Los jóvenes españoles hoy se mueven en dos entornos. Uno es tremendamente próximo y es el lugar de residencia de sus padres. Seguimos siendo el país, con diferencia, de más tardía emancipación. El otro es que cuando se sale, se prefiere hacer a entornos internacionales. En el trabajo de investigación sobre las actitudes y los valores de los jóvenes españoles ante la empresa y el trabajo que hicimos en 2007 nos desveló que un porcentaje muy alto de jóvenes no se movería de su ciudad por razones laborales, pero además, que aquellos que sí lo harían, preferirían hacerlo al extranjero. Hoy se han roto los pocos mecanismos que había antes para conocer otras comunidades autónomas y otras ciudades. Los mecanismos sociales que teníamos eran la concentración universitaria que obligaba a muchos a moverse a otra ciudad desde los 17 a los 23 años. Muchos de ellos ya no regresaban a su lugar de origen, muchos encontraban pareja en la ciudad destino o encontraban oportunidades de trabajo en otros lugares y no regresaban. El otro mecanismo era el servicio miliar obligatorio que hacía que muchos jóvenes varones se movieran de unos lugares a otros. Ambos temas, la convivencia en el ejército y en los Colegios Mayores de las grandes universidades ayudaban a conocer a jóvenes de otros lugares, a ver el mundo con otra dimensión. Ahora no es así, ahora un jóven de Huelva o de La Rioja o de Tarragona en su red de contactos primarán los contactos de su ámbito geográfico más próximo. Tal vez, deberíamos poner en marcha, al menos para un nivel superior un Programa Erasmus español. Esto es, que todos los estudiantes universitarios pudieran hacer un curso en otra universidad fuera de su comunidad autónoma.viernes, enero 16, 2009
En mi pueblo o en el extranjero
Los jóvenes españoles hoy se mueven en dos entornos. Uno es tremendamente próximo y es el lugar de residencia de sus padres. Seguimos siendo el país, con diferencia, de más tardía emancipación. El otro es que cuando se sale, se prefiere hacer a entornos internacionales. En el trabajo de investigación sobre las actitudes y los valores de los jóvenes españoles ante la empresa y el trabajo que hicimos en 2007 nos desveló que un porcentaje muy alto de jóvenes no se movería de su ciudad por razones laborales, pero además, que aquellos que sí lo harían, preferirían hacerlo al extranjero. Hoy se han roto los pocos mecanismos que había antes para conocer otras comunidades autónomas y otras ciudades. Los mecanismos sociales que teníamos eran la concentración universitaria que obligaba a muchos a moverse a otra ciudad desde los 17 a los 23 años. Muchos de ellos ya no regresaban a su lugar de origen, muchos encontraban pareja en la ciudad destino o encontraban oportunidades de trabajo en otros lugares y no regresaban. El otro mecanismo era el servicio miliar obligatorio que hacía que muchos jóvenes varones se movieran de unos lugares a otros. Ambos temas, la convivencia en el ejército y en los Colegios Mayores de las grandes universidades ayudaban a conocer a jóvenes de otros lugares, a ver el mundo con otra dimensión. Ahora no es así, ahora un jóven de Huelva o de La Rioja o de Tarragona en su red de contactos primarán los contactos de su ámbito geográfico más próximo. Tal vez, deberíamos poner en marcha, al menos para un nivel superior un Programa Erasmus español. Esto es, que todos los estudiantes universitarios pudieran hacer un curso en otra universidad fuera de su comunidad autónoma.
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