Una parte importante de los puestos de trabajo creados en nuestro país entre 1995 y 1998 fue cubierto por las mujeres que habían empezado a cambiar su predisposción al trabajo a mediados de los 80s pero que en realidad habían estado en situación de paro en el periodo anterior. De manera similar, un porcentaje muy alto de los puestos creados entre 1998 y 2007 fueron ocupados por inmigrantes. Hoy hay más de 6 millones de personas procedentes de otros países en nuestra población. De ellos, más de un millón están nacionalizados como españoles y otro millón son residentes no laborales. Esto implica que hay más o menos 5 millones de personas que no nacieron en España y que han venido a nuestro país para trabajar. Nuestra economía se ha beneficiado no sólo de su trabajo, también de su consumo. Ahora la tendencia se está invirtiendo. Llevamos un año en el que se han destruido muchos puestos de trabajo en sectores de baja cualificación, ocupados de manera muy importante por inmigrantes. Aunque en el corto plazo tengamos un frenazo en la incorporación de trabajadores de otros países, no me cabe ninguna duda que la inmigración seguirá siendo necesaria. Hay puestos que los nativos no van a hacer, ni aun estando en el paro. Pero además, el balance entre los que se jubilan y los jóvenes que llegan al mercado laboral cada año empezará siendo negativo. Esto es, aunque los puestos de trabajo fueran los mismos, necesitaríamos completar las nuevas incorporaciones para salvar ese saldo neto que será negativo durante muchos, muchos años. Por ello, aunque a corto se recortará e incluso se reducirá el número de inmigrantes en el país, la inmigración volverá a tener saldos positivos en muy poco tiempo.lunes, enero 26, 2009
¿Ya no necesitamos inmigrantes?
Una parte importante de los puestos de trabajo creados en nuestro país entre 1995 y 1998 fue cubierto por las mujeres que habían empezado a cambiar su predisposción al trabajo a mediados de los 80s pero que en realidad habían estado en situación de paro en el periodo anterior. De manera similar, un porcentaje muy alto de los puestos creados entre 1998 y 2007 fueron ocupados por inmigrantes. Hoy hay más de 6 millones de personas procedentes de otros países en nuestra población. De ellos, más de un millón están nacionalizados como españoles y otro millón son residentes no laborales. Esto implica que hay más o menos 5 millones de personas que no nacieron en España y que han venido a nuestro país para trabajar. Nuestra economía se ha beneficiado no sólo de su trabajo, también de su consumo. Ahora la tendencia se está invirtiendo. Llevamos un año en el que se han destruido muchos puestos de trabajo en sectores de baja cualificación, ocupados de manera muy importante por inmigrantes. Aunque en el corto plazo tengamos un frenazo en la incorporación de trabajadores de otros países, no me cabe ninguna duda que la inmigración seguirá siendo necesaria. Hay puestos que los nativos no van a hacer, ni aun estando en el paro. Pero además, el balance entre los que se jubilan y los jóvenes que llegan al mercado laboral cada año empezará siendo negativo. Esto es, aunque los puestos de trabajo fueran los mismos, necesitaríamos completar las nuevas incorporaciones para salvar ese saldo neto que será negativo durante muchos, muchos años. Por ello, aunque a corto se recortará e incluso se reducirá el número de inmigrantes en el país, la inmigración volverá a tener saldos positivos en muy poco tiempo.
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