viernes, febrero 20, 2009

Las toallas del consultor o el consultor de toallas

Esta semana que hoy acabamos ha sido movida. El jueves mi hijo, con quince años y más centímetros de altura, que no de cintura, que yo se ha ido durante un mes a Toronto a convivir con una familia. Intentando ejercer de buen padre, tomé el lunes de puente de San Juan y aproveché para ir a comprar a una de esas cadenas, de las que reconocen reducciones de ventas de más de dos dígitos, todo aquello que le faltaba a mi hijo. La tienda estaba casi vacía. La hora, el puente y la desaceleración económica lo explicaba. Así pues, me dirigí a la sección de toallas con el firme propósito de comprar una toalla de playa y una de aseo para mi hijo.

Esta vez no hizo falta que persiguiera a nadie, un empleado con cara sonriente me atendió excelentemente. Hacía tiempo que no me sentía igual. ¿Sería porque las plantillas habían estado demasiado ajustadas? ¿o sería porque iba a hacer la primera venta del día?. No tuve tiempo de responderme ya que antes de que me diera cuenta el vendedor me preguntó en qué podía ayudarme. Yo, agudamente, le contesté: ¿Tienen toallas?. La sonrisa del vendedor se torció hacia un lado. Una vez le aclaré que la de baño era importante me preguntó por segunda vez, ¿de qué tipo?. Leches, yo quería una toalla de playa y resultaba que había de diferentes tipos: grande o normal, con bolsa o sin, juvenil o clásica, decorada o monocolor.... ¡Hasta incluso me contó algo sobre el rizo americano que no llegué a entender! Al final, adopté la misma sonrisa encantadora del vendedor, con lo que a mí me cuesta, y tomé la toalla de playa más cercana a mí.

Es curioso porque yo quería tomar una decisión (decision taking lo llaman en inglés) mientras que aquel eficiente, aunque cargante, consultor de toallas me estaba ayudando a decidirme sobre qué decisión debía tomar (decision making). Más curioso es que cuando analizo la toma de decisiones veo que los latinos “tomamos decisiones” mientras que los anglosajones las hacen y las toman “making and taking”. Realmente curioso.¡ Ahora entiendo porqué los anglosajones valoran la intuición como una de las competencias clave de los ejecutivos hispanos!.

Hace pocos meses comí con un compañero de estudios que trabaja como director de RRHH de una importante empresa del sector industrial. Me hablaba de la necesidad de reducir la plantilla como medida para adecuar los costes a los ingresos de la empresa. Debatíamos sobre cómo tomar, en este caso sería hacer, la decisión de cuántos y quienes debían desvincularse de la empresa. Pero en cierto momento me preguntó cual era mi opinión, a lo que respondí al estilo del consultor de toallas. Depende, le respondí, a lo que me espetó que era la típica respuesta del consultor. Haciéndome el falso ofendido le amplié diciendo que la decisión estaría en función de qué quería, si reducir al máximo las nóminas futuras, o minimizar el coste de las indemnizaciones, o mantener el talento, o modelar la pirámide de edad de la empresa,...

Pocas semanas después la empresa en la que trabaja mi amigo anunció un ERE al que pudo acogerse cualquier empleado. Sabía que mi amigo había estado reflexionando mucho sobre cómo hacerlo de la mejor manera posible y no me encajaba que hubiera tomado esa decisión. Le llamé y me contó. Adoptó ante el CEO el rol del consultor de toallas, o viceversa, y su jefe tomó la decisión por él.

Hay que ver lo que duele que nosotros hagamos (making) la decisión y alguien más la tome (taking) por nosotros. Pero aún duele más que alguien la tome (taking) sin haberla hecho (making) antes...