
¿Cuántas veces la palabra crisis no ha sido excusa para no afrontar diferentes problemas en la empresa? Es frecuente escuchas frases parecidas a: “Eso estaría bien pero ahora no es el momento…” “Como estamos en crisis… “ “Ahora de lo que se trata es de sacar a la empresa adelante…”
Y es cierto que muchas veces, muchas ideas suponen una inversión para la que no es el momento. Pero también es cierto que muchas veces la palabra crisis se utiliza como excusa para no escuchar nuevas ideas.
Tenemos miedo a la creatividad. Tenemos miedo a las ideas innovadoras. Y más en tiempo de crisis. En tiempos de bonanza el que más y el que menos se puede permitir alguna alegría… en tiempo de crisis, el miedo predomina.
Sin embargo es cuando más necesario es tener ideas, nuevas ideas, ideas diferentes e innovadoras de cómo hacer lo mismo de manera distinta o, más radicalmente, de como hacer otras cosas para mantener los resultados…
Cualquiera que lea estas líneas dirá “es cierto” “cuánta razón tiene” y a continuación el “pero” que justificará la no escucha: Pero… ¿cómo se hace? ¿Cómo podemos hacer para tener ideas nuevas sin necesidad de gastar? (después de todo estamos en crisis). En teoría está bien… Pero ¿Cómo lo puedo llevar a cabo?
Me disgustan los peros. Me divierten pero me disgustan.
Para no desviarnos. Tener ideas en un área, departamento o empresa es relativamente fácil.
Supongamos que tenemos un problema. Se solicita a todos los empleados de la empresa que tenga o puedan tener alguna vinculación con el problema (o que lo conozcan) que manden por mail una idea diaria para solucionar, minimizar o afrontar el problema, durante un período de tiempo determinado (pongamos por ejemplo un mes). Se nombra un responsable de recoger y recopilar todos los mails y diariamente clasifica o hace un resumen de las ideas más interesantes del día y lo circula de modo que puedan servir de inspiración para el día siguiente.
El efecto práctico es que al cabo del mes hemos podido recopilar tantas ideas como empleados multiplicados por treinta. Es evidente que la mayor parte de las mismas serán inadecuadas o inaplicables… pero entre tantas ideas ¿no habrá algunas que merezca la pena ensayar o cuando menos estudiar con más detenimiento…?
Y, en el peor de los casos, ¿se podría celebrar un brainstorming físico ya que hemos celebrado uno virtual de un mes de duración? Después de un mes de estar dando vueltas a ideas… el problema y la solución están lo suficientemente maduros como para que surjan ideas poderosas…
Puede haber creatividad en tiempos de crisis. Es más puede haber creatividad barata (ojo, de bajo coste, no de bajo valor). Simplemente se trata de querer y de intentar.
Y es cierto que muchas veces, muchas ideas suponen una inversión para la que no es el momento. Pero también es cierto que muchas veces la palabra crisis se utiliza como excusa para no escuchar nuevas ideas.
Tenemos miedo a la creatividad. Tenemos miedo a las ideas innovadoras. Y más en tiempo de crisis. En tiempos de bonanza el que más y el que menos se puede permitir alguna alegría… en tiempo de crisis, el miedo predomina.
Sin embargo es cuando más necesario es tener ideas, nuevas ideas, ideas diferentes e innovadoras de cómo hacer lo mismo de manera distinta o, más radicalmente, de como hacer otras cosas para mantener los resultados…
Cualquiera que lea estas líneas dirá “es cierto” “cuánta razón tiene” y a continuación el “pero” que justificará la no escucha: Pero… ¿cómo se hace? ¿Cómo podemos hacer para tener ideas nuevas sin necesidad de gastar? (después de todo estamos en crisis). En teoría está bien… Pero ¿Cómo lo puedo llevar a cabo?
Me disgustan los peros. Me divierten pero me disgustan.
Para no desviarnos. Tener ideas en un área, departamento o empresa es relativamente fácil.
Supongamos que tenemos un problema. Se solicita a todos los empleados de la empresa que tenga o puedan tener alguna vinculación con el problema (o que lo conozcan) que manden por mail una idea diaria para solucionar, minimizar o afrontar el problema, durante un período de tiempo determinado (pongamos por ejemplo un mes). Se nombra un responsable de recoger y recopilar todos los mails y diariamente clasifica o hace un resumen de las ideas más interesantes del día y lo circula de modo que puedan servir de inspiración para el día siguiente.
El efecto práctico es que al cabo del mes hemos podido recopilar tantas ideas como empleados multiplicados por treinta. Es evidente que la mayor parte de las mismas serán inadecuadas o inaplicables… pero entre tantas ideas ¿no habrá algunas que merezca la pena ensayar o cuando menos estudiar con más detenimiento…?
Y, en el peor de los casos, ¿se podría celebrar un brainstorming físico ya que hemos celebrado uno virtual de un mes de duración? Después de un mes de estar dando vueltas a ideas… el problema y la solución están lo suficientemente maduros como para que surjan ideas poderosas…
Puede haber creatividad en tiempos de crisis. Es más puede haber creatividad barata (ojo, de bajo coste, no de bajo valor). Simplemente se trata de querer y de intentar.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada