martes, agosto 28, 2007

La libertad del ser


Nos ha costado varios siglos conseguir la libertad que tenemos en Occidente. Gozamos de una posición que muchos ciudadanos de otros países desgraciadamente no han logrado todavía. Sin embargo, existe otra libertad más sutil que, incluso, en lugares privilegiados tampoco existe. Es una libertad que Fromm decía que teníamos miedo de asumirla. Es la libertad de escoger dentro de los márgenes que cada uno tiene. Es la libertad de ser uno mismo sin importar tanto el qué dirán ni tener que buscar excusas.
Muchas veces actuamos conforme lo que creemos que el grupo o el entorno va a aprobar. Las personas orientadas al logro (los que buscan retos) uno de sus principales motores es el reconocimiento de quienes le rodean. Las personas afiliativas (las que quieren ser parte de un grupo) son también víctimas de la aprobación de los demás. Al igual que los que buscan el poder y la admiración del resto. La libertad de ser uno mismo pasa por no ser tan vulnerable al qué dirán. Parece que el síndrome de gustar al otro es algo de la adolescencia. Sin embargo, el afán hacia el poder y el logro que he visto en muchas personas en la empresa y en muchos directivos especificamente, les supone ser esclavos, no ser tan libres como se creen que son.
Y no siempre nos gusta asumir la libertad de ser uno mismo porque implica evitar las justificaciones de lo que hacemos (no he terminado el proyecto porque tenía muchos emails que contestar; no he viajado el fin de semana porque estaba muy cansada…). La libertad consiste en ser protagonista de nuestra vida y asumir el coste de las decisiones sin justificaciones (decidí contestar los emails, por lo que no he terminado el proyecto; decidí quedarme el fin de semana…). Cuesta más, por supuesto, porque no estamos acostumbrados (recordemos lo que decíamos en el colegio: “He aprobado” y “me han suspedido”). Pero cuando se consigue, se abre un inmenso universo de posibilidades y se gana en la libertad del ser uno mismo, sin importar tanto el qué dirán ni las justificaciones.
Publicado en el blog de Pilar Jericó (http://www.pilarjerico.com/blog/)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No estoy para nada de acuerdo contigo Pilar. Tu comentario implica que las consecuencias de nuestras decisiones -no he terminado el proyecto porque tenía que contestar correos- no han de importarnos -te pueden despedir por no haber acabado el proyecto-

Leonardo E. Ravier, Ph.D. dijo...

Hola Anónimo,

No entiendo cuál es tu desacuerdo con Pilar. Quizá sea un mal entendido, porque creo que tu comentario va en la misma línea.

Manifestar que no has terminado un proyecto en determinada fecha (compromiso que has adquirido en el pasado), porque TIENES "muchos emails que contestar", es simplemente una excusa. Demuestra que a esa persona las cosas "le pasan", "le suceden", y no tiene que ver con él ni con sus decisiones.

A la pregunta ¿Porqué no terminaste el proyecto?. La victima contesta "porque TUVE muchos emails que contestar". En consecuencia, ¿Qué tiene que ocurrir para que la próxima vez termines el proyecto a tiempo?... no tener demasiados emails en mi bandeja de entradas. ¿De quien depende?... de las personas que me envian emails. Por tanto, así la víctima se siente "inocente". Una inocencia que se convierte en impotencia. Una impotencia que hará que las cosas seas siempre así.

Frente a la misma pregunta, ¿qué contesta una persona LIBRE y RESPONSABLE?... "no lo terminé porque DECIDÍ contestar los emails". ¿Qué tiene que ocurrir para que la próxima vez termines el proyecto a tiempo?... DECIDIR algo DIFERENTE, como por ejemplo, no contestar esos emails, gestionar mejor mi tiempo, o simplemente no comprometerme.

Es verdad que hoy las empresas siguen despidiendo a los que NO OBEDECEN las ORDENDES (viejo, antiguo y obsoleto modelo de "orden y mando"), pero mañana despedirán a las victimas. A aquellas personas que no asumen su responsabilidad, y no tienen la humildad de decir, sin temor, lo hice mal porque ELEGÍ mal.

PD: por lo general a las personas LIBRES no se las despide, se van solas a un sitio donde puedan "volar".