jueves, septiembre 24, 2009

Más sobre recompensas [Ignacio Mazo]


El panorama es apasionante. La preocupación por la retribución y la recompensa está en el candelero, genera preocupación y ocupación por parte de los líderes mundiales. Da la sensación de que es el principal culpable de lo que ha pasado, que regulando los sistemas de incentivos se va a evitar la repetición de lo acontecido.

La realidad, sin embargo, es un poco más compleja. La situación económica que "padecemos" es el resultado de varios factores que unidos han provocado lo que alguien denominó como "la tormenta perfecta". Casi nadie discute que los sistemas de incentivos tuvieron algo que ver pero que no son la única causa y, probablemente, tampoco la fundamental. Si eso es así la propuesta de regular los sistemas de incentivos en el sector financiero parece una especie de "chivo expiatorio" populista.

Con esto no quiero decir que las cifras que se mueven y se han movido en algunas de las empresas del sector financiero no sean exageradas e inexplicables.

Exageradas, porque si se comparan con la ganancia media de un trabajador español, unos 20.400 euros según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial 2007 publicado recientemente por el INE, se constata la exageración. Inexplicables, porque es intelectualmente muy discutible defender que el abanico salarial en un organización pueda ser de más de 100 veces. Más aún si las referencias de alguien nada sospechoso como el banquero J.P. Morgan señalaban que una empresa exitosa debería tener un abanico salarial máximo de 20 veces.

Por tanto, sí creo que hay que trabajar sobre los esquemas de recompensas dándole valor científico a su análisis y ampliando el interés de los economistas y directivos sobre las recompensas. Sí creo que hay que poner en valor a los profesionales que se dedican a diseñar mecanismos de recompensas que contribuyan a alcanzar los objetivos de la empresa. También creo que hay que desarrollar un debate sobre sí son razonables las diferencias retributivas entre un ministro, juez, polícia o bombero en el ámbito público con otros profesionales "equivalentes" en el sector privado. Pero hagamoslo en serio no basándonos, excluisivamente, en la alarma social o en buscar algo ejemplarizante.


La imagen es de la web educamormarista