miércoles, abril 08, 2009

¿Qué papel juega la sabiduría en nuestro autoliderazgo?


La noche del viernes estuve en una cena en casa de mi amigo Juan. Tuve la suerte de que invitara también a dos personas, Diana y Agnes. Ambas tenían una importante bagaje dirigiendo equipos en entornos multinacionales, bajo gran presión, y sobre todo, son unas excelentes profesionales y personas, muy trabajadas interiormente.

Diana comentó que había estado recientemente con los profesores de una importante escuela de negocios de la India, y que dos de los más eméritos de ellos, con sus largas barbas blancas, comentaban que el liderazgo en occidente está muy bien, pero que solo Se halla centrado en la acción, acción y acción. En Hacer. Y que se olvidaba del ser. Que le faltaba "wisdom"=sabiduría.

Y que eso es lo que echaban en falta en nuestro liderazgo: sabiduría.

Y ¿es eso cierto? creo que dieron en el clavo, porque también pienso que el fundamento del liderazgo está en el ser, y luego en el hacer, para que este hacer tenga sentido. Creo que nos falta alma liderando, que nos quedamos en la superficie, que somos efectivos en el corto plazo. Que somos el cirujano que opera un problema quirúrgico, pero que no lo cura, pues no va a las raices que lo generaron. Así que ejercemos un liderazgo superficial, resolutivo a corto, inerme a largo plazo.
Y ahora la pregunta sería ¿Y cómo se podría plasmar la sabiduría? ¿como podríamos vivir el día a día sabiamente, o más sabiamente que ahora mismo?

Para salir del paso, pues no pienso que sea para nada una pregunta fácil de responder, se me ocurren algunas cosas:

1. hacer caso a nuestra brújula interior, a ese foco de sabiduría que ya llevamos dentro, eso que muchas veces llamamos intuición, y que es ir directamente a la fuente. Creo que el ser sabio que todos llevamos dentro, ya sabe lo que hay que hacer, aunque no le escuchamos

2. Saber dar importancia a lo que la tiene, y quitársela a lo que no. Saber trivializar los sucesos de nuestra vida, y ponerlos en su sitio

3. Saber reírse de uno mismo, y practicarlo con asiduidad

4. Conocer el mundo y las personas, tener curiosidad por entender. Estos profesiores eméritos de la India decían que uno de los primeros pasos para ser sabio era ampliar nuestra cultura, nuestras miras, nuestros conocimientos sobre lo que sucede a nuestro alrededor

5. Poner el foco de nuestra acción en la contribución, en el bien común, empezando por un egoísmo sano (estar bien conmigo para ser útil a otros)

6. Vivir usando y disfrutando nuestros talentos

7. Clarificar cual es la misión, el para qué, que más nos llena

Se que no es fácil para nada asumir y practicar estos puntos, pero como cualquier ideal, fija una dirección por la que transitar en la vida profesional y todos los demás ámbitos, sabiendo que nunca podremos alcanzarlo en plenitud, pero sí conseguir ser mejores cada día. Y creo que esa es una obligación de todo ser humano: ser lo mejor que uno puede ser, en beneficio de uno mismo y del mundo.