lunes, marzo 16, 2009

Lo que leo y lo que no leo

Esta de hoy será probablemente mi aportación al blog más sufrida de las que he hecho hasta ahora. Estoy subido a un avión rumbo al congreso de la ASTD (www.astd.org) que se celebrará en San Diego y, o bien estoy engordando, o es que el espacio del asiento se ha encogido.

Es un día de sentimientos contradictorios. Por un lado estoy contento porque me voy, un año más, al congreso de mayor nivel en F&D de todo el mundo y me toca moderar una mesa redonda con tres panelistas, todos ellos de continentes diferentes. También estreno un portátil de esos pequeños y ligeros, que son las características que más valoro en un trasto de estos y, además, con batería para la mitad del vuelo. Por otro lado, no podré pasar el fin de semana con mi hijo y estoy cansado fruto de una semana intensa, una más, y del madrugón para poder llegar pronto al aeropuerto (¿o era de noche pero, muy tarde?).

Al hilo de mis sentimientos contradictorios, me viene a la cabeza el refrán “¡no hay mal que por bien no venga!”. Y es que hoy, por fin, he tenido tiempo de leer toda la prensa habida y por haber.

Perezosamente, y como es habitual, he empezado por los titulares. Enseguida descubro que muchas de las noticias que leo son las mismas ¿Y para qué, me pregunto, habré comprado tantos periódicos distintos si las noticias son las mismas? ¿Habré tirado mi dinero? Pero analizando las portadas empiezo a ver que el tamaño de los titulares condiciona la importancia que el periódico otorga a la noticia y que no todos los periódicos priorizan por igual las noticias. Es más, algunas informaciones tienen fotos y otras no. Seguro que debe ser por algo. Ummm..., esto se pone interesante, pienso.

Una vez eliminadas las legañas paso a leer más allá de los titulares. Me ayudo con el mismo dedo índice con el que he limpiado mis legañas. ¿Qué haría yo sin mi dedo índice? Me doy cuenta que la yema de mi dedo está sucia de la tinta del periódico. Son las noticias de hoy, bueno de ayer. Quiero sabe qué ha pasado y qué no ha pasado pero, sobre todo, cómo y porqué lo cuentan. ¿Qué sería de la prensa sin noticias? Ufff..., y con la cantidad de texto que hay que llenar cada día...

¿Porqué una noticia es una noticia? ¿Quién la genera? ¿Por qué se escribe de determinada manera? ¿Cuándo una noticia deja de ser noticia? En resumen, ¿quién o quienes, porqué y para qué nos influencian día tras día?

Buscando respuestas a las preguntas que me hago, cuanto añoro las trampas en el solitario, no encuentro demasiadas. Sin embargo, sí que a través de las noticias, actuales o pasadas, intuyo algunas de las respuestas.

La última vez que pude leer toda la prensa, hacia el verano pasado, el tema candente eran los casos de personas atacadas por perros ¿Dónde estaría yo el día en que salía en los periódicos que los perros y los humanos habían firmado la paz? ¿Y el día en que se descubrió la vacuna contra la gripe aviar? ¿O es que murieron todas las aves y no le dedicaron demasiado espacio a la noticia en prensa? ¿Y la noticia del fin de las vacas locas?

Entiendo que hay noticias que están de moda y que una moda es una tendencia lo suficientemente mala como para que no perdure. Lo que me preocupa es desconocer quién influencia y porqué se amplifican determinadas noticias a favor, o en contra, de otras. ¿Quién marca el menú de las noticias que nos comemos?

Entiendo que hay noticias que pretenden contribuir a la lucha contra problemas sociales, aún a pesar de no compartir toda la información. Apuesto, como en el caso de la violencia de género, porque la prensa amplifique este problema social y contribuya de alguna manera a mitigar semejante lacra. Sin embargo, me preocupa enormemente que no se cuente que, por fin algo positivo, España tiene una tasa menor de muertes por violencia de género que la de los países nórdicos, o que hay miles y miles de denuncias falsas por violencia de género presentadas por esposas despechadas. O que, el número de muertes por violencia de género cometidas por ciudadanos españoles está bajando a lo largo de los últimos años y que si el saldo total se mantiene es por el incremento derivado del fenómeno migratorio. ¿Es suficientemente conocido que en España cada año mueren muchos niños, casi la mitad de la cifra de víctimas por violencia de género, a manos de sus propios padres?

Los ojos me escuecen. ¿Será por la tinta del periódico que mi dedo ha metido en mis ojos, por el jet lag o por el tenor de las noticias, escritas y obviadas?

Pero, además de noticias de moda, sesgadas o incompletas, hay otras noticias que no se difunden. ¿Será porque no son suficientemente noticia? Por ejemplo, otra enfermedad social, el suicidio. ¿Sabemos que en España se suicidan anualmente tantas personas como las que mueren por accidentes de tráfico? ¿Y el número de muertos por la droga?

Sobre los medios de comunicación sólo una cosa tengo clara: son necesarios. De hecho, a través de este blog, que también es un medio de comunicación, he podido manifestar y difundir mi opinión y centrarme en los temas que he considerado prioritarios. ¿Será que no me gustan que hagan lo que yo hago?
Esa pregunta la dejaremos para otro día. Empieza a gustarme esto del blog.