lunes, octubre 19, 2009

Neuromanagement y Neurociencia: Un universo nuevo dentro de nosotros [Carlos Espinosa]


Llevo un cierto tiempo interesado en esta cuestión, y estos días estoy disfrutando una nueva lectura en esta materia, Your Brain at Work, un texto muy divulgativo de David Rock sobre el modo en que nuestro cerebro influye en nuestra actividad profesional cotidiana.

En general, existe aún, a tenor de lo que dicen los científicos, mucho camino por recorrer en esta materia. La neurociencia, como la genética, es una de los últimos grandes espacios "salvajes" para la investigación científica, un lugar donde cientos o miles de expertos en todo el mundo intentan (y consiguen) ir dando pasos hacia el descubrimiento de la parte más compleja y desconocida de nuestra condición humana.

La verdad es que, como todo tema de moda, ahora se publican muchos estudios divulgativos y pseudocientíficos, difíciles de evaluar para alguien lego en la materia, pero que en todo caso animan el debate y facilitan la reflexión sobre el papel que nuestro cerebro tiene en nuestro estado emocional y en nuestro proceso de toma de decisiones.

Acotar esto además al ámbito laboral tiene la recompensa de hacer los ejemplos asequibles y las consecuencias de amplia utilidad para casi cualquier persona imbuida en lo cotidiano y común del mundo de la empresa contemporánea.

La neurociencia, y el neuromanagement, generan la fascinación que en el ser humano tiene lo racional, lo determinista. Evadir la intuición y lograr que la razón gobierne nuestros actos, o al revés, eludir la responsabilidad "culpando" de nuestros malos hábitos a cierta composición química de nuestro cerebro, es una tentación que a nadie seguro le parece poco atractiva.

Con mayor prudencia, saber un poco más sobre cómo funciona nuestro "músculo" cerebral puede ser algo que nos permita, al menos, vivir con mayor paz, con menos ansiedad, nuestra actividad profesional y personal. Igual que todos sabemos de ciertas limitaciones y requerimientos de nuestros músculos, articulaciones o huesos, existen otras análogas para nuestro cerebro, que se van conociendo poco a poco y que, algún día, manejaremos con soltura.

Tomaremos cierto componente para estimular una parte u otra ante ciertos requerimientos profesionales (crear, decidir, ejecutar, analizar, etc...), "calentaremos" nuestro cerebro (en sentido deportivo, entiéndase) con ciertas técnicas visuales que se encontrarán en cualquier quiosco, y lo "enfriaremos" a toda velocidad con canciones tipo diseñadas para tal fin.

Un mundo en suma apasionante, por descubrir, pero que ya existe y que será uno de los factores transformadores de nuestras vidas y de las empresas durante este siglo y especialmente en el siglo XXII cuando genética y nanociencia converjan con la neurociencia, todo un nuevo universo por delante sin elevar la vista a las estrellas.


La foto es de la web letras libres