
Hace unos días, cayó en mis manos uno de esos almanaques que convierten el mundo en cifras. Dándole un vistazo, es una publicación de una importante revista económica británica, me fijé en el ranking de Creatividad Empresarial e Investigación, en su apartado de Indice de Innovación. Más que las cifras, me llamó la atención la definición que se hace del índice: "un indicador de las técnicas relativas a recursos humanos, de las estructuras de incentivos de mercado y de la interacción entre sector empresarial y el científico".
En la portada del almanaque apacere una célebre frase de Thomas Edison "No he trabajado un solo día de mi vida, todo ha sido diversión".
Innovar no es inventar, aunque en la raíz del espíritu necesario para ambos procesos tiene que existir una intención parecida, persiguir un objetivo hasta el momento no alcanzado. La definición del índice incluye factores que favorecen que esa llama no se apague (incentivos de mercado) y que crezca (herramientas por cooperación entre sector privado y público) pero la parte esencial de la misma son las personas
Hoy, necesitamos de un fuerte grado de innovación para afrontar el proceso de cambio en que vivimos, hay que hacer más con menos recursos, incluso las personas tienen que innovar en su manera de afrontar su propio desarrollo vital.
La estructura de incentivos de mercado y la cooperación entre sector público y privado, es la que es, en ese terreno de juego hay que innovar. Por muy dificil que sea la situación, el origen del proceso está en cada uno de nosotros, primero sabiendo que queremos alcanzar, después analizando que podemos aportar y por último comprometiéndonos con lo que voy hacer para alcanzarlo.
No valen excusas, "que el país no está bien gestionado, que mi jefe es un....., que la hipoteca es demasiado alta....." Ese es el entorno donde afrontamos nuestro reto. La reflexión y la posición personal es ¿Qué voy a hacer yo, por conseguir cambiar la situación en la que estoy y, alcanzar el objetivo que me propongo?
La innovación parte de uno mismo, de una manera de ver el mundo diferente, lo que irremediablemente dará lugar a resultados diferentes.
En la portada del almanaque apacere una célebre frase de Thomas Edison "No he trabajado un solo día de mi vida, todo ha sido diversión".
Innovar no es inventar, aunque en la raíz del espíritu necesario para ambos procesos tiene que existir una intención parecida, persiguir un objetivo hasta el momento no alcanzado. La definición del índice incluye factores que favorecen que esa llama no se apague (incentivos de mercado) y que crezca (herramientas por cooperación entre sector privado y público) pero la parte esencial de la misma son las personas
Hoy, necesitamos de un fuerte grado de innovación para afrontar el proceso de cambio en que vivimos, hay que hacer más con menos recursos, incluso las personas tienen que innovar en su manera de afrontar su propio desarrollo vital.
La estructura de incentivos de mercado y la cooperación entre sector público y privado, es la que es, en ese terreno de juego hay que innovar. Por muy dificil que sea la situación, el origen del proceso está en cada uno de nosotros, primero sabiendo que queremos alcanzar, después analizando que podemos aportar y por último comprometiéndonos con lo que voy hacer para alcanzarlo.
No valen excusas, "que el país no está bien gestionado, que mi jefe es un....., que la hipoteca es demasiado alta....." Ese es el entorno donde afrontamos nuestro reto. La reflexión y la posición personal es ¿Qué voy a hacer yo, por conseguir cambiar la situación en la que estoy y, alcanzar el objetivo que me propongo?
La innovación parte de uno mismo, de una manera de ver el mundo diferente, lo que irremediablemente dará lugar a resultados diferentes.
La foto es de la web ruizdequerol
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada