En Venezuela, he tenido ocasión de visitar el cuartel San Carlos. Allí, muchos opositores de diversos regímenes venezolanos pasaron por prisión en las últimas décadas. Uno de ellos, el actual presidentes de ese país. En esos locales se ha establecido una de las sedes del actual partido en el poder. Recorrer aquellas celdas, incluidas las de castigo, impresiona. Me ha recordado una experiencia similar –hace un par de años- en Vietnam. En ese país asiático también conservan, en el museo de la Guerra, celdas empleadas por los norteamericanos (olvidan, eso sí, poner ejemplos de las utilizadas por el Vietcong… y es que la historia es utilizada con demasiada frecuencia como arma arrojadiza, con interpretaciones parciales y/o sectarias). Pues bien, en Caracas ha sido un miembro del PSUV quien nos ha enseñado el cuartel San Carlos. Me ha impresionado que la terminología, los modos de saludar, las formas… están plenamente inspiradas en la liturgia castrista. Con gran amabilidad, no ha dejado de dirigirse a nosotros como Camaradas, hablando de la revolución, del pueblo resucitado, y de muchas más cuestiones que no se encuentran en la tradición del país. He repetido muchas veces que las formas forman parte del fondo. Esta visita me lo ha vuelto a confirmar. Ojalá este gran país hispanoamericano, lleno de personas de un nivel humano excepcional, sepa encontrar la senda para sacar a la luz la inmensa potencialidad de una gente extraordinaria. Como escribía hace pocos días en este mismo blog, mi visita a Venezuela me está facilitando seguir aprendiendo de un pueblo que se merece un buen futuro. viernes, febrero 27, 2009
Las Formas crean Fondo
En Venezuela, he tenido ocasión de visitar el cuartel San Carlos. Allí, muchos opositores de diversos regímenes venezolanos pasaron por prisión en las últimas décadas. Uno de ellos, el actual presidentes de ese país. En esos locales se ha establecido una de las sedes del actual partido en el poder. Recorrer aquellas celdas, incluidas las de castigo, impresiona. Me ha recordado una experiencia similar –hace un par de años- en Vietnam. En ese país asiático también conservan, en el museo de la Guerra, celdas empleadas por los norteamericanos (olvidan, eso sí, poner ejemplos de las utilizadas por el Vietcong… y es que la historia es utilizada con demasiada frecuencia como arma arrojadiza, con interpretaciones parciales y/o sectarias). Pues bien, en Caracas ha sido un miembro del PSUV quien nos ha enseñado el cuartel San Carlos. Me ha impresionado que la terminología, los modos de saludar, las formas… están plenamente inspiradas en la liturgia castrista. Con gran amabilidad, no ha dejado de dirigirse a nosotros como Camaradas, hablando de la revolución, del pueblo resucitado, y de muchas más cuestiones que no se encuentran en la tradición del país. He repetido muchas veces que las formas forman parte del fondo. Esta visita me lo ha vuelto a confirmar. Ojalá este gran país hispanoamericano, lleno de personas de un nivel humano excepcional, sepa encontrar la senda para sacar a la luz la inmensa potencialidad de una gente extraordinaria. Como escribía hace pocos días en este mismo blog, mi visita a Venezuela me está facilitando seguir aprendiendo de un pueblo que se merece un buen futuro.
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