
Muchos habrán leído este cuento de Franz Kafka, que narra la vida de un “artista circense” cuya habilidad o espectáculo consistía precisamente en eso, en no comer.
Recomiendo su lectura, y me permito ahora incluir un breve párrafo del final del cuento:
“-Bueno, pues entonces no la admiraremos -dijo el inspector-; pero ¿por qué no debemos admirarte?
-Porque me es forzoso ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.
-Eso ya se ve -dijo el inspector-; pero ¿ por qué no puedes evitarlo?
-Porque -dijo el artista del hambre levantando un poco la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no se perdieran sus palabras, con labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque no pude encontrar comida que me gustara. Si la hubiera encontrado, puedes creerlo, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y como todos.”
Algo así me ha ocurrido a mí. Llevo mucho tiempo sin escribir en este Blog, del que formo parte primero como invitado y luego como miembro del TopTen de RR.HH. hace unos tres años ya. Y no ha sido porque disfrute “no comiendo”, sino porque no encontraba lo que decir.
Este verano, al acabar la obra “The Future of Management”, de Gary Hamel, tuve un conato de escritura, me generó ciertas ideas que por ahí están anotadas, pero fue eso, un conato pasajero.
Sigo atento las noticias, las revistas yankees, los modelos, las conferencias, todo lo que llega a mis manos en este mundo nuestro del management, y sigo en ayuno, involuntario, natural, inevitable. Hamel lo expresa con gran detalle, pero todo está cambiando a nuestro alrededor menos el management.
No obstante, queda alguna esperanza. Leo nuevos estudios sobre el “nuevo” management de las private equity, el Built to Sell frente al Built to Last de Collin y Porras. Leo el magnífico, asombroso siempre, boletín del genio científico y comunicador Raymond Kurzweil, que se puede leer en http://www.kurzweilai.net/ y siento que el conato se convierte en movimiento, y golpeo las teclas del ordenador unos instantes, ahora mismo, unas líneas que vuelven a este blog después, no sé, quizás de un año.
Si acotamos aún más, si hablamos de dirección de personas y no de management en general, el panorama es aún más desolador. Leo lo mismo que leía cuando empecé en esto, pero con un cambio de siglo de por medio.
¿Quién vendrá con nuevos paradigmas?, ni el propio Hamel lo aclara en su obra, ni lo sabe, no se sabe. En estos momentos de transformación profunda también debemos pensar, en serio, como transformar las empresas. Nuevas reglas para la tribu, para todos, para el Planeta.
Ya no hay más. Dejo la caracola sobre la arena de la isla.
Recomiendo su lectura, y me permito ahora incluir un breve párrafo del final del cuento:
“-Bueno, pues entonces no la admiraremos -dijo el inspector-; pero ¿por qué no debemos admirarte?
-Porque me es forzoso ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.
-Eso ya se ve -dijo el inspector-; pero ¿ por qué no puedes evitarlo?
-Porque -dijo el artista del hambre levantando un poco la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no se perdieran sus palabras, con labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque no pude encontrar comida que me gustara. Si la hubiera encontrado, puedes creerlo, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y como todos.”
Algo así me ha ocurrido a mí. Llevo mucho tiempo sin escribir en este Blog, del que formo parte primero como invitado y luego como miembro del TopTen de RR.HH. hace unos tres años ya. Y no ha sido porque disfrute “no comiendo”, sino porque no encontraba lo que decir.
Este verano, al acabar la obra “The Future of Management”, de Gary Hamel, tuve un conato de escritura, me generó ciertas ideas que por ahí están anotadas, pero fue eso, un conato pasajero.
Sigo atento las noticias, las revistas yankees, los modelos, las conferencias, todo lo que llega a mis manos en este mundo nuestro del management, y sigo en ayuno, involuntario, natural, inevitable. Hamel lo expresa con gran detalle, pero todo está cambiando a nuestro alrededor menos el management.
No obstante, queda alguna esperanza. Leo nuevos estudios sobre el “nuevo” management de las private equity, el Built to Sell frente al Built to Last de Collin y Porras. Leo el magnífico, asombroso siempre, boletín del genio científico y comunicador Raymond Kurzweil, que se puede leer en http://www.kurzweilai.net/ y siento que el conato se convierte en movimiento, y golpeo las teclas del ordenador unos instantes, ahora mismo, unas líneas que vuelven a este blog después, no sé, quizás de un año.
Si acotamos aún más, si hablamos de dirección de personas y no de management en general, el panorama es aún más desolador. Leo lo mismo que leía cuando empecé en esto, pero con un cambio de siglo de por medio.
¿Quién vendrá con nuevos paradigmas?, ni el propio Hamel lo aclara en su obra, ni lo sabe, no se sabe. En estos momentos de transformación profunda también debemos pensar, en serio, como transformar las empresas. Nuevas reglas para la tribu, para todos, para el Planeta.
Ya no hay más. Dejo la caracola sobre la arena de la isla.
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