miércoles, abril 29, 2009

Un vaso de agua [Carlos Espinosa]


Con frecuencia menciono a mi maestro en esto de la dirección de personas, Roberto Albaizar; Ingeniero Industrial y director de RRHH en varias organizaciones importantes de nuestro país como el Banco Atlántico, y con el que tuve la oportunidad de crecer personal y profesionalmente en Soluziona, y más tarde seguir colaborando en Aena.
Decía siempre Roberto que el conocimiento de RRHH cabía en un vaso de agua. Cuando un doctor ingeniero industrial dice esto hay que, al menos, "parar la bola" y reflexionar con cierta calma. ¿Puede ser posible que los modelos de gestión de personas sean técnicamente sencillos?, ¿no será acaso que hay ciertos superdotados capaces de interiorizar las más complejas, holísticas y esotéricas herramientas de gestión de forma excepcional?.
Mi experiencia personal, se intuye supongo, es que sí caben. Los cimientos son siempre los mismos y han evolucionado poco: arquitectura de competencias, evaluación de personas, organización, desempeño, desarrollo, etc...se guían por principios que quedaron sólidamente estructurados desde mediados de los setenta a los noventa, por buscar un intervalo amplio temporal.
¿Dónde está entonces la esencia de este delicado rol?, ¿qué diferencia a los grandes directivos de recursos humanos de los demás?, ¿cuál es la diferencia entre la efectividad y los fuegos artificiales?, ¿entre la contribución al negocio y a las personas y el auto-complacerse en el puesto estérilmente?.
Viendo a algunos directores de RRHH a los que admiro y he admirado, comenzando por Roberto, pero sin duda en este Top Ten está, entre otros, Plácido Fajardo, uno de los más respetados ejecutivos de dirección de personas de nuestro país en toda su etapa en Telefónica, diría yo que todos ellos tienen algunas características comunes:
1) Son personas sencillas, de lenguaje claro y con gran inteligencia.
2) Les gusta conceptualizar pero para generar soluciones de negocio y para el negocio, no como ejercicio en sí mismo.
3) Se rodean de los mejores y sobre todo les hacen brillar, les atribuyen todos los méritos cuando la cosa salen bien y cobijan a sus equipos bajo su ala cuando la tormenta arrecia.
4) Saben lidiar con los directivos más difíciles sin perder la paciencia, insistiendo una y otra vez en base a premisas racionales y contrastadas en el mundo de la gestión de personas.
5) Identifican cuando han sido derrotados, dan un paso atrás y emprenden otro camino, osea, son capaces de ver y vivir la vida en positivo.
6) Viven obsesionados por el desarrollo de los demás, disfrutan viendo crecer a cuantos les rodean.
7) Disponen de profundas creencias y valores personales.
8) .... hacen (o al menos lo intentan) lo que dicen a los demás directivos que deben hacer.
No es lista exclusiva ni exhaustiva, es simplemente una breve descripción de comportamientos observados (usando nuestra jerga) en algunos de estos grandes profesionales de la dirección de personas.
El resto, todo lo demás, es un vaso de agua.


La foto es de espacioverde.org