ESTRATEGIA Y TÁCTICA EN AJEDREZ, SEMEJANZAS CON EL MANAGEMENT
En ajedrez un peón doblado surge cuando éste captura un peón o pieza enemigo. Según las normas de juego un peón captura (en términos coloquiales se dice “come”) en oblicuo, es decir a una pieza o peón que está en la casilla oblicua de delante. Este movimiento implica cambiar de columna desde la que estaba a la de al lado. Como lógicamente en esa columna había ya un peón desde la posición inicial del juego nos encontramos con que en dicha columna hay dos peones. Es lo que se denomina peón doblado.El tratamiento del peón doblado en ajedrez es peculiar. Habitualmente se considera una debilidad ya que las posibilidades de defenderse mutuamente quedan excluidas y las de amenazar o avanzar muy disminuidas. Si además el peón doblado se encuentra aislado en esa columna (en ninguna de las columnas adyacentes hay peones) la debilidad es considerable.En ocasiones en las empresas sucede algo por el estilo. No hace mucho me comentaban que en cierta empresa habían puesto al frente del departamento “X” a una persona de confianza del Director General. Lo bueno del caso es que se mantenía en el puesto al anterior Jefe de Departamento, mejor dicho, a éste le habían puesto por encima a la persona de confianza.Es la típica imagen de un peón pasado. Los dos en la misma columna con la misma perspectiva (avanzar a través de la columna), estorbándose el avance y sin poder defenderse mutuamente. Dos directivos al cargo del mismo departamento, con las mismas responsabilidades pero uno delante del otro, es decir, uno estorbando al otro y sin ánimo ni ganas de colaborar mutuamente.¿Cuál puede ser el resultado en la empresa? Veamos previamente cuál es el tratamiento en una partida de ajedrez.Cuando un jugador tiene un peón doblado en su posición es consciente de que es una debilidad (empresarialmente diríamos una ineficiencia) y que tiene que eliminarlo a la mayor brevedad. Llegar al final de partida con un peón pasado puede llevar a perderla.¿Porqué, si es una debilidad, un jugador accede a tenerla? Un peón doblado suele ser inevitable, si un jugador accede a tenerlo es porque no tenía otra posibilidad. Debe realizar la captura para no perder material y por ello el peón queda doblado. En la empresa pasa exactamente lo mismo: para evitar males mayores se hace preciso “duplicar” la cabeza del departamento.Eso no es bueno, de la misma forma que no es bueno doblar un peón, pero a veces es la alternativa preferible, es decir un mal menor. Lo realmente grave sería no ser consciente que eso es una debilidad, el que sea un mal menor no significa que no sea malo.De la misma forma que un ajedrecista sabe que debe eliminarlo a la mayor brevedad el Director General debe saber que esa situación debe ser resuelta en poco tiempo. En el ajedrez, la estrategia más frecuente es avanzar el peón, procurando crear amenazas y forzar el cambio del peón doblado por otro enemigo no doblado, con lo que se elimina la debilidad y se restablece el equilibrio.En la empresa, el paralelismo sería utilizar el nuevo “jefe” para abrir camino, generar un nuevo estilo en el departamento, resolver problemas que previamente estaban estancados, afrontar nuevos retos… y al final, con la situación “reestructurada” ubicar este nuevo “jefe” en otra posición que nos aporte ventajas competitivas.Pero ¿Qué ocurre cuando no es factible ninguna de las dos alternativas? ¿Ni avanzar el peón adelantado ni sacrificar el retrasado? Según la partida se acerca al final del partida, la debilidad de los peones doblados va adquiriendo mayor importancia. En el peor de los casos el ajedrecista sacrifica uno de los dos peones.En la empresa supone que uno de los dos jefes tiene que dejar el puesto. Uno de ellos deberá ser sacrificado e ir a otro sitio con el coste que ello supone. Recuérdese que en este caso se está optando, nuevamente, por un mal menor ya que mantener indefinidamente la situación “provisional” de doble cabeza puede ocasionar un perjuicio mayor. La enseñanza práctica que podemos sacar en management es que este tipo de situaciones no es bueno. Se puede hacer si no hay más remedio pero siendo consciente en todo momento que es una situación que hay que cambiar a la mayor brevedad por lo que hay que tener prevista la salida de la misma, so pena de tener que “sacrificar” tarde o temprano el peón avanzado.
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