lunes, noviembre 16, 2009

The Box o la Falta de Compromiso [Eugenio de Andrés]


La película The Box, que se ha estrenado recientemente en España, comienza con una inquietante propuesta que le hace un desconocido al matrimonio protagonizado por Cameron Diaz y James Marsden. El anónimo visitante les entrega una caja con un botón, y les dice que si lo pulsan alguien al que no conocen, en algún lugar del mundo morirá, pero a cambio recibirán un millón de dólares libres de impuestos y nadie les podrá culpar nunca de nada.


Un planteamiento intrigante, atractivo, y de gran actualidad a nivel de sociedad, institucional y empresarialmente, ya que según vemos permanentemente en la prensa los valores y el dinero siguen en su eterno y desigual pulso.

Si nos centramos en el ámbito empresarial, por ser este donde tenemos un poco más de capacidad de influencia, creo que el compromiso brilla por su ausencia en una gran mayoría de las organizaciones, y sus directivos “pulsan el botón” sin ningún miramiento con tal de no poner en riesgo sus bonus, independientemente del daño que puedan hacer con ello a la compañía o a los profesionales que trabajan en ella.

Recientemente he leído dos estudios que me han llamado la atención en este sentido, ambos referentes al mercado norteamericano. El primero elaborado por una de las principales empresas de trabajo temporal afirma que el 66% de las empresas de USA han detectado una importante bajada del compromiso de sus profesionales en este último año. Y es que el compromiso es bidireccional: no se puede recoger compromiso si previamente no se da, y durante esta crisis hemos asistido a comportamientos empresariales y directivos que lo único que pueden provocar es una estampida.

En esta línea el segundo estudio al que hacía referencia, es uno publicado por Towers Perrin que me hace tener esperanzas. En él, la consultora indica que el 82% de los profesionales entrevistados manifiestan que cambiarán de empresa cuando termine la crisis por los comportamientos que ha tenido su organización recientemente. Ojalá este estudio pudiera ser extrapolado al mercado español, ya que sin duda sería el detonante para conseguir la trasformación en el estilo de dirección y en la cultura de muchas, muchas organizaciones que todavía piensan que las personas son meras herramientas.

La foto es de la web investigaciones.cl