Ikea ha demostrado que se pueden crear mobiliario, complementos y utensilios con un diseño atractivo, muy prácticos y a precios asequibles. Del mismo modo, la comunicación es una tarea que depende más de la imaginación y la decisión estratégica que de los recursos disponibles. La moraleja es que no hace falta mucho dinero para disponer de herramientas eficaces.
En un entorno de crisis económica generalizada, como el actual, los recursos son especialmente escasos y se hace especialmente necesario sacar el máximo partido a los disponibles. Pero, en entornos favorables también hay organizaciones con recursos escasos que tienen que sacar el máximo partido a los recursos disponibles. Ni podemos quejarnos de no contar con recursos suficientes, ni estos serán siempre ilimitados, ni una gran cantidad de recursos garantiza más eficacia, ni podemos olvidarnos de dedicar la atención necesaria a la comunicación. No comunicar es absurdo e imposible. Podemos no decir nada, pasar desapercibidos o dar paso al rumor. Pero, cualquier actuación será interpretada por empleados, colegas, clientes o proveedores. Es imposible no comunicar.
En esta tesitura, ¿Qué se puede hacer? Claramente recurrir a la creatividad. No olvidemos que estamos en el Año de la Creatividad y la Innovación, instituido así por la Comisión Europea bajo el lema: “Imaginar. Crear. Innovar”. Aunque no hacían falta excusas, este hecho nos ofrece una muy buena. Y no sólo porque la falta de recursos nos obliga a perfeccionar canales y mensajes, sino porque la abundancia de los mismos sin ideas tampoco sirve para nada.
Las experiencias, los ejemplos, muchas veces ilustran qué y cómo se pueden hacer las cosas. Es el caso de la empresa Medtronic. Se trata de una compañía del sector de la biotecnología que desarrolla terapias implantables para enfermedades crónicas. Su plantilla está compuesta por personal altamente cualificado que, debido a su dispersión geográfica, adolecía de cierta falta de cohesión detectada en los estudios de clima. Ana Morales, Directora de Recursos Humanos, puso en marcha un ambicioso programa de gestión del cambio apoyado, entre otras palancas, en la comunicación interna. El objetivo era llevarlo a cabo con acciones que no supusiesen un desembolso económico importante y con el foco en la satisfacción y participación de los empleados.
A base de reuniones, cafés informativos y acciones de responsabilidad social, entre otras herramientas, consiguió alcanzar la meta. La experiencia demuestra que lo importante no son los recursos disponibles, sino las iniciativas que se pongan en práctica.
En un entorno de crisis económica generalizada, como el actual, los recursos son especialmente escasos y se hace especialmente necesario sacar el máximo partido a los disponibles. Pero, en entornos favorables también hay organizaciones con recursos escasos que tienen que sacar el máximo partido a los recursos disponibles. Ni podemos quejarnos de no contar con recursos suficientes, ni estos serán siempre ilimitados, ni una gran cantidad de recursos garantiza más eficacia, ni podemos olvidarnos de dedicar la atención necesaria a la comunicación. No comunicar es absurdo e imposible. Podemos no decir nada, pasar desapercibidos o dar paso al rumor. Pero, cualquier actuación será interpretada por empleados, colegas, clientes o proveedores. Es imposible no comunicar.
En esta tesitura, ¿Qué se puede hacer? Claramente recurrir a la creatividad. No olvidemos que estamos en el Año de la Creatividad y la Innovación, instituido así por la Comisión Europea bajo el lema: “Imaginar. Crear. Innovar”. Aunque no hacían falta excusas, este hecho nos ofrece una muy buena. Y no sólo porque la falta de recursos nos obliga a perfeccionar canales y mensajes, sino porque la abundancia de los mismos sin ideas tampoco sirve para nada.
Las experiencias, los ejemplos, muchas veces ilustran qué y cómo se pueden hacer las cosas. Es el caso de la empresa Medtronic. Se trata de una compañía del sector de la biotecnología que desarrolla terapias implantables para enfermedades crónicas. Su plantilla está compuesta por personal altamente cualificado que, debido a su dispersión geográfica, adolecía de cierta falta de cohesión detectada en los estudios de clima. Ana Morales, Directora de Recursos Humanos, puso en marcha un ambicioso programa de gestión del cambio apoyado, entre otras palancas, en la comunicación interna. El objetivo era llevarlo a cabo con acciones que no supusiesen un desembolso económico importante y con el foco en la satisfacción y participación de los empleados.
A base de reuniones, cafés informativos y acciones de responsabilidad social, entre otras herramientas, consiguió alcanzar la meta. La experiencia demuestra que lo importante no son los recursos disponibles, sino las iniciativas que se pongan en práctica.
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