Hacía tiempo que no salía del cine con una sonrisa de oreja a oreja, y más en estos tiempos que corren. ¿Es posible que nos olvidemos durante 90 minutos de las “malas” noticias que nos atacan constantemente? Esta película tiene la respuesta: “Bienvenidos al Norte” ha sido la película más taquillera en la historia de Francia y está arrasando en nuestro país. También ha obtenido el Gran Premio del Público en el festival de Sevilla y compitió por el Premio del Público de la Academia de cine Europea.
¿Qué nos cuenta “Bienvenidos al Norte”? Philippe es el responsable de una oficina de correos al sur de Francia. Presionado por su mujer, busca desesperadamente un ascenso pero le pillan haciendo “trampas”. Como castigo le envían a una pequeña ciudad, Bergues, en el norte de Francia, un lugar inhóspito donde siempre hace frío y con un dialecto enrevesado e incomprensible, el Chetti. Aunque apenas entiende una palabra, Philippe pronto se da cuenta de que el lugar está lleno de encantos y que su equipo de correos se desvive por hacerle la vida agradable, especialmente Antoine (director y protagonista) con quien entabla una gran amistad. Todo va sobre ruedas hasta que su mujer decide irse con él a Bergues para ayudarle a soportar ese tormento, dado que Philippe no le ha contado que, en realidad, ha encontrado la horma de su zapato. Antoine y los demás empleados de correos hará las mil y una para ayudar a Philippe a mantener el engaño.
La esencia de la historia radica en el “traúmatico” proceso de adaptación de Philippe a su nueva comunidad de adopción, que resulta muy divertido, y como este proceso repercute en la nueva orientación de su vida personal. Más allá de las risas me quedo con la frase de que, ahora más que nunca,“el miedo a perder nos hace perder”. Al principio, Philippe, como muchos de nosotros, percibe el cambio como una AMENAZA y se queda “paralizado y aterrorizado” ante los habitantes de Bergues. Sin embargo, poco a poco va cambiando de actitud y este NO-Miedo hace que adopte una nueva postura viendo muchas oportunidades de crecimiento personal.
¿Qué barreras tenemos?, ¿Qué nos frena a veces? La película es un alegato contra los prejuicios o paradigmas mentales que todos tenemos y que nos impiden, muchas veces, cambiar nuestros comportamientos. Los juicios que emitimos condicionan constantemente nuestra manera de relacionarnos con el mundo y la mayoría de nosotros emitimos juicios que no nos pertenecen. Muchos de estos juicios son limitadores y ejercen gran influencia a la hora de ponernos barreras para intentar cosas nuevas, como modelos mentales incuestionables. Muchas leyes “mentales” tienen más fuerza en nuestra vida que las leyes “físicas”, especialmente la Ley de la Creencia: “todo aquello en lo que creemos, sea verdadero o falso, condiciona nuestras acciones para que sean coherentes con estas creencias”. No son las circunstancias las que condicionan nuestra vida, sino la interpretación de las mismas, a modo de profecía que se autocumple.
Philippe descubre que el “o cambias o te cambian” es la máxima no sólo para sobrevivir sino para triunfar en un nuevo entorno “hostil”. Como dice Jack Welch, ex Presidente y CEO de la General Electric, “si el índice de cambio dentro de la empresa es menor que el índice de cambio de su entorno, su final está próximo”.
Cuando Philippe cambia su comportamiento y acaba hablando en “chetti” se produce un nuevo efecto: los lazos de su pequeña comunidad se refuerzan y se genera una energía común con la que ni siquiera soñaban.
Aquí me gustaría pararme a reflexionar: ¿queremos innovar, buscar alternativas nuevas, nuevos nichos de negocio? Volvamos al Norte: pensar en grande y actuar en pequeño. Os remito a la Teoría del Apego de John Bowly: “existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos”. Aquí, los Philippe somos todos.
¿Qué nos cuenta “Bienvenidos al Norte”? Philippe es el responsable de una oficina de correos al sur de Francia. Presionado por su mujer, busca desesperadamente un ascenso pero le pillan haciendo “trampas”. Como castigo le envían a una pequeña ciudad, Bergues, en el norte de Francia, un lugar inhóspito donde siempre hace frío y con un dialecto enrevesado e incomprensible, el Chetti. Aunque apenas entiende una palabra, Philippe pronto se da cuenta de que el lugar está lleno de encantos y que su equipo de correos se desvive por hacerle la vida agradable, especialmente Antoine (director y protagonista) con quien entabla una gran amistad. Todo va sobre ruedas hasta que su mujer decide irse con él a Bergues para ayudarle a soportar ese tormento, dado que Philippe no le ha contado que, en realidad, ha encontrado la horma de su zapato. Antoine y los demás empleados de correos hará las mil y una para ayudar a Philippe a mantener el engaño.
La esencia de la historia radica en el “traúmatico” proceso de adaptación de Philippe a su nueva comunidad de adopción, que resulta muy divertido, y como este proceso repercute en la nueva orientación de su vida personal. Más allá de las risas me quedo con la frase de que, ahora más que nunca,“el miedo a perder nos hace perder”. Al principio, Philippe, como muchos de nosotros, percibe el cambio como una AMENAZA y se queda “paralizado y aterrorizado” ante los habitantes de Bergues. Sin embargo, poco a poco va cambiando de actitud y este NO-Miedo hace que adopte una nueva postura viendo muchas oportunidades de crecimiento personal.
¿Qué barreras tenemos?, ¿Qué nos frena a veces? La película es un alegato contra los prejuicios o paradigmas mentales que todos tenemos y que nos impiden, muchas veces, cambiar nuestros comportamientos. Los juicios que emitimos condicionan constantemente nuestra manera de relacionarnos con el mundo y la mayoría de nosotros emitimos juicios que no nos pertenecen. Muchos de estos juicios son limitadores y ejercen gran influencia a la hora de ponernos barreras para intentar cosas nuevas, como modelos mentales incuestionables. Muchas leyes “mentales” tienen más fuerza en nuestra vida que las leyes “físicas”, especialmente la Ley de la Creencia: “todo aquello en lo que creemos, sea verdadero o falso, condiciona nuestras acciones para que sean coherentes con estas creencias”. No son las circunstancias las que condicionan nuestra vida, sino la interpretación de las mismas, a modo de profecía que se autocumple.
Philippe descubre que el “o cambias o te cambian” es la máxima no sólo para sobrevivir sino para triunfar en un nuevo entorno “hostil”. Como dice Jack Welch, ex Presidente y CEO de la General Electric, “si el índice de cambio dentro de la empresa es menor que el índice de cambio de su entorno, su final está próximo”.
Cuando Philippe cambia su comportamiento y acaba hablando en “chetti” se produce un nuevo efecto: los lazos de su pequeña comunidad se refuerzan y se genera una energía común con la que ni siquiera soñaban.
Aquí me gustaría pararme a reflexionar: ¿queremos innovar, buscar alternativas nuevas, nuevos nichos de negocio? Volvamos al Norte: pensar en grande y actuar en pequeño. Os remito a la Teoría del Apego de John Bowly: “existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos”. Aquí, los Philippe somos todos.
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