero arte y afición; en las próximas semanas determinarán las bases conceptuales, técnicas y estéticas de su nuevo proyecto. Darío Martínez, propietario de la Casa Palacio Conde de la Corte, en Zafra, ha contado con una amplia experiencia previa en el desarrollo del primer negocio de su familia, el hotel Huerta Honda, en la misma localidad; su asistencia estaba alimentada por un deseo quizá insatisfecho de comprender las claves conceptuales de la nueva Arquitectura de los Sentidos que se propone para los hoteles singulares; los suyos lo son, y ahora las conclusiones de esta Jornada le obligará a reflexionar sobre la dialéctica arquitectura-decoración, analizada por el arquitecto Adolf Loos en su opúsculo Ornamento y Delito, que revolucionó el canon de la abstracción estética a principios del siglo XX. Frente a la hoz del río Duratón, en la localidad segoviana de Sepúlveda, José Luis Tovar y Gaby regentan la Posada del Duratón, volcada hacia los sentidos que alimentan un corazón joven entregado al turismo activo; para ellos, la arquitectura es la expresión de la naturaleza que brota y pervive, salvaje, a su alrededor. El glamour lo puso María Díez de Bustamante, propietaria del complejo turístico Santa Eufemia de Cozuelos, en la provincia de Palencia, dedicado por ahora a los menesteres del catering para bodas, banquetes, bautizos y reuniones de empresa, además de conciertos de música sacra, canto gregoriano y corales góticas; mujer culta y cantante diletante, María ha prestado su iglesia románica privada para algunas grabaciones discográficas de alcance internacional. Invitada de honor por su buen juicio y sapiencia hotelera, Elena Valcarce planteó en los debates sensatos alegatos a favor de la rentabilidad en los proyectos arquitectónicos de riesgo, fruto de su actual desempeño en la entidad pública Segitur, responsable del portal de Internet Spain.info. Y repitió, como siempre, el arquitecto Jesús Castillo Oli, autor de La Ruina Habitada, la casa de un servidor.

El enemigo de la Arquitectura de los Sentidos es la normativa turística que, además de insólita e intervencionista, es tan dispersa por su dependencia de cada comunidad autónoma que la hace ininteligible a los ojos del consumidor y difícilmente aplicable en ocasiones por los establecimientos hoteleros. Pero es un enemigo frágil, se comentó en los debates, dado el ejercicio indiscriminado que las autoridades turísticas hacen de la dispensa, exención legal facultativa de las direcciones generales de Turismo. Cuando la ley es burlada de esta guisa por la propia Administración su validez queda en entredicho. Lo que contradice con claridad la voluntad del legislador, seguramente poco versado en los principios de la lógica y la dialéctica. Si el objetivo de la Administración turística es fomentar una oferta hotelera competitiva por su singularidad toda homologación parece una antítesis de tal propósito. Los hoteles con encanto no pueden en consecuencia someterse jamás a la normalización de la Q de calidad. Muy útil, sin embargo, para los establecimientos seriados e impersonales, que también debe haberlos.
Una conclusión general de este epígrafe del debate fue la timidez del sector hotelero en pedir la derogación de la normativa turística. Si no la hay para restaurantes, comercios o actividades complementarias, no debería existir tampoco para los alojamientos turísticos, que deben regirse por las leyes de seguridad, higiene y competencia propia de otros ámbitos de la Administración. Y lo peor de esta normativa, subrayó Castillo Oli, es que cercena la creatividad de los arquitectos y el desarrollo artístico de la Arquitectura de los Sentidos. El arte de la hospitalidad no puede estar condicionado por una exigencia de metros cuadrados o de altura de los lavabos, igual que resulta un exabrupto la instalación de un ascensor en el interior de un castillo sin tener en cuenta los elementos históricos o estructurales. Más de un inspector de turismo despistado lo ha reclamado so pena de no conceder la licencia de apertura.
En lo que no hubo unanimidad fue en la consideración de la arquitectura como un concepto de primer orden en la industria hotelera, pero a veces sublimado en detrimento del bienestar. ¿Y qué es bienestar?, inquirió el propietario de la Posada del Duratón: «para mí, echarse al monte y disfrutar de la naturaleza». El arquitecto Castillo Oli matizó, sin embargo, que no hay un criterio único de bienestar, sino subjetivo, arraigado a la cultura de cada individuo y a sus deseos y emociones. Así, la Arquitectura de los Sentidos es también la arquitectura del bienestar donde, a veces, no se puede ni siquiera dormir de la propia tensión que provoca la belleza. Ocurre en los pabellones de Les Cols, en Olot, un hotel repetidamente sacado a colación en estas Jornadas por su originalidad y su carácter zen, que le ha valido el premio FAD de Arquitectura 2006. «¿Acaso no es un ejemplo de bienestar lo que hemos sentido hoy, todo el día sentados en la misma silla, sin moverse siquiera para ir al baño, en el interior de La Ruina Habitada? ¿Cabe mayor bienestar que la tensión de la emoción frente a los campos cultivados de Porquera de los Infantes, bajo la silueta del monte Bernorio, junto a una cocina que no es cocina, un lavabo que no es lavabo, una ducha que no parece ducha, un techo que no existe y un patio que no es patio, sino engaña?», sentenció Gregorio Sánchez. «¿Es que hay que dormir obligatoriamente en un hotel? ¿No se puede hacer otra cosa que descansar?», concluyó Jesús Castillo.

