lunes, marzo 02, 2009

Directivos en caída libre

En épocas de caída, que crisis ya hicimos hace unos cuantos meses, los ojos se ponen en el empleo, ¡iba siendo hora! bendita costumbre la de abordar los problemas cuando los tenemos encima y no prevenir. ¿Tendrá algo que ver con el liderazgo y la visión de futuro?
El líder, para estas líneas el directivo, tiene la obligación de adelantarse a los acontecimientos y preparar a su organización para afrontar las vicisitudes del futuro, aunque sea próximo. Pero, ¿cómo se puede hacer esto si también él está con la espada de Damocles sobre su cabeza?
Las situaciones económicas de caída se retroalimentan, y cuanto más pronunciada es mayor es ese efecto. El hecho de que quienes toman las decisiones y, dirigen con ellas nuestras organizaciones, tengan también puesta su mente en los problemas personales de la pérdida de empleo, hace que su función tenga algunos grados más de dificultad. Las posibilidades de que las decisiones sean de menor calidad se incrementan y a su vez la marcha de la organización se vea afectada.
En estos momentos, y tratando de adelantarnos al futuro próximo, hay que cuidar más que nunca a aquellos que tienen el valor de la estrategia, que son capaces de tomar decisiones e conseguir que la organización navegue en estas aguas turbulentas, sin añadirles más dificultades.
Ahora hay que cohesionar los comités de dirección, ayudar a alinear los valores personales con los profesionales, en definitiva, invertir en todas las herramientas que nos ofrecen los gestores de personas con el fin de posibilitar la mayor tranquilidad posible de nuestros directivos. Ellos se juegan sus puestos y los de muchos otros.
Una empresa, como un país, no se puede gestionar a corto plazo. Todas las medidas deben ser eficientes, como la de los 400 € (perdón por la hilaridad) y encaminadas a la mayor productividad. Es difícil incrementar la productividad cuando la falta de empuje, la creatividad y la seguridad están en juego. Por eso y mirando más allá, es más rentable invertir en conseguir unos directivos alineados con la situación que simplemente ahorrar costes y dejar que se desgasten.
Las posibilidades de éxito de la función directiva en estos tiempos pasan por seguir tomando decisiones con la menor o, al menos con la misma presión, que en épocas anteriores. Hay que seguir invertir en ellos, los directivos también son personas.