viernes, febrero 13, 2009

Capital humano y espíritu emprendedor

Acaba de publicarse un documento del Círculo de Empresarios sobre el espíritu emprendedor. El título del documento ya señala que los autores lo consideran un “elemento esencial para afrontar la crisis económica”, en la medida en que “las personas emprendedoras generan e impulsan la innovación y, asimismo, dan mayor flexibilidad y capacidad de ajuste al conjunto de la economía”.
El documento muestra una situación de partida bastante negativa en relación con el espíritu emprendedor. Por una parte, concluye que existe un marco sociocultural poco propicio, con una marcada aversión al riesgo y un menor reconocimiento de la actividad empresarial.
Esta marcada aversión al riesgo se demuestra también en los estudios que, de forma periódica, preguntan a nuestros jóvenes sobre la “empresa preferida para trabajar”. Un seguimiento no exhaustivo de varios de estos estudios desde el que publicará TMP allá por 2001, la Fundación BBVA en 2005, el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas en 2007, o PeopleMatters en 2008, evidencia una preferencia digna de estudio por ser funcionario o trabajar para la administración pública.
Por otra parte, el documento también constata que “el marco institucional tampoco resulta incentivador para las personas emprendedoras”. En fin, un panorama poco alentador.
Pero la razón de este comentario no es glosar el documento del Círculo de Empresarios. El documento merece leerse detenidamente como todos los que publica esta institución. La razón por la que me he atrevido a poner este comentario en el blog es porque la publicación del documento ha coincidido en el tiempo con el programa de televisión “Tengo una pregunta para usted”, en el que ha participado el Presidente del Gobierno. Sin entrar a valorar la oportunidad de las preguntas y el contenido de las mismas, sí me ha sorprendido la actitud que subyacía en algunas de preguntas realizadas. Una actitud de renuncia a la acción individual e incluso a la responsabilidad individual para afrontar la mala situación económica que atraviesa el país. La “culpa es de otros”, ya fuera el gobierno o los empresarios. Se pedían soluciones y respuestas sin, aparentemente, considerar si cada uno había realizado suficientes esfuerzos, a nivel personal, para estar en mejor posición ante el nuevo escenario. En definitiva, me ha parecido una ratificación evidente de las conclusiones del documento del Círculo respecto al marco sociocultural, y me ha preocupado que se genere esa sensación de que alguien debe venir a ayudarnos, ya sea el gobierno o las empresas. Cuánto bien se haría al país si, como dijo el profesor Pérez Díaz, empezáramos a considerarnos empresarios de nosotros mismos. Esto es, si la capacidad de emprender la aplicáramos también sobre nuestro destino profesional.

1 comentarios:

Plácido Fajardo dijo...

Totalmente de acuerdo con tus comentarios, Ignacio. La figura del emprendedor debería ser ensalzada socialmente, y considerada como modelo a seguir. Coyunturas como la actual no facilitan que esto ocurra, lamentablemente, pues algunos líderes empresariales no actúan de manera ejemplar en estos momentos. Aunque el problema es endémico, y no coyuntural. El emprendedor como creador de riqueza en beneficio de la sociedad no es precisamente la imagen que predomina. De todas formas, solo con el esfuerzo de muchos pequeños emprendedores saldremos de ésta. Las grandes instituciones empresariales, o el empleo público no bastan, y además se tambalean cada vez más. Se hunden algunos transatlánticos que parecían intocables, y hace falta mucho pequeño velero que recoja tanto naúfrago que intenta desesperadamente sobrevivir. El autoempleo, el emprendizaje y la asunción de riesgos se perfilan cada vez más como alternativas clave.