Algo cuestionable, empero, es el flujo de la moda en la arquitectura. Se observa en todos los ámbitos de la cultura y del consumo, y también en el de los viajes. La intervención de Elena Valcarce suscitó también algunas desavenencias entre los asistentes, algunos de los cuales criticaron la displicencia de algunos arquitectos en la construcción de sus hoteles. «Si elaboras un buen producto estarás protegido del tiempo. Los años no pasarán por ese edificio. Se ve en el clasicismo del Partenón, en la proporción geométrica de la Vila Rotonda», subrayó Castillo Oli. Y, en este sentido, la responsabilidad de los hoteleros es muy alta. «¿A que el jefe de cocina tiene instrucciones de comprar en el mercado la mejor merluza, la pescada de pincho, cuando el hotel quiere ofrecer los mejores servicios? ¿Por qué no se sigue el mismo criterio a la hora de seleccionar al arquitecto que va a diseñar el hotel y, casi siempre, se termina por recurrir a un conocido, al arquitecto local, al que pasaba por ahí o, peor, al que esté bien relacionado con el Ayuntamiento que ha de conceder la licencia de obras? Por rigor y por sentido común, es necesario seleccionar a los mejores arquitectos y asumir los riesgos formales, constructivos y conceptuales de un hotel que pretende ser distinto, original, único. Como hicieron los propietarios de Les Cols en su día, cuyo proyecto se expuso nada menos que en el MOMA de Nueva York», recordó el arquitecto de La Ruina Habitada. Judit Planella participó en la primera edición de estas Jornadas, en marzo pasado, y se refirió al estudio de arquitectura RCR (Aranda, Pigem i Vilalta).
Con frecuencia se confunde el formalismo con el concepto en una obra arquitectónica. Así lo expresó el propietario del hotel Santa Cristina, adoleciente tal vez de ciertos defectos conceptuales derivados de su buen gusto formal. «Era un antiguo cuartel de la Guardia Civil y qué podíamos hacer con esto…», puntualizó. En su respuesta salió a colación otro argumento reiterativo en estas Jornadas: el del gusto y la estética formal de los edificios. Conservar es una aberración historicista que se puso de moda en la dñecada de los setenta, cuando parecía que el patrimonio monumental español se había degradado por moro de su abandono. Y la solución fue resucitarlo inventándose un pasado que no existió. Era la fiebre del monumentalismo, del rusticismo, de la tradición y del remedo a añejo. Cuando leo en un folleto que el hotel es fruto de una restauración en la que se ha respetado la arquitectura tradicional me pongo a temblar. ¿Qué pastiche será?, me pregunto. Los edificios del pasado no se deben respetar, a menos que se conserven como una pieza de museo. La arquitectura debe fluir sobre ellos, como el tiempo, dejando su pátina, haciéndolos evolucionar, reinterpretándolos, actualizándolos, como sucedió en la mezquita de Córdoba cuando decidieron emplazar en el centro la catedral. Gracias a aquella obra moderna, el bosque de palmeras que representan los arcos de Abaderramán I, de Al Hakém II y de Almanzor se pudo conservar hasta nuestros días. Si no, la estructura habría cedido por su peso. Y, además, la propia mezquita fue construida sobre una basílica visigoda –de San Vicente– destruida antes por los musulmanes. Así se escribe la historia.
Otrosí digo: hay edificios históricos que no se pueden adaptar a nuevos usos hoteleros, por más que el propietario se empeñe. Los resultados son nefastos. Sucede, por ejemplo, en el parador de Lerma. Un palacio minorado en su configuración estructural por el interés en calzarle dos plantas de habitaciones que han cercenado los ventanales de la fachada o la circulación entre espacios o la canalización del claustro central. Y es que no todo vale. El riesgo que se corre a veces en estas actuaciones es convertir el edificio histórico en un parque temático, de cartón piedra, falso, como los de Santillana del Mar.

El broche de esta Jornada lo protagonizó Begoña Moral, dueña de El Convento de Mave, en un desayuno sensorial ofrecido el martes 26 en la logia de su hotel palentino. El advenimiento del verano sugirió un Festival de Frutas en el que se sucedieron con vistosidad y colorido las copas de zumos condimentados con notas exóticas. Primero se sirvió un cóctel de melón y hierbabuena con taquitos de jamón y aperitivos de galletas. Aguilar de Campoo y su industria eran evocados otra vez desde los platillos. A continuación, los asistentes paladearon una sopa de sandía con queso fresco acompañado de su zumo. Luego fue el sorbete de manzana verde, antológico en su consistencia helada, y las brochetas de frutas saladas con soja y miel, así como una infusión caliente de cítricos y pimienta en la retaguardia, aderezado de galletitas. Sin interrupción fue servido un chocolate frío con espuma de cerezas que agradó sin excepción a todos los comensales por su textura. Picotas y picatostes se mojaron en una taza de café de cápsulas Nespresso a gusto de cada comensal. El final lo puso una copa de champagne disgestivo de melocotón. Todo amenizado por la selección acústica de Tito Linaje, ambientador musical de hoteles y colaborador de estas Jornadas de Arquitectura Hotelera.
Otra experiencia de estos Desayunos de los Sentidos que nos hacen recordar cuánto queda por hacer en la hotelería española. ¿Tan difícil es salirse del habitual zumo de plástico con bollería industrial, jamón seco, queso resecado y krispies a voluntad? ¿Acaso no hemos salido ya de los planes de desarrollo y las cartillas de racionamiento para soportar la gula de un bufé al por mayor? ¿No desayunamos mejor en casa que en cualquier hotel?

Visítese, por favor, la web del hotel LES COLS en

http://www.elpais.com/articulo/buena/vida/Ensonacion/paredes/cristal/elpviabue/20060715elpvialbv_2/Tes/

Fernando Gallardo es crítico hotelero de EL PAÍS

viernes, enero 09, 2009

¿Lideran mejor los andróginos?

En mis viajes por el espacio sideral de Internet buscando ideas interesantes caí con sorpresa en las de los “Gender Economy Institutes (GEI)”. Lo que les voy a comentar lo pueden encontrar en la página de Ditta Rietuma (http://www.ditta.nu/), una profesional sueca promotora de estas ideas e iniciativas en su país. Los GEI son centros con fines educativos y de investigación científica aplicada en campos como la economía, el management, la sociología o la política.

¿Cuál es la tesis central de estos institutos? Pues muy sencilla; sostienen que debemos acabar con las clásicas y tradicionales atribuciones y rasgos de conducta asociados a los sexos. Seguir considerando los tradicionales roles masculino y femenino no nos ayudará a progresar y seguir sosteniendo la eterna dialéctica entre ambos, a lo único que nos llevará es a radicalizar la marginación de un sexo frente al otro y a gastar inútilmente en políticas de igualdad. Su lema es “Gender satisfactions instead of gender wars” (algo así como “haz el amor y no la guerra” que decían nuestros padres los hippies”). ¿Qué consecuencias prácticas tiene esta filosofía? Hoy por hoy es más una voz a la conciencia de políticos y fuerzas sociales que otra cosa, pero si vemos la evolución en las últimas décadas de la opinión pública parece que sus ideas están calando en capas cada vez más amplias de la sociedad. Hay quien achaca a esta influencia el efecto colateral de la llamada violencia de género que tantas víctimas se cobra cada año. Esta violencia es, según algunos, la reacción o el intento de compensación –errónea compensación esta vez- contra el avance implacable de las ideas centrales de la “economía de género” a la que arriba nos referíamos.

Pero lo que me interesa traer a este Blog no es la discusión sociológica o política de todo esto, sino una mención a un resultado de las investigaciones de esta gente sobre temas de liderazgo en la empresa. Según estos resultados, el rol ligado a género es mejor predictor de potencial directivo que el ya pasado de moda, “sexo”. Parece que hay tres roles de género claramente identificados: el masculino, el femenino y ¡el andrógino! (una mezcla de masculino y femenino). Un amigo mío dice que en su época el sexo era una variable discreta: o se era varón o hembra. Ahora -dice- el sexo es una variable continua con infinitas posiciones intermedias.

