viernes, noviembre 20, 2009

...Y el Muro cayó.Y se hizo la luz [Antonio Pamos]



Se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín. Nuestros universitarios de hoy apenas pueden llegar a imaginar un mundo como aquél, beligerante y dividido físicamente por la mitad. Un mundo en el que las Nuevas Tecnologías estaban al servicio de la industria militar y las comunicaciones al de la propaganda.
No hubo Tercera Guerra Mundial como auguraban los peores pesimistas o los mejores informados. Y el Muro cayó.
Dicen que la primera grieta del Muro se formó cuando unos periodistas vieron paseando de compras por Londres a Raisa Gorvachova, esposa del nuevo presidente del PCUS, Mijail. Se trataba de una mujer de líneas estilizadas, elegante y culta, adalid de dos conceptos que cambiaron la Historia: Perestroika y Glasnot (apertura y transparencia).
Caído el Muro descubrimos que la parcela socialista no era ningún vergel humano sino sólo un erial de sueños incompletos, previo permiso del Partido. Descubrimos que hacía muchos años que la decrepitud se había abierto paso desde el Rin hasta el Lejano Oriente. Y que las veredas donde otrora cabalgaba Atila con sus Hunos volvieron otra vez, como entonces, a un estado yermo.

Han pasado 20 años. Yo lo recuerdo. Aquéllos jóvenes subidos en lo alto del Muro grafiteado y lacerando con cada martillazo los oídos de una cohorte de viejos y deshumanizados gobernantes que aún se mantenía viva por poco tiempo. Días, no más.
Hoy apenas quedan referentes del sueño socialista como lo entendieron los exegetas torpes de Marx y Engels Y lo que queda no es más que el reflejo apagado de la gloria nunca conquistada pero tantas veces escuchada: Castro, con sus eternos estertores o Kim Il Sung, esclavo de sus delirios esquizofrénicos.

La idea del socialismo no es nueva. Todas las religiones mayoritarias aprueban un modelo de vida de consideración popular. Sin embargo, la primera vez que se intentó llevar a la práctica sólo trajo calamidades y excesos.
¿Será algún motivo atávico de competencia y supremacia lo que nos impide ejercer la justicia social?

Sigamos soñando con que otro mundo es posible.

La foto es del blog de Oropeza