viernes, septiembre 18, 2009

¿Qué es lo que pasa en mi Empresa?


El otro día tuve la oportunidad de leer en el Financial Times la historia de Stephen Martin. “¿Qué es lo que pasa en mi empresa?” Esta es una pregunta que Stephen, CEO de Clugston Group (una empresa británica de ingeniería civil y logística) se planteaba continuamente, al igual que sus homólogos en innumerables empresas alrededor del mundo. A pesar de tener unos sistemas de información robustos notaba que le faltaba algo, así que ni corto ni perezoso se cambió el traje de raya diplomática por un mono de trabajo y bajó a las “trincheras” para descubrirlo de primera mano. Para pasar desapercibido y enterarse de las cosas, sin autocensura por parte de sus empleados, se cambió hasta el nombre y paso a ser Martin Walker, una persona normal que intentaba ganarse la vida dentro de la empresa. Martín descubrió innumerables cosas sobre el negocio que los trabajadores nunca comentaban con sus Mandos Intermedios y Directivos.

El ejemplo de Martin no es único, me viene a la cabeza el de un Director Comercial de una empresa líder en retail en España que lo primero que hizo, nada más aceptar el cargo, fue hacerse pasar por vendedor en un punto de venta, durante un mes, para conocer de primera mano la realidad de la Empresa, de los Clientes y del Equipo.
Tradicionalmente, el énfasis en la información se ha puesto en los canales formales: comités, cuadros de mandos, informes, reuniones de contraste, etc. La información obtenida de esta forma es fundamental para la gestión del negocio ya que nos permite obtener una visión robusta de la realidad.
Sin embargo, como descubrió Stephen, no toda la información que necesitamos aparece en los cuadros de mandos, informes o en las reuniones de dirección. Los cuadros de mandos e informes, están diseñados con rigor pero también pueden llegar a ser demasiado asépticos, faltando, en ocasiones, mucha información cualitativa. La información que podemos recibir en reuniones de trabajo puede ser incompleta ya que nuestros Mandos Intermedios ejercen de filtro hacia arriba y, además, ésta suele ser solo una fracción de lo que realmente sabe y conoce nuestro equipo (un vendedor no se lo va a contar todo a su jefe....). Y, para terminar, tampoco podemos guiarnos, cien por cien, por los informes de mercado ya que se basan en información precisa pero desactualizada ya que nuestro entorno, tan turbulento en los días actuales, puede haber cambiado drásticamente.
Los beneficios de incluir la comunicación informal en la toma de decisiones son claros: mejor conocimiento de la situación y con menos censuras, mayor agilidad de respuesta, disminución del tamaño de la zona ciega (al descubrir nuevas cosas sobre nosotros mismos que nosotros desconocíamos) y espontaneidad.


Por ello, es importante que potenciemos los canales de comunicación informales tanto con nuestro colaboradores como con nuestros proveedores, clientes e incluso con la competencia. Lo ideal sería que estos canales de comunicación informales fueran promovidos formalmente por la organización a partir de la cultura de la empresa, planes de marketing interno, etc. También, como personas, somos los primeros que podemos potenciarlos individualmente a través de acciones como networking, almuerzos, facilitando el número directo a nuestros colaboradores, acciones de mistery shopping, etc.
La información es clave para el proceso de toma de decisiones y por ello se tiene que contar con un sistema de información que provea de datos rigurosos y una estructura que apoye. Pero, como descubrió Stephen, la mejor respuesta a veces no se encuentra en los informes sino en tu mismo equipo. El cómo se aprende a descubrirla, ya es cosa de cada uno.

5 comentarios:

CampusCerdanya dijo...

Felicidades por el artículo. Como responsable comercial y de atención a clientes del hotel que abrimos hace 2 años en Puigcerdà(Campus Cerdanya) estoy convenciada de la importancia de la gestión de la información y de la comunicación tanto formal como informal. Las temporadas que hemos pasado sin comunicarnos con nuestro equipo por épocas de mucha actividad lo hemos notado en el animo del personal. La gente quiere ser escuchada y para ello hay que abrir canales de comunicación. Las épocas en que hemos estado más organizados y hemos potenciado la comunicación formal e informal, han surgido muchas oportunidades de mejora en los procesos y hemos trabajado de manera más organizada y con más motivación ya que haces párticipe al personal de primera línea de la mejoras en los procesos y en la atención al cliente que se implantan en la empresa. Nosotros hemos aprendido la lección.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo Nathalie, la información es esencial, pero es más importante aún saberla gestionar y aplicar adecuadamente. Creo que hay algunos directivos que escuchan y aplican adecuadamente, otros que parece que escuchan pero sin resultado alguno y otros que ni siquiera escuchan. Creo que el empleado no necesita únicamente ser escuchado, sino ver que sus comentarios, aportaciones, etc. han servido para algo, sino el esfuerzo por ambas partes no sirve de nada y la consecuencia es el no feed back del empleado...

fe dijo...

Un artículo que nos hace reflexionar y no perder de vista que el músculo de las empresas son nuestros empleados. Los tenemos que cuidar, escuchar y motivar. ¡Tienes toda la razón Nathalie!

Patufet dijo...

Hola Nathalie, me ha gustado tu artículo por lo que tiene de desmitificador de determinadas estructuras impuestas y ya asumidas como naturales en las Organizaciones con un tamaño que pudiéramos definir como de grande-mediana-empresa.
Los directivos, muchas veces cegados por el resplandor y brillo de los alógenos y fluorescentes de nuestros despachos y en algunos casos hasta por el brillo de los gemelos, olvidamos que la información y el conocimiento de la realidad de nuestra actividad profesional, es un flujo con vida propia y con una insuperable capacidad de mimetizarse con el nivel jerárquico de las Corporaciones.
La anécdota del principe que se visitió de vasallo para saber como vivía su pueblo, está bien, pero no es necesario repetirla al pie de la letra, aunque solo sea para poderlo explicar en un libro acerca de experiencias de éxito de nuestra carrera; lo que hay que tener es una aptitud generalmente escasa en nuestro entorno, consistente en identificar el valor real de la información que nos llega por múltiples cauces, no en correos, memorandos o informes, si no en cafeterías de empresa, en la hora del alumerzo en el bar del menú a 8€, en como visten y hablan nuestros empleados, en el grado de entusiasmo que transmiten en cuanto reciben nuestras directrices para tal o cual tarea, en las cosas que intuímos pero que no nos cuentan...etc.
El tema da para mucho y el artículo es tuyo Nathalie, así que lo dejamos aquí... de momento.

Angel Agueda dijo...

Como Project Manager que soy me parecen totalmente aplicables estas lecciones a esta disciplina.