Pues bien, los datos arrojan resultados indiscutibles: los individuos que son percibidos en rol masculino o rol andrógino es más fácil que sean preferidos como líderes que los individuos clasificados como femeninos. A éstos individuos, los femeninos -afirma el estudio- se les percibe como más afectivos, conformistas, amables y sociales que a los otros dos. El rol masculino es asociado a rasgos como seguridad en sí mismo, fuerza de voluntad, actividad y energía. Y, finalmente, el andrógino o “femenimasculino” lleva aparejadas características como orientación situacional, flexibilidad, adaptabilidad, atractivo social y empatía. Si comparamos las preferencias de hace unos años con las actuales la novedad es precisamente la aparición de la preferencia por el rol andrógino. La hipótesis de los investigadores es que la marcha natural de la sociedad y de las culturas empresariales hará cada vez menos efectivos los roles masculinos clásicos.

Pero no nos dejemos engañar por una interpretación demasiado fácil de estos resultados. El rol que uno desempeña no tiene nada que ver con el sexo biológico. No está animándonos a que nos convirtamos en transexuales ni cosas por el estilo. Lo que quiere decir es que es que es aconsejable ir abandonando poco a poco los tradicionales roles masculinos en lo que respecta al liderazgo (por parte de los hombres y de las mujeres por imitación). Que conviene ir migrando hacia el polo opuesto desde una y otra parte.

La pregunta ingenua ¿Quién son mejores líderes, los hombres o las mujeres? Queda, pues, superada por este enfoque: no es una cuestión de sexo, sino de rol. La respuesta, hoy por hoy, más acertada sería algo así como: ni unos ni otros, sino aquellos dispuestos a abandonar los roles tradicionales asociados a uno y a otro sexo, y dispuestos a incorporar otros nuevos y distintos. Esta idea central introduce una demanda clara para nosotros, los de RRHH, y especialmente a los de Formación y Desarrollo que trabajamos en el campo del liderazgo y en la ayuda a nuestros clientes a mejorar la efectividad de sus equipos directivos.

miércoles, enero 07, 2009

NO OLVIDES EL TALENTO Y LA COMUNICACIÓN…



Artículo escrito por Francisco García Cabello
Experto en Comunicación
Director Comunicación de Dopp Consultores
Director de El Foro de los Recursos Humanos
Vice Presidente de AIG (Asociación de Informadores de Gestión)


