
La actualidad siempre ha sido un buen acicate para mejorar la cultura del pueblo. Gracias a ella, en los últimos años hemos aprendido términos como catenaria, ablación, OPA, statu quo, convoluto o prime-time, por ejemplo.
Nada de la nueva Gripe me es ajeno, que diría el filósofo. Ni a mí ni a nadie, de ahí que en todos los ámbitos de la sociedad se preparan las trincheras como ya ocurriera en aquél decepcionante “Efecto 2000”.
Lo que en un principio se llamó Gripe Porcina, ahora se denomina Gripe A. Los más avezados, aquéllos que aprendieron antes que nadie la diferencia entre VHS y UHF la abrevian como H1N1.
Nada de la nueva Gripe me es ajeno, que diría el filósofo. Ni a mí ni a nadie, de ahí que en todos los ámbitos de la sociedad se preparan las trincheras como ya ocurriera en aquél decepcionante “Efecto 2000”.
La empresa tampoco es ajena. Y por ello prevé altos niveles de absentismo “estacional” del que darán buena cuenta las ETT. La gripe llegará, sin duda. Pero lejos del alarmismo oficial, no debemos olvidar que se trata de un episodio que en general cursa con síntomas leves que no deben incapacitar más de cuatro días.
Francamente, en un momento donde la productividad tiene que ser el eje principal del remonte económico me preocupa cómo se va a comportar este país que hizo de la picaresca un género literario.
Dejemos que los alarmistas, hipocondríacos y los que buscan rédito político en esto hagan su trabajo. Pero el resto, los bien informados, tenemos la responsabilidad de transmitir tranquilidad y posponer la histeria a la tanda de penaltis de cualquier partido.
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