lunes, febrero 23, 2009

Como baja no nos preocupa

Hay algunos datos que son realmente buenos en los momentos de encogimiento económico, por ejemplo, el índice de absentismo, está bajando, o la rotación que también disminuye en aquellos sectores considerados de paso por los trabajadores, o la productividad, se incrementa por el efecto de más trabajo interno para menos manos, incluso cayendo el índice de absentismo.
Detrás de todo esto hay algo que huele a “podrido”, llevamos un montón de años rompiéndonos la cabeza con los índices de absentismo y no hemos conseguido bajarlos, es verdad que en algunas empresas han funcionado medidas coercitivas pero desde luego no es lo general. Pues nada, con el simple hecho de que en el ambiente flota la posibilidad de que el puesto de trabajo desaparezca, hasta disminuyen las enfermedades comunes, y nosotros tan contentos.
El hecho de que el absentismo en todas sus variantes esté disminuyendo, lejos de alegrarnos nos debería hacer reflexionar sobre lo que está pasando en nuestras organizaciones; si ahora las enfermedades comunes son menos, antes ¿qué ocurría? ¿Eran fingidas? ¿No han funcionado los mecanismos de control?
Además, ¿el incremento de horas que tenemos por la caída del absentismo son verdaderamente horas productivas? Es decir, la persona que antes hacía, digamos trampa”, y ahora está en su puesto al 100% ¿replica esas técnicas del “cámara café”?
Lejos de sentir alegría, me parece un tema altamente preocupante y al que hay que dar un nuevo enfoque, hasta ahora hemos utilizado un 90% de medidas controladoras y penalizadoras, siendo el resto medidas en relación a la situación personal, como puede ser la conciliación o el fomento de la salud.
La situación actual indica que el absentismo se produce por algo que ocurre en el seno de la organización, donde se ha producido un ruptura entre las motivaciones de la persona y sus responsabilidades, se ha quebrado el compromiso. Si no actuamos en esa vía gastaremos recursos que no nos dan un retorno adecuado, no será una inversión suficientemente eficaz, ni incrementaremos la productividad.
Debemos plantearnos dar un giro a la situación e incrementar el peso de las medidas dirigidas a la persona, a su situación, a su relación con los demás, a su percepción del manager. Procedimientos más personales y medidas de control pueden llevarnos a una solución, no estrictamente del absentismo, sino de la productividad a través del compromiso con la responsabilidad que tenemos en cada puesto.
Es el momento, el índice puede bajar mucho más.