Afrontamos la recta final del año y es quizás un momento ideal para analizar, valorar y aprender de las cosas que hemos hecho bien en nuestros equipos, para seguir haciéndolas y de los temas en los que hemos fallado para intentar no volver a cometerlos.Seguro sería muy extenso y me ocuparía más de mil palabras enumerarlas (extensión de este artículo), unas y otras. No lo voy a hacer.En estos tiempos que nos ha tocado vivir de incertidumbres y crisis me quedo fundamentalmente, sin ser reiterativo, lo pienso así realmente, con los aspectos positivos y oportunidades que nos traen estos tiempos.Quizás pensando en un “código RRHH” innovador tenemos dos aspectos, dos valores fundamentales en las organizaciones españolas, entre muchos, que debemos potenciar y desarrollar en estos tiempos que corren.Uno es el talento individual de cada uno de los integrantes de una organización asociado a un mapa del talento colectivo, que nos dará el ADN de una empresa moderna.El otro aspecto es, sin duda, la comunicación. Un concepto éste muy manido y tratado, que debe tener en nuestras empresas “un poso” de productividad interna y externa, con tintes profesionales y traducidos en valor añadido pensando siempre en “un presente por un futuro”. GEORGE DAY y PAUL SCHOEMARKER, conocidos profesores de gestión en Wharton, en su obra “Detectando las débiles señales que ayudarán o acabarán con tu empresa”, describen el perfil del líder del siglo XXI, como aquel de mente abierta a las nuevas ideas y un continuo buscador de puntos de vista diversos y que presta atención a una amplia variedad de fuentes profesionales y sociales. Si trasladamos este conjunto de rasgos a cualquiera de nuestras organizaciones para identificar la identidad del ejecutivo con responsabilidad de actuación, podríamos analizar que se necesitaría añadir, quizás, otras características como son iniciativa, creatividad, madurez emocional, rápida percepción de situaciones del entorno, habilidades resolutivas y capacidad para actuar con pensamiento estratégico. Ahí, en esos “terrenos”, está el talento. El saberlo contar con habilidad y comunicando será el resto.Leo que, Mr. W. Blair, vicepresidente de NIKE, propone que el carácter de liderazgo tiene que ver "con lo que uno piensa y dice. En lugar de decir ellos necesitan hacer esto, un líder deberá transmitir 'así es cómo podemos hacer esto'...". En efecto, la productividad en y fuera de los estadios significa reconocer, escuchar y creer. ¡Cuánto talento si se hacen las tres cosas! Es como construir un equipo de baloncesto -escuchaba recientemente al ex-seleccionador nacional Pepu Hernández en una charla en la AIG (Asociación de Informadores de Gestión)- en el que el espíritu de grupo es fundamental y no da lugar a individualismos. Aunque haya jugadas personales, el juego es muy fluido y no será posible construir estrategias a partir de un solo punto.Existe, por tanto, un talento y una comunicación que se ve y se palpa en todos los rincones del ámbito laboral.Quizás en muchas ocasiones nos rodeamos de directivos con habilidades de comunicación y de comunicadores con habilidades directivas. Ambos con un talento “desarrollador” deben tener como principal objetivo el transmitir “ese ADN” que todos estamos pensando por cualquier rincón de la organización.Además, es clave el transmitir con talento de forma que nos aseguremos que “el mensaje ha calado y ha sido recibido por el receptor sin ningún ruido considerable de perturbar el origen y la limpieza de la que venimos a llamar una cultura corporativa eficiente.” Y es que, hablando de Talento y Comunicación surge necesariamente los conceptos de compromiso y confianza. Ambas cuestiones deben ser también comunicadas con talento. Disminuya o no el compromiso, lo que sí parece claro es que donde primero se traduce es en una clara reducción del rendimiento de los trabajadores y los resultados empresariales. Una afirmación o conclusión que puede estar refutada por estadísticas u opiniones realizadas en distintos países europeos, sobre el nivel de compromiso de los empleados con las organizaciones, las cuales demuestran que el nivel de compromiso supone y comunica como mínimo un impacto importante en la organización.Es momento de transmitir respeto, transparencia, sinceridad y claridad, con una actitud confiada hacia los demás desde una visión de transmitir para construir. También tenemos que destacar la importancia y responsabilidad de los directivos a la hora de comunicar, con sentido constructivo, siendo equitativos, positivos y con actitud de servicio. Hablando de talento y comunicación la cuestión de la credibilidad en el día a día pasa siempre a un primer plano. Aquí casi todos coincidimos que se gana mucho a lo largo de los años, pero… se puede perder la credibilidad en un minuto… La credibilidad de un cliente, de un proveedor, de un accionista o de un candidato. Metido de lleno en turbulencias económicas, pero preparándonos para cuando “escampe”, el identificar el talento que más comunica en una organización puede ser un elemento clave para trabajar en este momento de oportunidades que sin duda llegarán si las buscamos, claro está. Todo, evidentemente, requiere voluntad y esfuerzo. No tenemos resultados sin esas dos variables. Otro aspecto que debemos tener presente cuando hablamos de Talento y Comunicación es la posibilidad de generar una autoestima individual y colectiva si esos conceptos funcionan de forma ordenada. Es decir, si se tiene una confianza “a prueba de todo” es patente que se comunica de forma más eficaz, directa y segura. Al mismo tiempo, nuestro talento tiene más posibilidad de “lanzarse a la creatividad y productividad” en las distintas oportunidades que nos brindan todos los días nuestros equipos de trabajo.Un talento comunicador genera marca, consolida mensajes y funciona más de forma creativa. Nuestro talento lo vemos todos los días. Le damos los buenos días. Le rectificamos de forma motivadora. Le exigimos con claridad de objetivos. Le felicitamos.Algunas de la pautas para desarrollar nuestro talento emprendedor y comunicador pasarán -como apunta el Profesor Fernández Aguado hablando del liderazgo de Napoleón- “por medir la comunicación y sus mensajes en el corto y largo plazo, ser sembrador de expectativas reales, preparación concienzuda, generar siempre una imagen de marca clara, gobernar desde el ejemplo y con visión estratégica, saber rodearse de gente valiosa, no ser desconfiado, capacidad para aceptar los errores, no caer en la soberbia y no caer en la ceguera organizativa”.