Como consultor llevo oyendo desde hace años el deseo por buena parte de mis clientes de contratar personal joven con el objetivo explícito de “amoldarlo” a la cultura de la empresa.
De hecho en las épocas de bonanza ha sido frecuente la contratación de personal joven y poco cualificado. La formación se la proporcionaba la empresa con lo cual se conseguían dos objetivos: personas formadas al “estilo” de la empresa y personas agradecidas por la formación recibida lo que generaba un compromiso más allá del sentido del deber.
En este sentido quien más éxito ha tenido (junto con algunos mayoristas de software) han sido las Entidades Bancarias.
Hoy día contratar un titulado joven, a buen precio, es relativamente fácil si se siguene las clásicas etapas de: prácticas estudiantiles, becario, becario “ascendido”, contrato “en prácticas”, contrato temporal… hasta finalmente contrato como Dios manda.
Hace 15, 20, 30 años no era tan fácil… ni tan barato por lo que era frecuente contratar auxiliares administrativos. Con el tiempo y la debida formación específica muchos de aquellos auxiliares administrativos de hace 15-30 años han llegado a Directores de Oficina e incluso Jefes de Zona.
He dicho tiempo y formación… pero en realidad el tiempo y la formación (proporcionada con alta “generosidad” por las Entidades) estaban sustentadas en una inmensa capacidad de esfuerzo, trabajo, ambición de progreso y, cómo no, Identificación con la Entidad (derivada del agradecimiento que suponía la oportunidad de haber podido hacer “carrera”).
A principios del siglo XXI las Entidades Bancarias tienen un cuerpo profesional directivo formado “a medida”, con muchos años de experiencia en la propia Entidad y completamente identificados con la misma.
El otro día en la radio oí que la crisis actual se va a llevar por delante el 30% de las sucursales bancarias de este país. Algunas (las menos) por optimización de costes de cada Entidad, otras (las más) producto de las nuevas fusiones que se perciben en lontananza.
En España hay unas 40.000 oficinas bancarias (en números redondos y según el Periódico de Aragón, 25.000 de cajas y 15.000 de bancos, cerca de una oficina por mil habitantes) lo que supone cerrar unas 13.400 oficinas.
Dicho de otro modo podemos estimar que más de 15.000 directivos de banca van a quedar en paro a consecuencia de esta crisis.
Las preguntas que nos debemos hacer a continuación son:
¿qué formación tienen estos directivos? De forma mayoritaria la impartida por el Banco exclusivamente.
¿qué experiencia tienen? Los últimos 15-20 años (y en algunos casos más), en el mismo banco incluso muchas veces en la misma plaza.
¿qué saben hacer además de ser directores de ese banco? ¿qué han hecho además de trabajar para el Banco?
Es decir el Banco se ve obligado a despedir a una persona que tiene muy difícil la recolocación en el mismo sector ya que el resto de Entidades va a hacer lo mismo…
Fuera de ese sector… ¿qué perspectivas tiene esa persona?
En resumen, al estilo de Pigmalión, las Entidades han formado a 15.000 personas a su imagen y semejanza pero la pregunta ahora es… ¿Qué hacemos con nuestros Pigmaliones?
De hecho en las épocas de bonanza ha sido frecuente la contratación de personal joven y poco cualificado. La formación se la proporcionaba la empresa con lo cual se conseguían dos objetivos: personas formadas al “estilo” de la empresa y personas agradecidas por la formación recibida lo que generaba un compromiso más allá del sentido del deber.
En este sentido quien más éxito ha tenido (junto con algunos mayoristas de software) han sido las Entidades Bancarias.
Hoy día contratar un titulado joven, a buen precio, es relativamente fácil si se siguene las clásicas etapas de: prácticas estudiantiles, becario, becario “ascendido”, contrato “en prácticas”, contrato temporal… hasta finalmente contrato como Dios manda.
Hace 15, 20, 30 años no era tan fácil… ni tan barato por lo que era frecuente contratar auxiliares administrativos. Con el tiempo y la debida formación específica muchos de aquellos auxiliares administrativos de hace 15-30 años han llegado a Directores de Oficina e incluso Jefes de Zona.
He dicho tiempo y formación… pero en realidad el tiempo y la formación (proporcionada con alta “generosidad” por las Entidades) estaban sustentadas en una inmensa capacidad de esfuerzo, trabajo, ambición de progreso y, cómo no, Identificación con la Entidad (derivada del agradecimiento que suponía la oportunidad de haber podido hacer “carrera”).
A principios del siglo XXI las Entidades Bancarias tienen un cuerpo profesional directivo formado “a medida”, con muchos años de experiencia en la propia Entidad y completamente identificados con la misma.
El otro día en la radio oí que la crisis actual se va a llevar por delante el 30% de las sucursales bancarias de este país. Algunas (las menos) por optimización de costes de cada Entidad, otras (las más) producto de las nuevas fusiones que se perciben en lontananza.
En España hay unas 40.000 oficinas bancarias (en números redondos y según el Periódico de Aragón, 25.000 de cajas y 15.000 de bancos, cerca de una oficina por mil habitantes) lo que supone cerrar unas 13.400 oficinas.
Dicho de otro modo podemos estimar que más de 15.000 directivos de banca van a quedar en paro a consecuencia de esta crisis.
Las preguntas que nos debemos hacer a continuación son:
¿qué formación tienen estos directivos? De forma mayoritaria la impartida por el Banco exclusivamente.
¿qué experiencia tienen? Los últimos 15-20 años (y en algunos casos más), en el mismo banco incluso muchas veces en la misma plaza.
¿qué saben hacer además de ser directores de ese banco? ¿qué han hecho además de trabajar para el Banco?
Es decir el Banco se ve obligado a despedir a una persona que tiene muy difícil la recolocación en el mismo sector ya que el resto de Entidades va a hacer lo mismo…
Fuera de ese sector… ¿qué perspectivas tiene esa persona?
En resumen, al estilo de Pigmalión, las Entidades han formado a 15.000 personas a su imagen y semejanza pero la pregunta ahora es… ¿Qué hacemos con nuestros Pigmaliones?
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